‘Pasión de Gavilanes 2’, el resumen semanal de los capítulos 40 y 41: Instinto de hermana

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    Mientras en los capítulos de la semana pasada vimos a Juan y Norma defender a su hijo y a Muriel de los ataques de Rosario, en los últimos capítulos emitidos de Pasión de Gavilanes,
    Norma llegó a la casa de su hermana para ver cómo estaba después de la noche de terror que pasó. Jimena abrió su corazón y le contó sobre Duván. La menor de las Elizondo reveló que su estado de inquietud se debía a él y a lo que le pudiera estar pasando a su familia. Necesitaba saber cómo estaba, pero Óscar no quería que se acercase a la casa del molino. Para tranquilizarla, Norma le dijo que irá a hablar con los misteriosos padres del niño: “Yo me encargo, haré lo que sea necesario por él.

    Mientras eso pasaba, Romina estaba en su hogar buscando la forma de seguir atacando a Jimena. Por su parte, Óscar buscó a Aída. La gitana propuso ayudarle a sacar a Romina de la cabaña, pero para eso quería un incentivo. En principio, el esposo de Jimena dudó, pero terminó aceptando. La mujer tenía un mes para convencer a su ahijada de mudarse.

    Muriel trató de pedir ayuda a Jimena y a Óscar

    Por otro lado, desde que Muriel y Juan David anunciaron que estaban enamorados, Rosario no ha parado de intentar separarlos. La cantante está obsesionada con el joven y cree que su hija se ha interpuesto entre los dos. Por ello intentó manipularla para que lo dejase. Al ver que no caía en su trampa, intentó prohibirle que siguiera viéndose con él. “Por las buenas o por las malas terminarás alejándote de él”, le dijo Rosario a su hija. Sin embargo, esta no pensaba hacerle ningún caso.

    Muriel defendió su amor por el hijo de Norma y Juan e, incluso, le dijo a su madre que por más que intentase separarlos, no podría hacerlo. Estas palabras indignaron a Rosario, quien le dio una tremenda bofetada a su hija y luego la echó de su casa.

    Con la nariz ensangrentada y llorando, la chica salió de su hogar con rumbo desconocido. La joven llegó hasta el negocio de Óscar y Jimena para pedir ayuda, pero estaba cerrado. Luego, se fue, mientras dos sujetos se acercaron con malas intenciones hacia ella. Muriel corría peligro, pero, por fortuna, encontró su salvación en las personas más inesperadas.


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