Esto es lo que buscan las novias para casarse en tiempos del Covid

Vivimos la era de la inclusión, la diversidad, la revolución 5.0 y la conectividad global. La era de la inteligencia artificial, las redes sociales, la nanotecnología y la medicina genómica. La de las fast news y las fake news. Una época convulsa de cambios a toda velocidad en la que, sin embargo, hay costumbres perennes resistentes al cambio. Las celebraciones matrimoniales, sin duda, son una de ellas. “Las bodas están de moda”, dice sin sombra de duda Ester Maria Laruccia, la italiana que dirige desde hace cinco años la Valmont Barcelona Bridal Fashion Week, uno de los certámenes más prestigiosos a nivel global, que aglutina a las grandes firmas internacionales del sector desde hace 30 años. Y lo hace a pesar del delicado momento que atraviesa el textil nupcial por la cancelación de bodas a causa de la pandemia.

Las millennials siguen soñando con bodas como las de sus madres y abuelas”.

“No se cancelan, se retrasan –puntualiza Laruccia–. Y volverán con más fuerza en cuanto la situación sanitaria lo permita. Las millennials y la generación más joven siguen teniendo en mente celebrar una boda como la de sus madres y abuelas. Lo hacen con la misma ilusión: la boda sigue siendo un sueño al que nadie quiere renunciar, y el vestido de novia es imprescindible para culminarlo”.

El impulso y dinamismo del día B no es patrimonio nacional. “En España se celebran 180.000 bodas al año; en Estados Unidos, más de dos millones; y en China, más de 11 millones de enlaces anuales. China ha incorporado a sus costumbres tradicionales la compra de un vestido de novia occidental, como en otros países. El único en el que por ahora no ocurre es en India. Las previsiones para el futuro siguen creciendo en todos los países, aunque el momento puntual no sea bueno”.

Para Laruccia, que hace unas semanas ha dirigido la celebración del primer certamen con desfiles digitales de 24 firmas internacionales, el futuro tendrá una combinación perfecta de presencia virtual y real. “El futuro será figital, un equilibrio entre la presencia física y la digital –asegura–. Y en el mundo de las novias ya lo estamos viendo con claridad. Hoy una novia ya busca las inspiraciones en las webs de las firmas, en las redes sociales, en las celebrities y las influencers… Nosotros, en el certamen, hemos incorporado algo que las consumidoras ya demandan en Asia: la second screen, de manera que puedes ver diferentes aspectos de una colección (el desfile, los detalles de un vestido, la costura, etc.) paralelamente en distintas pantallas (teléfono, tablet, ordenador o televisión). Así se hacen una idea completa para elegir. Pero la compra del traje la hacen en las tiendas y la seguirán haciendo en los espacios físicos con el ritual tradicional de pruebas”.

Esa experiencia real de las pruebas parece a todas luces irrenunciable. Al igual que la celebración en sí. “Una boda es un evento que se puede contar. Y las redes son el escaparate para hacerlo”, concluye.

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