'La excavación': La historia real detrás de la película de Netflix

En el año 1938, mientras Europa se preparaba para la Segunda Guerra Mundial, tuvo lugar en suelo británico un descubrimiento determinante para entender una época pasada, en el que se conoce como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX en el Reino Unido. Y así lo vemos en ‘La excavación‘, una película de Simon Stone estrenada en Netflix y protagonizada por Carey Mulligan y Ralph Fiennes, donde se mezclan hechos y personajes ficticios con una historia real.

Basada en la novela de 2007 escrita por John Preston (sobrino de Peggy Piggot, uno de los personajes de la historia), la película que podemos encontrar en Netflix retrata la relación entre la terrateniente Edith Pretty (Mulligan) y el arqueólogo Basil Brown (Fiennes), quienes impulsaron la célebre excavación de Sutton Hoo.

¿Quiénes fueron Edith Pretty y Basil Brown?

Nació como Edith Dempster en 1883, y adoptó el apellido de su marido, Frank Pretty, después de aceptar su decimoquinta proposición de matrimonio (tal y como vemos en la película). Ambos compraron en 1926 la propiedad de Sutton Hoo, ubicada cerca de la ciudad de Sutton en el sureste de Inglaterra, y pronto tuvieron a un hijo, Robert (interpretado por Archie Barnes). Unos años después de la muerte de su marido en 1934, Edith decidió excavar en sus terrenos, en colaboración con el Museo de Ipswich y con la llegada de Basil Brown, un arqueólogo aficionado que trabajaba con la institución y que la ayudaría a descubrir los tesoros que se escondían bajo tierra.

Brown, por su parte, era reconocido por ser un feroz autodidacta: aunque dejó la escuela a los 12 años para trabajar en la agricultura, él mismo persiguió sus inquietudes intelectuales y estudió por su cuenta mientras trabajaba en todo tipo de puestos, desde jardinero hasta repartidor de leche. Sin embargo, su pasión eran la astronomía y la arqueología, lo que le llevó a tener relaciones con el museo local, donde era una colaborador autónomo, y, eventualmente, a ser escogido como el compañero de Pretty en sus planes. La mujer le contrató para empezar las excavaciones, aunque la magnitud de lo que encontraron daría lugar a una investigación y búsqueda con décadas en desarrollo.

¿Qué encontraron en la excavación de Sutton Hoo?

La primera excavación tuvo lugar en el verano de 1938, con cierto escepticismo por parte de Brown que se confirmó tras encontrar tan solo unos pocos objetos y restos humanos. Sin embargo, el verdadero tesoro saldría a la luz en 1939, cuando el arqueólogo retomó la excavación junto a Pretty y encontraron un bulto mucho más grande: era la huella de un barco, de más de 24 metros de longitud, y que contenía un inmenso cargamento de ajuares funerarios de cientos de años de antigüedad. Y estaban intactos.

Tras este importante descubrimiento, tres arqueólogos profesionales aparecieron en escena, Charles Phillips (en la película, Ken Stott), Peggy Piggott (Lily James) y su marido Stuart Piggott (Ben Chaplin). Con su llegada, Brown pasó a tener un rol más de asesor, ayudando a los profesionales. Según la película, esto creó tensiones entre él y Philipps, pero, según National Trust, dueños de Sutton Hoo, los dos hombres tuvieron una “relación respetuosa. Dicen, también, que las verdaderas tensiones fueron entre Philips y el Museo de Ipswich.

Más allá de las relaciones personales entre los protagonistas, lo importante fue los importantes objetos que se encontraron en la excavación. Un total de 263 objetos donde se encontraron armas, cubiertos de plata, hebillas de oro, monedas y un casco decorado con piedras preciosas, posiblemente el objeto más célebre del lote. Aunque al principio pensaron que podían pertenecer a un asentamiento vikingo, más tarde se determinó que era de la época anglosajona. Se desconoce a quién pertenecía esa ostentosa tumba, pero algunos historiadores se han aventurado a afirmar que era la de Redvaldo de Estanglia, que reinó entre de 599 a 624.

Como escriben en National Geographic, “la importancia de Sutton Hoo se reconoció instantáneamente”. No en vano era “el barco anglosajón más grande jamás descubierto” y que “contenía artefactos de una calidad y cantidad nunca antes vista”. Además, cuentan, sirvió para alentar el patriotismo en tiempos de guerra. “Esta nueva evidencia de la primera sociedad guerrera de Inglaterra se cargó de simbolismo cuando Gran Bretaña declaró la guerra a la Alemania nazi más tarde ese año. De acuerdo con el espíritu patriótico de los tiempos de guerra, Edith Pretty donó el hallazgo al Museo Británico de Londres. Para mantener los artefactos a salvo durante la Segunda Guerra Mundial, se almacenaron bajo tierra en los túneles del sistema ferroviario de Londres”.

Por esta donación, el Primer Ministro Winston Churchill ofreció a Pretty el título de Comandante del Imperio Británico, pero ella lo rechazó. Murió pocos años después, en 1942. Por su parte, Brown siguió trabajando como arqueólogo local hasta su muerte en 1977. Sutton Hoo sigue siendo, aún hoy, un lugar de excavación y lleno de tesoros aún por descubrir.

¿Qué es ficción en ‘La excavación’?

Aunque la película se basa, como hemos visto, en una historia real con personajes reales, también hay elementos de ficción incorporados con objetivos dramáticos, tanto en la novela original como en la película. Por ejemplo, el personaje de Rory Lomax (interpretado por Johnny Flynn) es ficticio. En el contexto de la historia, se trata del sobrino de Edith Pretty, y no juega un papel en las excavaciones o en el aspecto arqueológico del relato, sino más bien entre las relaciones personales de los personajes.

Y luego está el componente romántico. ¿Cómo podía resistirse una película de época británica a incorporar un poco de romance lleno de miradas intensas y conexiones recatadas? Así lo hacen con los dos protagonistas, Brown y Pretty, que viven un romance en la película, en la ficción, mientras en la vida real fue una relación “completamente platónica”.



Vía: Fotogramas ES

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