El vestido de Mango que ha puesto de acuerdo a mi madre con Instagram

Quién vino antes: ¿las madres o las influencers? ¿O son las madres las verdaderas influyentes de la vida? Y a nosotras sus hijas, ¿quién nos influye más? ¿Aprendemos más en Instagram o en la mesa del comedor? Cuántas preguntas y cuántas respuestas posibles. Empecemos por el principio. Vinieron antes las madres – siempre ellas – que influyeron en nosotras a niveles que las influencers al uso jamás serán capaces de llegar. Nos dieron sus gestos, sus manías, sus ragos, una peca aquí, un lunar allá; marcaron el sendero de nuestros gustos primerizos; decidieron qué corte de pelo definiría nuestra infancia y qué ropa nos quedaba bien. Las madres, en definitiva, se inventaron el término influencer. Eso sí, existió un tiempo en que su influencia no lograba traspasar las fronteras de lo estilístico y que, para una hija, cualquier cosa que tuviera que ver con el armario materno era susceptible de ser anticuado, odiado y manido.

Nada más lejos de la realidad presente. Ahora las madres molan, influyen, prescriben y dictan modas y tendencias. Y no, no somos nosotras las veinteañeras y treintañeras quienes les hemos otorgado ese papel, sino que es un triunfo de cosecha propia a base de una constante demostración que ellas siempre lo llevaron antes. Antes que nadie y que todo, también antes que las influencers cuyo papel es adelantarse pero que tienen la batalla perdida contra el equipo de las madres. Así que no, Núria Val no puso de moda el vestido largo y blanco de Mango que se agotará en breve, sino que fue ella, mi madre, quien lo puso en el centro de (mi) mundo.

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Sailing in Sardinia 🐋 @mango #mangogirls

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El vestido en cuestión – disponible en la rebajas de la firma por 19,99 euros – entró antes en mi radar por Whatsapp que por Instagram. Otro punto para mamá, que también marca un tanto en el combate combinatorio. La chica con las pecas más fotografiadas de Instagram propone llevarlo con sandalias planas y trenzadas – ahí demuestra que tiene las lecciones estilísticas de la temporada bien aprendidas -, pero mi madre insiste en que el zapato que mejor le va es una alpargata de cuña sensata… Y yo le doy toda la razón.

© Cortesía de Mango

Comprar.

La compra compartida es, aunque elegante, bastante básica en cuanto a color y silueta, un motivo más que explica el fenómeno haber sido capaz de poner de acuerdo a dos armarios marcadamente dispares y gestados en décadas diferentes así que, ¿cómo no iba a convertirse en tendencia?

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