Una medida desesperada; \u2018Fugitiva\u2019

QUÉ HA PASADO

• Cemil dispara a Tahir cuando su hija se queda en coma.

• Nazar promete a Türkan que se vengará de los Kaleli.

• Eysan discute con su primo al descubrir sus mentiras.

Mercan ya está fuera de peligro, ha despertado del coma y parece que se recuperará. “Lo mejor es que reciba ayuda psicológica y empiece a tomar antidepresivos para superar el estado en el que se encuentra”, sugieren los médicos. Türkan se alegra por la mejoría de la joven y decide marcharse a comprar los medicamentos que necesitará si le dan pronto el alta y vuelve a su hogar. Nazar se ofrece a acompañar a su madre a la farmacia. Cuando la espera cerca del establecimiento, un hombre se aproxima por detrás silenciosamente, la agarra por la cintura, le pone un pañuelo en la nariz con droga para dormirla y mete su cuerpo inerte en un coche.

Horas después, la muchacha despierta con las manos atadas en una sucia cabaña. Cuando mira el rostro de su secuestrado se queda de piedra: se trata de Murat. “¿Estás loco? ¿Por qué me tienes encerrada? Hace mucho tiempo que dejé de interesarme por ti y tu familia. Dejadnos en paz de una vez”, le pide asustada. El joven intenta que se tranquilice y le asegura que la raptó por su bien: “Me he enterado que te has comprometido con ese malnacido de Sayar. Vas a cometer el mayor error de tu vida. Por eso quise traerte hasta aquí, para obligarte a que me escuches y reflexiones sobre tu decisión”. La conversación entre ambos sube de tono y termina formándose una gran discusión. En un momento de la disputa, la chica se desata, golpea a su atacante en la espalda, dejándolo inconsciente, y consigue escaparse.

Lejos de allí, Nefes disfruta de una jornada en el campo con Asiye y su marido cuando ve a una extraña hablando con este. “¿Quién es esa persona?”, pregunta a su cuñada. “Es una vecina del pueblo que siempre ha estado enamorada de tu esposo, es bastante pesada”, le contesta. La mujer, molesta, se acerca a los interlocutores y los separa. El hombre la mira de forma pícara y le cuestiona si se ha puesto celosa. “No deberías sentirte insegura, sabes que solo tengo ojos para ti. Ojalá algún día me abras tu corazón”, afirma.

Por la tarde, el matrimonio regresa a casa para estar presentes durante la visita de la asistente social Canam y su ayudante. Ellos serán los encargados de determinar si la vivienda de la pareja es un buen lugar para que Yigit resida en él. “Si su informe es bueno, recuperaremos al pequeño”, comenta Tahir a su esposa. Instantes después, se marcha a ver a Vedat, para tratar de que le permita llevarsea Ceyláan. Cuando el pérfido empresario escucha su petición, le dice que dejará que Nefes conozca a la pequeña, pero no le revelará que es su hija: “La gente cree que es la hermana de Berrak y así se la presentarás a mi exmujer o te juro que le destruiré la vida”. Kaleli acepta y tal cual lo hace.

Al día siguiente, llega el juicio por la custodia de Yigit. Esma exige a la corte que se tenga en cuenta el deseo del niño antes de que se decida con quién debe quedarse. El infante sorprende a todos diciendo que desea vivir con su padre. El juez determina que la voluntad de la criatura se cumpla. Cuando sale de la sala rompe a llorar. Ninguno de los presentes imagina que su progenitor lo chantajeó con hacerle daño a su madre si no se marchaba con él a la mansión.

Tahir decide tomarse la justicia por su mano

Desolado tras perder a su hijastro, Tahir se marcha a la comisaría y entra en el despacho de Nihat sin pedir permiso. A continuación, coloca sobre su mano un dispositivo USB con un vídeo de Sayar. “En estas imágenes, ese criminal confiesa todas las fechorías que ha hecho. Quiero que lo uses para encerrarlo en prisión cuanto antes, no puede estar cerca de nosotros”. El policía le promete que empezará a investigar para reunir más pruebas y procesar al millonario como el delincuente que es: “Esta vez no escapará de la justicia, yo mismo le pondré las esposas en sus muñecas”.

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