‘Lupin’: los secretos y referencias ocultas del irresistible ladrón de Netflix

Después del éxito que obtuvo con su papel en Intocable, ganadora de un premio César en 2011, a la estrella del cine francés Omar Sy se le pidió que nombrara el papel de sus sueños, una oferta de carta blanca, con las que sueñan la mayoría de los actores.

"Si fuera británico, habría dicho James Bond", comentó Sy al New York Times. "Pero como soy francés, dije Lupin". En Francia, el ladrón ficticio creado por el novelista Maurice Leblanc en 1907 se considera tan emblemático como Sherlock Holmes. "Es pícaro, inteligente, roba y está rodeado de mujeres", explica Sy. "Además, es un personaje que interpreta personajes. Para un actor, es el mejor".

Así que Sy se asoció con la productora Gaumont y con el guionista de Killing Eve, George Kay, para crear Lupin, una inteligente adaptación contemporánea que ha atraído a los fans de Lupin y a quienes no lo conocían por igual y que ha impulsado la serie, estrenada el 8 de enero, a convertirse en la serie francesa más popular de Netflix. En lugar de interpretar al propio Lupin, Sy da vida a Assane Diop, un ladrón elegante y maestro del disfraz que está obsesionado con el personaje literario y con vengar a su difunto padre (Fargass Assandé). Este nuevo giro permitió a Kay, padre de dos niñas, actualizar a su protagonista (que interpreta con gran destreza) a los tiempos modernos, diferenciando claramente a Assane de James Bond y de sus a veces problemáticos compañeros del género de acción.

Por ejemplo, en lugar de cambiar de intereses amorosos, Assane permanece enredado románticamente con la misma mujer, Claire (Ludivine Sagnier), una feminista sin pelos en la lengua que parece tener la edad de Assane. Él no solo tiene un hijo (Etan Simon), sino una serie de carencias emocionales de las que parece ser consciente y que intenta superar. En lugar de llevar una pistola, beber alcohol o pasearse a toda velocidad por la ciudad en lujosos coches deportivos -los tótems machistas de los géneros de espionaje-, Assane se enorgullece de maquillarse (crea sus propios disfraces de baja tecnología) y se hace amigo de una mujer mayor a la que admira. Es todo un caballero; en una escena retrospectiva, cuando Claire le dice a Assane "no", el personaje no es solo respetuoso, sino que se hace más atractivo por ello.

"Es un caballero, un hombre amable que también puede ser fuerte en la serie", me dijo Kay el viernes. "El Lupin original era igual que Bond o algunos de estos personajes masculinos que tenían éxito con las mujeres sin esfuerzo. Me parece muy poco atractiva la forma en que acumulan novias". Su actor principal, por el contrario, "es el tipo más simpático que jamás conocerás. No quiero que sea mujeriego. Quiero sentirme identificado con él, y puedo hacerlo con una persona que quiere ser el mejor padre y el mejor hombre que puede ser, pero que se ve comprometido en sus luchas cotidianas […]. Creo que eso ayuda a fundamentar una serie en la que hay apuestas muy altas, atracos y temas de carácter. Porque no podemos relacionarnos con el tipo que puede robar en el Louvre sin sudar si no tiene este tipo de problemas cotidianos y universales".

En previsión de que Lupin alcanzará una audiencia estimada de 70 millones de hogares durante su primer mes, una cifra que ayudaría a la serie a eclipsar a Gambito de dama en este aspecto, Kay revela cómo ideó algunos de los atracos más sexis de Lupin, cómo coló algunos temas sociales sutilmente y cómo creó una serie que pudiera atraer a toda la familia.

Los atracos

La serie incluye magníficas secuencias de acción ambientadas en destinos emblemáticos de París. En el primer episodio, por ejemplo, Assane se infiltra en una subasta privada en el Louvre para robar un collar que perteneció a María Antonieta. Como Kay estaba en París mientras escribía la mayor parte de la temporada, se dirigía a sus lugares deseados a pie "y miraba cómo íbamos a entrar", un proceso que podría haber sido más difícil en otra ciudad. "Aunque sea el París actual, no es como Londres, donde hay tantas cámaras de seguridad en las calles"."Lo que tienes que hacer es intentar averiguar cuál es el delito, luego cómo se detectaría ese delito y después cómo evitarías que te pillaran", explica Kay. "Vas añadiendo capas y giros hasta llegar a una distancia creíble del crimen original".

Kay también quiso hacer de Assane una especie de ladrón analógico, que prescinde de los artilugios más modernos y de Internet. "Utilicé objetos realmente cotidianos, como botellas de spray, trenes, relojes, radios, y cosas que podrían pertenecer a los años cincuenta o a los años veinte, cosas tangibles. Porque creo que de ahí viene el buen material familiar de aventuras: con objetos reales y puntos ciegos, esquinas y sombras reales. La idea de que se pueda subir algo a Internet es abstracta para el espectador, y pierdo el interés cuando se trata de esas cosas".

En el segundo episodio, Assane se infiltra y luego escapa de una prisión fingiendo su propio ahorcamiento, un homenaje a la muerte de su propio padre. "Realmente quería que el público pensara que había algún tipo de coherencia generacional", dijo Kay. "Quería ese mismo destino para Assane, porque creo que a pesar de todo el progreso social, muchas cosas siguen siendo las mismas. Ese destino, ese mismo ritmo dramático, era el tipo de núcleo en torno al cual debía surgir la solución de todo el giro. Así que empezamos a pensar: ¿cómo se puede colgar sin colgarse?". Kay acabó ideando un truco que implicaba drogas robadas y una red de baloncesto. "Quieres encajonarte en la esquina más pequeña y luego estrujarte los sesos para que salga la idea".

Incorporación de temas sociales

El creador reconoce que es difícil diseñar atracos innovadores, dado lo trillado que está el género. "La habilidad no está en cómo funciona el atraco, sino en que sea creíble como plan. La habilidad está en cómo lo subviertes", dice Kay, que disfruta introduciendo temas sociales en sus argumentos. En el primer episodio, por ejemplo, Lupin va de incógnito como conserje y también como un rico postor; aprovechando el hecho de ser invisible en el primer caso ("Quería enfatizar el hecho de que la gente no mira al conserje", dijo Kay) y, más tarde, cómo el personaje destaca entre una multitud de caras blancas.

En el cuarto episodio, Assane se hace amigo de una periodista a la que han dado por caso perdido en su vejez. "Me entusiasmó mucho que consiguiéramos introducir una historia sobre la discriminación por edad", dijo Kay. "Quería hacer una historia de amor platónico entre Assane y Fabienne (Anne Benoît): devolverle la vida, regar esa flor".

En el quinto episodio, Kay profundizó en la relación de Europa con las colonias. "Assane va a ver a esta anciana, que es una frágil octogenaria que vive en un lujoso apartamento en París, y le roba. Sería algo desagradable, incluso si sonriera y fuera encantador mientras lo hace. Pero las cosas que hay en ese apartamento fueron primero saqueadas de las colonias en África en su día. Lo único que está haciendo es robarlo de nuevo, en cierto modo hay una circularidad en eso", dijo Kay: "Se pueden introducir muchos mensajes cuando se crea una aventura de alto riesgo en torno a ella".

Referencias ocultas

Aunque Lupin no es una adaptación directa de la serie literaria, Kay tenía la intención de "crear todo este conjunto de recompensas y referencias ocultas" para los fans de los libros. "Así que si realmente te gustan los libros, puedes identificar las referencias".

En el quinto episodio, por ejemplo, antes de burlar a un esbirro, Assane le pregunta si ha oído hablar del truco del "Viajero Misterioso". El esbirro dice que no, y Assane, en los segundos posteriores, rescata una táctica utilizada por primera vez por Lupin en uno de los libros de Leblanc. "Escapa de un tren admitiendo que está en el tren, pero describiéndose incorrectamente", dice Kay. "Ese es un ejemplo realmente genial de cómo utilizamos un libro como momento".

El quinto episodio termina con una escena culminante en la que Assane y Claire pierden de vista a su hijo Raoul durante un festival de ficción dedicado a Lupin en la playa de Étretat, en Normandía, donde también se desarrolla el libro de 1909 La aguja hueca.

"Quería introducir a Lupin como propiedad intelectual en la serie, así que si eres un fan de los libros, podías ser recompensado siguiendo a los fans de Lupin en la serie", dijo Kay. Su festival ficticio de Lupin hace que los fans del ladrón acudan a las arenas blancas con sombreros de copa y monóculos. "Creé todo este colectivo de seguidores como un reconocimiento de que estos libros eran algo importante. No me importaba que no existiese ese día en la vida real. En nuestra serie, ese día es posible porque Lupin es algo muy querido".

Una serie sobre atracos para toda la familia

Cuando se le preguntó a Kay sobre las cifras récord de audiencia que se esperan de Lupin, respondió que era consciente, al crear Lupin, de que podía ir en dos direcciones diferentes."Puedes hacerla muy violenta y hábil y un poco oscura, genial y tensa. O podemos eliminar algo de eso y posicionarlo como algo que pueda ver toda la familia", dijo Kay. Se inspiró en la cuenta de Netflix de su propia familia, que está dividida en diferentes usuarios para él, su mujer y sus dos hijas pequeñas. "Todos tenemos relaciones individuales con los servicios de streaming, y existe el riesgo de que acabemos en habitaciones diferentes, en dispositivos diferentes, con auriculares diferentes. Así que me pareció algo genial crear una serie, especialmente durante esta pandemia, que sea como el piano alrededor del cual se pueda sentar la familia."

"Por eso no se ve sangre. Hay unas cuantas palabrotas […] en general, puedes verlo si eres un niño de 12 años o uno de 15. La experiencia colectiva era definitivamente el objetivo. Espero que eso haya ayudado a tener un mayor alcance en otros territorios".

Artículo original publicado en Vanity Fair Hollywood y traducido por Estrella Ariza. Acceda al original aquí.

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