La boda íntima y en el campo que José María Michavila y Alejandra Salinas han celebrado en Candeleda

Aunque parecía que retrasarían su enlace debido a las restricciones sanitarias, José María Michavila (61) y Alejandra Salinas (45) se han dado el ‘sí, quiero’ en una ceremonia familiar e íntima, según recoge en exclusiva este miércoles la revista ¡Hola!. La boda tuvo lugar el pasado 1 de mayo cuando aún regía el cierre perimetral en algunas comunidades autónomas y el toque de queda en toda España.

El que fuera ministro de Justicia desde 2002 hasta 2004 cuando José María Aznar era el presidente del Gobierno y la aristócrata sellaban su amor en una ceremonia que celebraron en la capilla de la finca de Michavila, ubicada en un entorno privilegiado: Candeleda. Se trata de un municipio de la provincia de Ávila cuyo origen es medieval. Cuenta con apenas 5.000 habitantes y está situado en el Valle de Tiétar y arropado por la espectacular Sierra de Gredos. El ex ministro pasa mucho tiempo en la casa que tiene aquí y es habitual verle los fines de semana paseando por el pueblo o yendo a misa los domingos a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en el centro de Candeleda entre calles empedradas y casas tradicionales con vigas a la vista de madera. La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 1991, es austera y rústica en su exterior y cuenta con tres amplias naves y varios retablos en su interior.

Una boda familiar y bucólica

Michavila y Alejandra optaban por una ceremonia familiar dentro de la bonita finca que posee el expolítico en Candeleda y a la que solo acudieron sus familiares y amigos más cercanos, entre los que se encontraban los cinco hijos de él, fruto del matrimonio con Irene Vázquez, y los dos de Alejandra, nacidos de su relación con Diego de Mora-Figueroa Iturbe, marqués de Saavedra. Tras el enlace, los recién casados y sus invitados disfrutaron de una comida en la casa, que lleva por nombre La Santa, que se encuentra en pleno campo y rodeada de las espectaculares laderas de la sierra.

La finca está situada entre los Alcornocales y la Solana, a unos diez minutos de Candeleda y a unas dos horas de Madrid. Para este día tan especial, la novia eligió un original conjunto de camisa y pantalón ancho y fluido de Carolina Herrera en color naranja con flores blancas que adornó con una llamativa corona de flores en los mismos tonos del traje. Haciendo honor al lugar de la boda, Alejandra llevó un ramo de flores silvestres. Por su parte, el novio vistió un elegante y sobrio chaqué en tono gris con corbata azul celeste.

La pareja ha sellado de esta forma un amor que comenzó hace más de tres años. A finales del año pasado, el ya matrimonio se mudó a vivir juntos a una gran casa situada en la urbanización Puerta de Hierro, donde viven otros rostros conocidos de la alta sociedad como Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa. José María y Alejandra se conocieron de una manera muy curiosa. Ambos coincidieron en la madrileña iglesia de San José donde ella cantaba en el coro y desde ese momento se hicieron inseparables. Siempre discretos, nunca han ocultado su amor y han asistido a algún evento juntos.

La pérdida de su primera esposa

Michavila nacido en Madrid hace 61 años se casó por primera vez en 1993 con Irene Vázquez Romero, licenciada en Economía y experta en Marketing y Publicidad. Irene fue directora de marketing de Antena 3 y más tarde trabajó para la compañía estadounidense Leo Burnett, ademásde dar clases en la Universidad Francisco Vitoria. El matrimonio tuvo cinco hijos: Irene, José, Beatriz, Ana y Juan. Pocos días después de dar a luz a su quinto hijo, Juan, que hoy tiene siete años, el 22 de noviembre de 2013, Irene fallecía tras sufrir una trágica hemorragia cerebral pocos días después del alumbramiento. Tras la muerte de su esposa, Michavila trató de recomponerse e inició una relación con Genoveva Casanova, ex mujer de Cayetano Martínez de Irujo, con la que mantuvo un romance durante varios años.

La otra gran boda en Candeleda

La mayor de los hijos de Michavila, Irene (26) contrajo matrimonio en octubre de 2019 con el financiero Ramón Lladó, sobrino-nieto de José Lladó y Fernández-Urrutia, político de UCD en la transición, y lo hizo también en Candeleda. La boda de su primogénita fue un momento muy emotivo para Michavila. La joven se dio el ‘sí, quiero’ en la iglesia del centro del municipio y el banquete y fiesta posterior se llevó a cabo en la finca familiar en la que contaron con un catering personalizado a cargo de Samantha Vallejo-Nágera (con su empresa Samantha de España). Según pudo saber entonces Vanity Fair en exclusiva, los novios hicieron una cena privada preboda con sus padres y abuelos en la Casa de los Tomillares, un precioso (y lujoso) hotel rural boutique de cinco estrellas situado a apenas seis kilómetros de Candeleda y que regenta la decoradora Carolina Sánchez Vadillo. Entre los asistentes a la boda de Irene Michavila estuvieron Esperanza Aguirre, Tita Cervera o Patricia Rato, entre los más 500 invitados.

Alejandra: exmodelo y emparentada con la familia Milá

Por su parte, Alejandra Salinas Harnden (45) fue modelo en su juventud y llegó a desfilar para Balmain y a posar para el fotógrafo Mario Testino. Es nieta de Marie ‘Missie’ Vassiltchkov, la princesa rusa emparentada con la familia Romanov que escribió Diarios de Berlín sobre el bombardeo de la capital alemana y el intento de asesinato de Hitler. Su abuela paterna es la catalana Asunción Milá, hija del conde de Montseny, tía de Mercedes y Lorenzo Milá. El marido de Asunción Milá fue Manuel Salinas y Benjumea, y su hijo, Manuel Salinas Milá, es el heredero del Palacio de Salinas de Sevilla, un impresionante inmueble del siglo XVI propiedad desde 1930 de la familia de Alejandra.

Estudió Económicas en la Universidad Carlos III y se casó con Diego Mora-Figueroa Iturbe, marqués de Saavedra, hijo del entonces embajador de España en Londres, Santiago de Mora-Figueroa, marqués de Tamón. Su boda se celebró en Sevilla en octubre de 2002 y el rey Felipe VI estuvo entre los invitados, ya que es buen amigo de Alejandra. Junto a su marido vivió en Madrid y aquí nacieron sus dos hijos, Gaspar (15) y Dagmar (14). La pareja se divorció en 2014. Aunque trabajó durante varios años en el sector de la banca, Alejandra creó la Fundación Contemplare, una asociación con el objetivo de ayudar a las religiosas de más de cien monasterios de nuestro país para que comercialicen sus productos artesanos a través de internet. Entre sus patronos figura José María Michavila.

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