Las emotivas palabras en recuerdo de Jaime Carvajal Hoyos de su familia y amigos: Se ha ido un ser extraordinario

El inesperado fallecimiento de Jaime Carvajal Hoyos este miércoles a los 56 años como consecuencia de un fallo cardíaco ha conmocionado al mundo de la empresa y la sociedad. El banquero, consejero delegado de la banca de inversión Arcano, estaba casado con Xandrá Falcó, hija de Carlos Falcó, marqués de Griñón fallecido hace seis meses por coronavirus. Hijo de Jaime Carvajal y Urquijo, expresidente del banco Urquijo, buen amigo de don Juan Carlos—fueron compañeros de habitación en Las Jarillas— e Isabel Hoyos sobrina de Luis Martínez de Irujo, primer marido de Cayetana de Alba, que acudió a las Naciones Unidas para convertirse en la marquesa de Almodóvar del Río, título que ostentaba su hijo Jaime desde 2015. El empresario licenciado en Princeton no mantuvo únicamente una faceta profesional sino que destacó en innumerables iniciativas cívicas y filántropas. Su familia, sus compañeros y sus amigos le recuerdan estos días en redes sociales y medios de comunicación.

Su hermana Victoria, periodista de profesión ahora en The Objective, que fue conocida por haber sido la primera novia del rey Felipe VI, buen amigo también de Jaime Carvajal Hoyos —por su amistad acudió el rey con doña Letizia a su funeral el viernes— agradece a través de Twitter "los cariñosos comentarios” que está recibiendo estos días. "Jaime no frecuentaba Twitter pero estaría seguro agradecido por la generosa acogida que ha tenido su persona. Descansa en paz my beloved brother. Will miss you for ever".

La editora y CEO de The Objective, Paula Quinteros, lamenta la marcha de "uno de los mejores hombres", que llegó a su vida "en plurales" y se convirtió en "asesor a título personal de the Objective Media desde febrero de 2018". "Era idealista y delicado, patrón de muchas fundaciones —casi todas—; y en el caso de nuestro proyecto común, impulsaba un diario independiente con una filosofía ethos que defendía a cabalidad, una forma de hacer periodismo desde la honestidad para construir una mejor sociedad. Con los inteligentes, con los que no cancelan, con los que no juzgan, con los que no tienen hilos rotos en la conciencia. Tener su admiración ha sido uno de mis mayores estímulos en estos últimos años". En uno de sus últimos correos le escribía: "La mezcla de entusiasmo y susto es la perfecta en cualquier proyecto que merezca la pena. Sin uno o sin otro estaríamos o bien en el fracaso por apatía o bien en el fracaso por irresponsabilidad. Siempre que no haya exceso en sus dosis y estén guiados por el sentido común, la humildad y el instinto, la presencia de los dos es esencial para el éxito. Vamos bien".

Entre algunos de sus elogios a su hermano, Victoria Carvajal Hoyos ha recuperado en Twitter un fragmento escrito por Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado, en el blog de la Fundación Hay Derecho publicado en el diario Expansión en el que dice: "Ha caído uno de los mejores, pero los demás tenemos la responsabilidad de seguir en la brecha para estar a la altura de lo que él quería conseguir: un país mejor, tolerante, unido, moderno, donde juntos sumamos todos". Palabras en las que Victoria asiente: "Así es".

La jurista que fue en la lista a las elecciones europeas de 2019 con Ciudadanos como independiente, implicada con él en "reformar nuestro país y mejorar nuestras instituciones" lamenta su marcha desde el punto de vista personal y "la enorme pérdida para el país" que significa la muerte de Jaime Carvajal. Lo describe como "un hombre de bien", "ilustrado y con inquietudes intelectuales", y coincide en su capacidad "de generar sintonía y simpatía entre grupos de personas muy diferentes desde todos los puntos de vista", su empeño por "mejorar España" y hacerlo con su "tejer callado y eficiente en defensa del interés común". Subraya que "Jaime podría haber vivido mucho más cómodamente sin ocuparse de nada de esto, como hacen tantos otros españoles de su misma posición económica y social. Tenía todo lo necesario para despreocuparse de lo común, de España y de sus problemas". Pero no lo hizo, "todo lo contrario, movilizaba a todos los que podía, que eran muchos, porque era difícil resistirse a su encanto personal y a su generosidad y altura de miras".Porque "no era solo un gran ejecutivo, un gran financiero, un gran hombre de negocios, una persona con muchas conexiones sociales y familiares importantes: era mucho más. Tenía una fibra moral sin la cual no es posible pertenecer de verdad a una élite digna de tal nombre".

Preguntada Cayetana Álvarez de Toledo, le describe como "un perpetuador de la Transición. Una persona cálida, capaz, constructiva, conciliadora. De esas personas que son tan necesarias, imprescindibles en estos momentos. Su pérdida es enorme y profunda para nosotros, para la familia y sus amigos, pero también para el conjunto de la sociedad cívica de España. Trabajaba por la reconciliación entre españoles, trabajaba por una Cataluña constitucionalista y por los grandes valores de la Transición".

El jurista Manuel Conthe expresidente de la CNMV escribe en Expansión que conoció a Jaime hace más de 20 años en Washington, en el Banco Mundial, poco antes de que Jaime y Sandra tuvieran a su primera hija, Isabella. "Ya por entonces derrochaba esa combinación de virtudes que tan grato hacía tratar con él: era una bellísima persona, fiable, simpático, optimista y con espíritu constructivo, e inteligente, no solo en el plano intelectual, sino también en el emocional. Además, tenía "ese don para inspirar confianza y entusiasmo" que unido a "su caballerosidad, dotes diplomáticas y conocimiento técnico de todos los asuntos de los que se ocupaba le hacían la persona ideal para muñir acuerdos entre compradores y vendedores, incluso aunque se fraguaran en circunstancias apremiantes, a horas intempestivas, como debió ocurrir en las horas previas a la resolución del Banco Popular". En un "doloroso" obituario de despedida, Conthe describe a "un amigo a quien un traidor infarto se ha llevado con solo 56 años" como alguien simpático, cercano, de "permanente sonrisa y extraordinaria sencillez —a pesar del aristocrático círculo social en que nació y se desenvolvió—".

Pelayo Primo de Rivera, conde del Castillo de la Mota casado con Inés Isabel Entrecanales y Franco hija del dueño de Acciona, recuerda en Hay Derecho su amistad con Jaime desde que "empezábamos a tener vida propia, allá por finales de los 70. Cuando España aún se debatía con su recién estrenada democracia, que nuestros padres, Jaime y Miguel, ambos senadores reales, contribuyeron a recuperar para España". Cuenta que era "un excelente estudiantes" y que obtuvo una de las mejores notas de selectividad de Madrid sin ser el "típico empollón". También su marcha a Princeton a estudiar Físicas, su paso por Lehman Brothers, "donde se curtió como banquero de inversión" y su regreso a España con Private Equity "cuando aquí aún se sabía ni cómo se pronunciaba", y su capacidad de trabajo, algo que a Jaime "no le asustó nunca", "nunca se le caían los anillos. Se remangaba como el que más".

Volvió a Estados Unidos para trabajar en Washington en el Banco Mundial, donde "creció como ejecutivo global en el mundo de las inversiones, lo que junto a su paso por el Banco Sabadell, donde aprendió catalán, le permitió montar Arcano, lo que fue siempre su sueño. Crear una empresa y dirigirla. Y hacerlo desde la excelencia y con ese espíritu arcano, reservado, cauteloso y discreto, como era Jaime". Hace poco, le "contó lo orgulloso que estaba de Arcano, de la excelente relación que tenía con sus socios, del tiempo que habían dedicado a construir bien los cimientos de la compañía para que fuera una empresa sólida y duradera".

Explica su amigo que era "una persona ambiciosa, pero no solamente buscando el éxito personal y el enriquecimiento justo. Su ambición era holística, como gusta decir ahora. Incluía mejorar España en todos sus frentes. Hay quien pensaba que era un cruzado utópico, ya que buscaba siempre solucionar problemas imposibles". Le apoyó en la fundación Juntos Sumamos con la que pretendían "ayudar a acercar a las dos Cataluñas y a los secesionistas con el resto de España". Y este era uno de los pocos temas que lograban enfadarlo, "cuando alguien osaba dar algún tipo de justificación a tal deriva, o si se caía en el error de la equidistancia".Además de todo esto, "estaba metido en veinte mil fregados".

Entre muchas otras cosas, fue miembro del Consejo Internacional del Teatro Real, del consejo asesor de la fundación Hay Derecho y patrono de la Fundación Princesa de Girona, de la que fue vicepresidente, cuyos miembros también le han recordado en Twitter y en la web de la organización recuperando una charla con el matemático Alberto Enciso Carrasco.

Su directora, Mònica Margarit, escribe un sentido homenaje en El País en el que reconoce que será difícil seguir "sin su mirada atenta y afectuosa", recuerda su apoyo siempre a la fundación, su entusiasmo y algunas facetas privadas de Jaime como que le gustaba bailar, que hablaba rápido y que su coquetería le impidió durante un tiempo incorporar gafas de lectura.

"Pudo haber presidido PRISA a finales de 2017", rememora Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, marqués de Marañón, abogado, empresario y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en una columna publicada en El País por el fallecimiento de Jaime Carvajal que Juan Luis Cebrián lo adelantó en una entrevista concedida a Vanity Fair en octubre de 2017, algo que, sin embargo, no salió adelante "porque Jaime consideró disfuncional que Juan Luis mantuviera la posición de presidente ejecutivo de El País, y rechazó la sugerencia de algún consejero para que aceptase y, una vez nombrado, modificara luego, con el apoyo de todos, la posición ejecutiva de Cebrián".En su tribuna titulada Hombre bueno y ciudadano ejemplar, cuenta que conocía a Jaime desde niño, que siguió sus pasos profesionales, que siempre admiró su sentido del compromiso cívico y que disfrutó de su "valiosa amistad y de su buen consejo". Siendo "inteligentísimo, era, aún más, si cabe, bueno, desde su innata sensibilidad y la educación aprendida. Y esa bondadosa inteligencia se tradujo en la ejemplaridad cívica que distinguió siempre su vida". Desarrolló una "incansable labor para tender puentes de diálogo con Cataluña, y desde Cataluña, además de emprender múltiples iniciativas sociales, y estar siempre disponible para los próximos".

Jaime, continúa Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, "supo aprender del ejemplo de su abuelo, el conde de Fontanar, que desempeñó un papel importante en la causa del conde de Barcelona, a la que tanto debe la Transición democrática española; y, sobre todo, del de su padre, Jaime Carvajal Urquijo, marqués de Isasi, expresidente del Banco Urquijo y de Ford, y senador por designación real en la Transición. También su madre, Isabel Hoyos y Martínez de Irujo, duquesa de Almodóvar del Río, constituyó una excelente referencia para él".

Hace poco, Jaime, a quien "le encantaba comer bien" y Pelayo Primo de Rivera y Oriol fueron un cenar a un "restaurante nuevo de Madrid". Él "no comía mucho ni fumaba ni bebía, excepto vino; y si era de Griñón, mejor", rememora su amigo y recuerda aquel viaje que hicieron junto a Bruno Entrecanales (ex de Victoria Cavajal y Hoyos y muy amigo del rey Felipe VI) a la costa Oeste de EE. UU. "Tras su paso por Princeton y Nueva York, Jaime tenía verdadera admiración por ese país y tenía obsesión por conocer la PCH, una de las carreteras más majestuosas del mundo. Alquilamos un descapotable de esos que habíamos visto en las películas y nos lanzamos a la aventura. Recuerdo que en el primer desayuno en un hotel de San Francisco nos encontramos con Jaime leyendo muy preocupado las noticias sobre la invasión de Sadam Hussein de Kuwait y sus posibles repercusiones. Por eso me acordaré siempre de que fue el 2 de agosto de 1990, hace ahora 30 años, un día antes de su cumpleaños".

Esta misma semana Pelayo habló con Jaime por teléfono "un buen rato sobre su verano que había sido maravilloso, y muy familiar como todos los años. Le vi lleno de vida, muy descansado tras un año difícil con el fallecimiento de su suegro y la enfermedad por COVID de un familiar muy cercano. Las personas no mueren, desaparecen sus cuerpos. Las personas, sobre todo si son grandes como Jaime, sobreviven en nuestra memoria muchos años" y eso sucederá con "quien consideraba no solamente un gran amigo, sino un referente y un ejemplo de vida".

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