Paz Padilla presenta ‘El humor de mi vida’: “Hacer cachondeo de la vida es útil para superar las dificultades”

Actriz en La que se avecina, presentadora en Sálvame, jurado en Got Talent… Cualquier trabajo que hace en televisión tiene su marca personal. Además, ahora se atreve con la escritura. Paz Padilla acaba de publicar El humor de mi vida, un libro muy íntimo, en el que habla del proceso que vivió para aceptar la enfermedad y el fallecimiento de Antonio Vidal, su marido, el pasado mes de julio.

El oncólogo Enric Benito y el psicólogo Rafael Santandreu, que la ayudaron en todo el proceso de duelo, han escrito el prólogo de esta novela.

¿Por qué has necesitado escribirlo?
Porque quiero ayudar a la gente que ha perdido un ser querido para que no se ancle en el dolor y la tristeza. Yo necesité mucho apoyo en su momento, y las personas a las que acudí me aconsejaron que escribiese lo que sentía, y eso hice.

¿Lo definirías de autoayuda?
Tiene un toque humorístico, pero no es un libro de autoayuda. Se trata de un relato de amor hacia mi marido y de la experiencia que tuvimos que pasar juntos desde que le detectaron su enfermedad hasta que falleció. Esta visión de la muerte me ha ayudado a aceptar la de Antonio, sin miedo.

¿Y has encontrado respuestas a todas tus preguntas?
Sí. Y me he hecho muchas. ¿Por qué él? Empezamos a vivir juntos en octubre y en mayo enferma y muere, después de un amor de 20 años, aunque también ha sido una historia de acompañamiento en su final. Mi madre murió y a los cuatro meses se fue mi marido. Entonces me planteé qué iba a pasar conmigo.

¿No te ayudó tu optimismo?
Yo soy alegre, pero también cerebral y necesito la ciencia como respuesta. Y aunque parezca de risa, a mí me ha ayudado la física cuántica tanto como la escultura. Y todo se refleja en estas páginas.

¿El libro recoge tu nueva filosofía de vida tras el duelo?
Así es. Este año he aprendido dos cosas importantes: a tener sentido común y del
humor. Somos una sociedad que vive de espaldas a la muerte por puro terror. Me ha cambiado la visión del mundo el saber quién soy y cuál es mi misión.

¿Se puede evitar el sufrimiento al perder a un ser querido?
Por supuesto. El sufrimiento es innecesario; otra cosa es la tristeza, pero hacer cachondeo de la vida es útil para superar las dificultades. Hay gente que me ve alegre y piensa que no le debía de querer mucho cuando sonrío, pero no es así.

¿Cómo ha sido tu vuelta a ‘Got Talent’y ‘Sálvame’?
Agradezco a Mediaset el tiempo que me dio para entender lo que me pasaba, y cuando lo hice, regresé. No fue que el trabajo me ayudó a superarlo, sino al contrario. No se puede anestesiar el dolor que hay que pasar con trabajo o con medicamentos. Así, lo único que haces es congelar el problema para que aparezca después con más fuerza. Cada día me levanto, medito, lloro si tengo que llorar, y me voy a trabajar. Y disfruto con lo que hago.

-Después de un año 2020 tan duro, ¿cómo te ha cambiado a ti esta experiencia y qué le pides al futuro?

Me ha cambiado la visión del mundo, el conocerme, el saber quién soy, por qué estoy aquí y cuál es mi misión. Y me hace ver la suerte que tengo, la familia que tengo y el tiempo que me quede de vida voy a intentar ser feliz. Se lo debo a Antonio. Todavía recuerdo que cuando me maquillaba, me decía: “Qué guapa estás. Me paso el día con La Chusa (su personaje en La que se avecina) y tú estás mucho mejor” (risas). Tengo que disfrutar de todo porque lo que estoy viviendo ahora es único; no volverá a ocurrir.

A partir de ahora, creo que vas a hacer conferencias para ayudar a los que ayudan a otros a morir.
Sí. Empiezo con Enric Benito, participando en una conferencia de un congreso de médicos sobre Morir no es lo que parece y con Rafael Santandreu viajaré a Latinoamérica. Estoy convencida de que mi razón de vivir, a partir de ahora es ayudar a que la gente entienda el proceso del acompañamiento de la muerte. Hay gente que este proceso le transforma y crea asociaciones contra el cáncer, por poner un ejemplo y yo necesito ayudar al moribundo y al que le acompaña. Ayudar a normalizar la muerte y que se puede vivir sin angustia.

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