¿Qué quiere tu ligue de Tinder de ti? Cuidado, podrías ser víctima de una estafa online en tu app de citas favorita

¿Es posible que ese chico maravilloso que acabas de conocer por internet te quiera timar de alguna forma? Es una pregunta que pocas mujeres se hacen cuando reciben un like en Instagram de un desconocido, pero a la vista de ciertos datos deberíamos hacérnosla más a menudo. Solo en EE.UU. a lo largo de 2019 los timadores que captan a sus víctimas a través de citas online consiguieron estafarles 201 millones de dólares ya fuera chantajeando a esas personas o, diréctamente, pidiéndoles dinero. La pandemia y el encierro posterior han agravado aún más el problema. Durante el aislamiento que impedía las relaciones cara cara en cara en Reino Unido se captó un aumento preocupante de la creación de perfiles falsos en las redes sociales y apps de citas (el célebre catfish). En el mismo periodo de tiempo la Guardia Civil española y la Oficina de Seguridad del Internauta tuvieron que advertir a los españoles del aumento de casos de sextorsión derivados de contactos en apps de citas y redes sociales y es que mientras estábamos encerrados en casa no renunciamos ni mucho menos al amor: el uso de Tinder entre los menores de 35 años aumentó un 94%.

Ahora ya podemos salir a la calle pero la amenaza aún no ha pasado. Desde EE.UU. los psicólogos advierten que la ansiedad por la pandemia nos hace estar hiperemotivos y más proclives a creernos lo que nos cuente por nuestras redes cualquier catfisher con malas intenciones. Por eso no está de más que recordemos algunas claves que nos pueden ayudar a descubrir a los impostores que circulan por las redes. Haz caso a estas señales de alerta, tu autoestima y tu cuenta bancaria te lo van a agradecer.

1. Desconfía si es tan guapo que no parece real (y no lo es)

Con los chicos que aparecen en Tinder debes seguir el mismo criterio que cuando buscas vestidos de fiesta en Aliexpress: si parece demasiado bueno para costar tres euros es que, realmente, no es tan bueno. Conclusión, no te lo compres ni aunque te lo ofrezcan a tres céntimos porque el contenido del paquete que vas a recibir en casa no tiene nada que ver con las fotos que viste en la web.

Por eso, si cuando chequees el perfil de redes del muchacho que generosamente te manda likes sin conocerle de nada resulta que en esas imágenes Manolo el de Soria tiene más abdominales que Maluma, posa con la naturalidad de Velencoso y hace un despliegue de producción fotográfica que ni Mario Testino para una producción de Vogue, debes desconfiar. Descárgate alguna de esas imágenes tan impresionantes y haz una búsqueda inversa en el buscador de imágenes de Google y búscales en redes sociales, todos tenemos una huella digital y hemos sido etiquetados en alguna foto horrible de Facebook. Intenta contener las lágrimas cuando compruebes que las fotos en realidad corresponden a un catálogo turco de ropa interior o a un banco de imagen.

2. Desconfía si e parece más a ti que tú misma y te adivina el pensamiento

Por fin has encontrado a tu media naranja, quién te iba a decir que justo a 3000 km de tu casa (siempre viven lejos) había alguien con tu misma obsesión por el macramé, los libros de ciencia ficción de la era soviética y que quiere hacer guiones para tu canal de Youtube en el que abres huevos sorpresa. Qué casualidad. De hecho, demasiada, porque ni tus amigas de toda la vida son capaces de seguir 100% el ritmo de todos tus intereses ni le ven la gracia a todos tus vídeos de Tiktok (y eso que sabes que ellas te quieren).

Algunos estafadores online buscan objetivos concretos e investigan a fondo a sus víctimas antes de ponerse en contacto con ellas. ¿Cómo lo hacen? Pues recopilando todo lo que publicas en Twitter, Instagram, LinkedIn… las redes sociales no son tan anónimas como te crees y ellos saben cómo buscar. Son capaces de seguir tu huella digital y averiguar tus costumbres, gustos, nivel de vida, lugar de trabajo y hasta talla de sujetador si te despistas. Todo para aprender qué decirte y cómo decírtelo para captar tu atención y hacer que confíes en ellos rápidamente. Si la persona que te interesa y ha aparecido mágicamente en tu vida tiene exactamente los mismos gustos que tú, no descartes que te haya investigado.

3. Desconfía si te cuenta la triste historia de su vida (y te pide dinero)

No solo es guapo y tiene tus mismos gustos es que su vida tiene una intensidad que ni un dorama coreano. Está enfermo, o un familiar suyo está enfermo, o acaba de sufrir una gran tragedia familiar, o se le ha roto la lavadora, la nevera y el coche el mismo día, o le van a deportar. o le van a desahuciar porque no puede pagar el alquiler, pero en resumen, tras dos charlas su vida es un culebrón de esos que se resuelven con una donación en metálico

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Y en medio de tanto drama no es capaz de hacer una llamada por el meet de Google, Zoom o Skype para hablar contigo cara a cara porque su portátil falleció el mismo día que la nevera, el coche y la lavadora, pero sí es capaz de pedirte dinero a través de un link y una plataforma de pago segura que te ha enviado por whatsapp.

Pero no todos son así de tristes, también hay estafadores mucho más animados y alegres que todo lo que quieren es que les pagues el billete de avión para ir a verte o que les mandes fotos y vídeos íntimos para su uso y disfrute. Ni que decir tiene que ni va a coger el avión y que los vídeos van a circular por todo internet además de servirle para chantajearte.

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