Los cinco pasos con los que Yolanda Díaz se ha alejado de Pablo Iglesias en tiempo récord

Yolanda Díaz se emocionó cuando Pablo Iglesias se despidió del Congreso de los Diputados, pero su fama de trabajadora dura y la tarea que tiene entre manos la llevó a ponerse manos a la obra desde ese instante. Ella ha querido dejar muy claro que no reniega de Iglesias y quienes la conocen lo corroboran y afirman que distanciarse de él no es un objetivo sino el fruto de una personalidad muy diferente. Sea por táctica o por talante, y mientras él se ha cortado el pelo para cambiar de vida, los cambios que quiere Díaz hablan de una forma muy distinta de llevar el día a día de Podemos y el trabajo en el Congreso.

Más política, menos Twitter

La primera reunión que ha mantenido con su grupo parlamentario, por ejemplo, ha sido un ejemplo: "Más trabajo y menos política de Twitter", le ha dicho a un equipo del que forma parte un usuario de redes sociales muy activo, Pablo Echenique. El portavoz de Podemos en el hemiciclo ha dedicado mucho esfuerzo a Twitter, donde más que presentar las propuestas de su partido, ha agitado el debate público y atacado a los rivales, a veces en términos muy duros. Ese tipo de comportamiento, que iba en la línea de un Iglesias también muy activo y muy directo en esas plataformas, es el que rechaza Díaz que ha pedido a los suyos que trabajen más y comuniquen menos.

Irene Montero, un paso por detrás

"Iglesias va a caminar con nosotras", ha dicho Díaz sobre el legado de su antecesor, pero la que ya no camina tan cerca es la ministra de Igualdad y pareja del ex líder morado, Irene Montero, a quien en las últimas apariciones junto a la nueva líder ya no se la ve justo al lado, como ocurría antes, sino una o dos posiciones alejada de Díaz o incluso detrás. Ahora es Ione Belarra, nueva ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 la que aparece junto a Díaz. No hay problema entre ellas, cuentan afines, que insisten en que siguen siendo amigas. Pero la nueva posición de Díaz como líder ha hecho dar un paso atrás a la ministra de Igualdad, quizás también un poco agotada por el acoso y derribo que ha sufrido por parte de sus detractores no sólo en las redes sino también en la puerta de su propia casa.

Hechos, no palabras

Eso ha pedido la nueva líder morada a los suyos de otra manera. Por ejemplo, diciendo esto:"La legislatura empieza ahora". Aunque insiste en que está muy orgullosa de la tarea desempeñada por Iglesias, esa frase unida a la del ruido y la política de Twitter, da a entender que el trabajo ejecutivo de su antecesor era mejorable. Es una crítica que se le ha hecho desde las bancadas rivales, pero no desde dentro, donde el partido morado puede presumir de estar unido. O al menos, lo parece.

Reproches velados

En su primera reunión con sus compañeros del Consejo de Ministros les pidió lo siguiente: "No olvidar nunca de dónde venimos". La frase podría ser un lugar común sin más si no fuera porque es una de las cosas que se le ha reprochado a Pablo Iglesias desde que se compró la casa en Galapagar. Aunque pagada con su dinero y en todo su derecho, compañeros como Íñigo Errejón también vieron ese gesto como algo que sus votantes no entendieron. "No fue una traición pero fue un error", le dijo a Sonsoles Ónega en una entrevista emitida esta misma semana.¿Irán por ahí también las palabras de Díaz a los suyos? Parece que sí, pero lo cierto es que ni ella ni Errrejón ni ningún otro miembro de Podemos sufrió un acoso como el de Iglesias y Montero, a quienes no hay duda de que se ha mirado con una lupa de muchos más aumentos que al resto de los morados o exmorados.

Estrechar lazos con los rivales de Iglesias

Si una relación estuvo en el punto de mira del Gobierno de Pedro Sánchez fue la suya con su vicepresidente segundo. Díaz siempre ha mostrado sintonía con los ministros socialistas y Sánchez, poco dado al elogio y a la sonrisa, no puede disimular que Díaz es muy de su gusto. Los últimos rumores aseguran que, tanto es así, que ambos pretenden recuperar la comida semanal que Sánchez e Iglesias suspendieron por su mala relación. De confirmarse,podrán comentar asuntos vitales para el Gobierno y hacerlo, además, de manera privada. Hay quien dice en Podemos que más que las ideas o las formas de Díaz, lo que le gusta a Sánchez de la ministra son las encuestas: junto a Nadia Calviño es la ministra más valorada de su Ejecutivo.

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