Marta Vaquerizo crea su marca de joyas

Que Marta Vaquerizo se vacía y lo da todo en cada proyecto que emprende es algo que no hace falta comprobar: solo con escuchar su voz emocionada hablando de cada detalle, la integrante de las Nancys Rubias y hermana de Mario Vaquerizo lo deja claro. Apasionada de la Historia del Arte y en especial de la joyería, Marta acaba de estrenar su propia firma de joyas, Marta Vaquerizo Jewelry.

Un proyecto soñado y deseado en el que ella es el alma máter: desde el diseño de cada pieza hasta la propia realización artesanal e incluso el diseño del packaging: Marta se involucra en cada fase del proceso para crear joyas que son una clara apuesta por la calidad, la artesanía y la innovación, piezas de alta bisutería y joyería que son un canto a la libertad y que están pensadas para que cada quien las lleve como quiera, tal y como nos cuenta su creadora.

Con Marta Vaquerizo hablamos de una marca que promete hacerse un hueco en el complicado mundo de la joyería y que tiene –como no podía ser de otra manera– en su hermano Mario a un fan entregado.

¿Cuándo empieza a dar vueltas en tu cabeza la idea de crear una marca de joyas?

Al mundo de la joyería y su estudio me dedico casi desde que tengo 18 añitos. Ha sido una evolución natural, no es un capricho o algo espontáneo, es la culminación de una experiencia vital. Quería empezar a aprender el oficio de orfebre. Me encontré en mi camino la escuela de Arte3 y fue llegar allí y todo se desató. Aprendiendo, mi cabeza ya empezaba a tener las cosas claras. Aunque siempre hago las cosas sin pretensión, ha sido una evolución natural. Dejé mis trabajos, estaba a gusto aprendiendo y monté mi propio taller, que al principio era una mesa abierta en el salón. Después di con un taller donde comprar una mesita de joyero y pensé ‘esto es una señal’, vamos a intentarlo. Han pasado unos seis años desde entonces, ha sido una cosa pensada y evolucionada que se ha visto retrasado por la pandemia. Tenía claro cómo quería que fuera, las piezas, el concepto… y he estado al frente de todo. Tengo un miniequipo de artesanos, que me ayudan con los baños y las fundiciones, y que plasman mi deseo de que fuera un trabajo artesanal hecho en España.

¿Te dio vértigo volver a estudiar?

No, para nada, como tengas miedo en la vida no haces nada, porque el miedo paraliza. Dejé mis trabajos más de diario, porque con las Nancys seguía. Pero era una cosa meditada, no una locura… lo tenía claro y miedo ninguno. Si no, no estaríamos hablando aquí y ahora. He pasado por circunstancias peores en la vida, y montar esto y trabajar de lo que te gusta es una maravilla. Yo terminé la Escuela de Artes y Oficios, joyería artística, y me he seguido formando de manera autodidacta. A veces dices ‘qué complicado’, hay que aprender mucho sobre la marcha… Pero es una satisfacción muy brutal y muy bonita, y cuenta mucho el amor y el apoyo de las personas que tengo a mi alrededor.

Durante todo el proceso, ¿qué es lo que más has disfrutado?

Me lo paso bien con todo. Mi gusto por la joyería proviene de mi profesora de Platería. Yo soy licenciada en Historia del Arte y no se estudiaban las mal llamadas artes menores o decorativas. A mí me gustaba la platería, la cerámica, porcelana… no me lo daba la Universidad y encontré una diplomatura en Antigüedades que me permitía estudiar esto. No estaba homologada pero a mí los títulos siempre me han dado igual. Y trabajábamos con piezas… así que lo que más he disfrutado es pasar de la teoría a la práctica. Las piezas de joyería no salen así de repente, tienes que pensar en la ergonomía, las mermas, las cadenas, las argollas, el peso, cómo montarlo… disfruto mucho viéndolo materializado. Y el proceso también. Como me gusta tanto mi trabajo va unido a mi vida y mi mundo. Y ahora disfruto de recibir las primeras compras, la buena aceptación…

¿Y hay algo que se te haya atragantado?

Si acaso que se ha alargado en el tiempo por circunstancias que todos hemos vivido, la maldita pandemia. Yo ya quería sacarlo y esos últimos días empiezas a dar vueltas y surgen las cosas de última hora, los nervios…

¿Cómo definirías tu marca para alguien que aún no ha tenido oportunidad de ver nada?

Va a encontrar una producción de alta bisutería y joyería en la que las premisas de excelencia, honestidad y artesanía están claras. Apuesta por el todo hecho en España, con diseño que une artesanía y tecnología, con una calidad brutal de los materiales. Yo entiendo la joya como un elemento de autoexpresión que necesita de un portador para darle su sentido. Y las joyas son tanto para hombres como para mujeres. Salgo yo en la imagen pero es para todos. Abogo por el derecho a autoadornarse y expresarse.

¿Cuáles son tus inspiraciones?

Soy diseñadora a tiempo completo, es mi vida. El Gold & Black es la gama cromática y los colores de la marca, lo tengo desde 2017. Esos pendientes de líneas geométricas me caracterizan mucho, esos pendientes grandes es lo que empezaba a diseñar al principio en clase, inspirados en unos apliques de luz de los años 50. La profesora me decía que era de lo más difícil en joyería y al final he salido con eso. Las fuentes vienen de muchos sitios, por ejemplo de la estética de los muebles que hacía Willy Rizzo en los años 70. También tengo piezas más conceptuales, no me pongo cortapisas, me siento libre. Es maravilloso sentarte y diseñar, no me canso, me tiro días en el taller. Una sensación cromática, un viaje, unos personajes… mis pendientes de estrella son todas esas estrellas a las que admiro y que me iluminan. Y el lince lo tenía claro, ese animal que sabe esperar, que es paciente. Y ahora estoy trabajando en otras cositas que son muy diferentes, pero tengo un mundo amplio, rico y muy viajado, de lecturas… Soy muy inquieta y llevo así toda la vida, rodeada de libros y conociendo cosas diferentes, empapándome de muchas culturas. Y mi vida cotidiana también me inspira, no separo, es como las Nancys, no somos alter-egos, somos los mismos dentro y fuera del escenario.

¿Cuál es la persona que más te ha animado en esta aventura?

Ha sido un camino duro y satisfactorio, muchos me han animado desde el principio. Mis padres, mi hermano, mi chico, mis amigos… siempre les he sentido cerca, les he hecho partícipes y me han aguantado mucho (risas). Han ido viendo las joyas y animándome.

Como no podía ser de otra manera, tu hermano Mario también va a colaborar contigo, ¿te ha ido dando su opinión a lo largo del proceso de creación?

Mario y yo estamos juntos siempre, somos inseparables. Desde que somos vecinos a que compartimos amigos, grupo, trabajo y nos ayudamos mucho. Él es una persona muy natural, y me dice que está muy orgulloso, que tengo que seguir esforzándome, que le gustan las cosas. Lo que más las pulseras, las lleva puestas a menudo, anillos lleva menos. Y contento de verme contenta y trabajando en lo que me gusta. Y orgulloso porque nos hemos criado en la cultura del esfuerzo. Tenemos una educación exquisita que nos han dado nuestros papis, que siempre nos han dejado hacer, errar y acertar. Trabajando y esforzándonos, hemos tenido una educación brutal en el buen sentido de la palabra.

¿Hay algún consejo que te acompaña siempre?

Sí, que si te caes siete veces, te tienes que levantar ocho. Es un proverbio japonés. Y que no hay que tener miedo al fracaso, el fracaso es no intentarlo. Miedo dan otras cosas, hay que armarse de valor y luchar por lo que uno quiere. Y tienes que ser consciente que un día estás más arriba y otro más abajo, la vida es una montaña rusa y como tal hay que afrontarla.

¿Eres de las que piensan que lucir una joya u otra te puede cambiar el estado de ánimo?

Un estado de ánimo y muchas cosas más, es un símbolo de expresión, autoexpresión y que necesita de un portador.

¿Eres muy de joyas?

Según el momento. Siempre he llevado las manos llenas de anillos de plata, y me ha gustado mezclar el dorado y el plateado. En mi joyero tengo de todo, piezas vintage, bisutería de los años 50, cosas de mi abuela… Me pongo brazaletes muy grandes, y ahora me lo voy haciendo yo y lo disfruto aún más. Y me gusta mucho mezclar.

¿Cuál es tu pieza favorita?

Mi flechazo está con los pendientes largos Dark Rhomboids, mi lincecito es mi niño pequeño, las estrellas significan mucho, todas tienen una parte de mi corazón…

¿Cómo estás viviendo el estreno de la firma?

Con mucha felicidad e ilusión porque la aceptación es positiva. Los primeros pedidos me han hecho feliz y estoy contenta. Se ha entendido mi trabajo, y esto es solo el inicio, es una carrera de fondo.

Cuando estás creando en el taller, ¿cuál es tu playlist?

Siempre trabajo con música, el silencio no lo entiendo. Ha formado parte de mi vida desde pequeña, y suena alta en el taller. Suena de todo, desde Iron Maiden a Robert Palmer, los Stones, una música disco me encanta… Aunque mis gustos se van más por el rock y por el garaje, como me he criado en una cultura musical muy amplia, puedo escuchar de todo. Por ejemplo, unos Pet Shop Boys también forma parte de mi repertorio.

¿Hay alguna afición desconocida que te hace desconectar?

Mi mayor afición es la de viajar. Ahora estoy un poco fastidiada, pero me encanta. Cojo y me voy a Australia… Estos últimos meses he estado viajando por España y es maravilloso. Y he empezado a saber lo que es ir de vacaciones, que es muy diferente de viajar. Estos dos años he ido al norte de España, que es una de mis zonas favoritas, a descansar, relajarme, y comer, que me encanta. Con mi chico, mi perra, a veces con amigos… y es una maravilla. Y también disfruto mucho leyendo, me bebo los libros. Tengo una biblioteca que se me está quedando pequeña, y soy aficionada desde pequeña.




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