Esta es la forma correcta de aceptar cumplidos para que sean gasolina para tu autoestima

Los halagos calman el ambiente, relajan las relaciones, fomentan la amistad y la autovaloración… pero a veces nos cuesta asumirlos. El síndrome del impostor tiene mucho que ver con este rechazo a la valoración positiva ajena, pero no es el único motivo. En realidad, nadie nos enseña desde pequeños a aceptar esas palabras positivas sobre nosotros mismos y la mayoría de las veces no sabemos ni cómo aceptarlas ni cómo tomárnoslas. Aquí tienes los do pasos que debes seguir para que el próximo piropo que recibas, lo recibas con la gracia que se merece y le concedas la importancia justa para que sea un pequeño empujón de energía positiva y autoestima.

Paso 1. Ni minimices ni optes por la versión pasivo-agresiva.

Para muchas personas tras unas palabras de halago se esconden intereses escondidos, el célebre “algo querrá”. Pero en la mayoría de las ocasiones esa desconfianza está totalmente injustificada: desgraciadamente ni nos educan para recibir halagos ni para darlos, por lo que si alguien te dice algo positivo de ti, por favor, creetelo y no le des más vueltas.

Otra reacción común es contestar a cosas del tipo “tú lo habrías hecho mejor” o “no tiene tanta importancia”. Pues no, si alguien ensalza tus virtudes o tu buen trabajo esa falsa humildad tampoco te va a ayudar en nada psicológicamente hablando (y aquí se incluye también los comentarios despectivos del tipo “para eso me pagan”).

¿Entonces cómo tienes que reaccionar cuando alguien afirme que has hecho un trabajo excelente? Pues dando las gracias, tan sencillo y tan difícil como eso.

Paso 2. Aprende a pensar que te lo mereces

La primera persona que debe valorar tus esfuerzos eres tú misma. Si te has esforzado por lograr algo y otra persona te alaba por ello, ¿por qué no piensas que te lo mereces? Esas palabras positivas hacia tus virtudes forman parte de la recompensa que recibes por ser como eres.

Reconocer un cumplido de una forma positiva y con una sonrisa no solo te ayuda a ti, también es un bálsamo para el que te ha dirigido las palabras de aliento. Recuerda: gracias a que aceptas esas palabras no solo refuerzas tu confianza, también la de la persona que te las ha hecho que se sentirá más libre para volver a compartir sus valoraciones positivas en el futuro. Si aceptas tus halagos, todos ganáis.

Fuente: Leer Artículo Completo