Netflix estrena Glória, su primera serie portuguesa

  • Netflix estrena su primera serie original portuguesa el viernes 5 de noviembre.
  • La ficción muestra la Portugal de 1968 en una trama de espías con elementos de thriller.

    Netflix no para de ampliar su presencia en múltiples países y, para afianzar su catálogo en cada uno de ellos, progresivamente va apostando por producciones propias de cada zona. Así como en 2017 la plataforma estrenó Las chicas del cable, su primera serie española, ahora hace lo propio con nuestro país vecino. Desde el viernes 5 de noviembre está disponible Glória, la primera serie portuguesa de Netflix.

    Se trata de un thriller de espías con base histórica que gira en torno al RARET, el centro de transmisiones estadounidense de Radio Free Europe, dedicado a la emisión de propaganda occidental al bloque del Este. A través de esta serie vamos a descubrir cómo era Portugal en plena Guerra Fría, una época plagada de espías, mentiras y secretos. Viajamos a la pequeña localidad de Glória do Ribatejo, en el concelho de Salvaterra de Magos, que en 1968 se convirtió en un escenario importante para Estados Unidos y la Unión Soviética.

    Como se puede ver en el tráiler, la serie producida por SPi (del Grupo SP Televisão) y coproducida con RTP nos presenta a João Vidal, un joven ingeniero que forma parte de una familia acomodada que apoya al Estado Novo fascista de Salazar. Pero pronto veremos que su vida va a dar un giro trepidante, pues va a ser reclutado por la KGB después de haber conocido la realidad de la guerra colonial.

    Así acabará siendo un agente secreto destinado a RARET con el objetivo de boicotear las misiones de la CIA, y descubrir qué le ha pasado a una agente desaparecida de su misma agencia. En ese cruce de misiones de alto riesgo veremos cómo estadounidenses y soviéticos recurren a todas las estratagemas posibles que podrían cambiar el curso de la historia portuguesa y mundial en su lucha por el control de Europa. Entre tanto, João comprenderá que da igual en qué bando esté, el mundo (sobre todo el del espionaje) nunca es en blanco y negro.

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