Este es el motivo por el que te duelen las espinillas en tus sesiones de running (y esta es la forma de evitarlo)

Si después de una buena carrera, precedida con unos estiramientos correctos y una hidratación adecuada, no puedes con tus piernas, tienes un problema. Concretamente, uno de esos problemas que se traducen en forma de dolor en las espinillas y en la parte más interna de las pantorrillas. Tu dolencia tiene nombre científico (síndrome de estrés tibial) y sentimos comunicártelo pero la culpa de que te encuentres tan malas condiciones es toda tuya: tu cuerpo te está avisando de la mejor forma que puede de que te has pasado entrenando. Te decimos qué es lo que te pasa, por qué sufres síndrome de estrés tibial y cómo puedes solucionarlo y prevenirlo.

Qué es el síndrome de estrés tibial que hace que te duelan las pantorrillas

Aunque no lo creas (o no lo sepas) correr es muy sano pero también un factor de estrés para los músculos. Cuando corres se producen microlesiones en los músculos (especialmente en los de las piernas) que se van acumulan en esos tejidos. Si ignoras esta realidad, puedes acabar abusando del running, es decir, no hacer caso de las señales que te envía el cuerpo para que le des tiempo a recuperarse y sobreentrenar provocando una lesión por estrés.

De las tres lesiones más frecuentes en adictos al running por culpa de ese sobreesfuerzo, el primer puesto lo ocupa la tendinitis en el talón de Aquiles, el segundo la fascitis en la planta del pie y el tercero el síndrome de estrés tibial. Si sufres esta tercera variante, enhorabuena, ya perteneces al 20% de corredores que tras entrenar 1000 horas se han lesionado. Tus horas de esfuerzo sin respetar los descansos que tus piernas necesitaban, el llevar un calzado no adecuado, correr sobre superficies duras, tener una mala técnica de carrera o, simplemente, ser mujer, son factores de riesgo que predisponen a padecer este tipo de lesión.

Cómo prevenir que te duelan las espinillas

Antes de prevenir, hay que curar. Si las espinillas te duelen, no corras durante un periodo de dos a cuatro semanas. Necesitas consultar con un fisio y dejar de entrenar tu carrera hasta que te recuperes, no existe otra forma de hacerlo mejor. Aplicar hielo, tomar antiinflamatorios y cambiar tu rutina de ejercicio habitual por otra que no sobrecargue la zona (puedes caminar, nadar, hacer elíptica…) es tu solución fitness hasta que el dolor desaparezca.

Una vez que te despidas del dolor, debes volver a tus entrenamientos de running de forma gradual para no repetir los mismos errores que te llevaron a lesionarte. ¿Cómo de gradual? Pues muy gradual, aunque el dolor haya desaparecido el daño muscular puede tardar hasta seis meses en repararse por completo (dependiendo de la gravedad de la lesión). Tampoco está de más que chequees el estado de tus zapatillas de running antes de volver a correr, y si tienes que sustituirlas, busques un modelo que garantice la sujeción del tobillo y el pie.

Como ya te has lesionado una vez, para prevenir una segunda lesión (el haber padecido la primera duplica tu riesgo de hacer un segundo pase por fisioterapia por el mismo motivo) no está de más que consultes con un especialista por si necesitas usar unas plantillas especiales para correr: tener un pie superpronador (cuando pisas la carga del cuerpo se desplaza a la parte interna del pie) es un factor de riesgo muy importante para padecer esta lesión.

Otros consejos que te van a ahorrar dolor de espinillas en esta nueva etapa son dejar de correr sobre terrenos duros o en cuesta y hacer ejercicios específicos con bandas elásticas que refuercen la musculatura de la parte delantera de tu pierna.

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