El coronavirus ha llegado para quedarse y los chistes sobre él también. ¿Por qué nos encantan las bromas sobre un virus?

Esta es la historia de uncoronavirus que, valga la redundancia, posee una cuenta de Twitter tan viral como él mismo. El secreto de cómo el coronavirus ha logrado contagiar tan rápidamente a la población, quién fue el paciente cero o si dio el salto desde los pangolines a los humanos está en manos de los científicos. Pero mientras los investigadores hacen su trabajo el resto de la población mundial se ha entregado a lo que mejor se le da: buscar información en dr. Google (las búsquedas sobre coronavirus se han incrementado un 760% en España), acumular mascarillas cual Gwyneth Paltrow (su demanda en nuestras farmacias se ha incrementado un 8.000%), anular viajes (o viajar con la pertinente mascarilla)… y usar el humor para enfrentar al virus con chistes.

El coronavirus ya tiene cumbia propia (y canciones gubernamentales como esta del gobierno vietnamita que se ha convertido en la banda sonora de un challenge en Tik Tok), disfraces de carnaval, memes y enemigos como el virus de la gripe que trolea su cuenta de Twitter. ¿Pero en qué nos ayuda el humor (más o menos negro, más o menos acertado) frente a una alerta sanitaria que ya ha afectado a 95.000 personas en 81 países.

“Reírnos de nosotros, de lo que nos pasa, e intentar bajar el nivel de tensión o de miedo con un poco de risa es sano, y el ingenio español es muy rápido en esto. Pero también hay que recordar que no todo vale. Hay que utilizar determinado humor para que esto sea ético, porque el humor también tiene su ética”, explica la psicóloga Begoña Carbelo Baquero profesora de Ciencias de la salud en la Universidad San Rafael-Nebrija y auttora de una tesis y un libro en el que estudia el humor.

La realidad es que el humor no nos va a proteger de una infección, pero nos ayuda a frivolizar y digerir los hechos que percibimos como peligrosos y sobre los que poco o nada podemos hacer. Por ese mismo motivo en los campos de concetración nazis los judíos hacían chistes sobre sus carceleros y el número que la satírica Onion que publicó tras el atentado de las Torres Gemelas fue un éxito. Reírnos de la tragedia la hace más pequeña y manejable.

El tono y el tiempo, importan

Que estemos deseando relativizar las cosas no impide que las críticas arrecien si no se manejan bien los tiempos y el contenido de los que decimos a la hora de bromear sobre un tema. Los Morancos pudieron comprobarlo tras hacer chistes sobre el coronavirus y la pobvlación china en el programa de El Hormiguero y recibir un aluvión de críticas vía Twitter. Porque lo que decía Mark Twain sigue vigente: “el humor es igual a tragedia más tiempo”. Y esa ventana de tiempo también está estudiada.

“La broma no siempre es apropiada desde un punto de vista de la salud. El humor terapéutico es aquel que nos hace reír a todos. Si estamos hablando de problemas de salud y de gente que lo puede estar pasando mal, el humor tiene que ser compartido para cumplir su función terapéutica, no debería ser hiriente, hay que ponerse del lado del que padece y está viviendo esa situación. Forges sabía hacer esto muy bien, contaba muchas cosas de la realidad cotidiana con humor, pero siempre se ponía del lado del débil y ese humor social es mucho mejor y más gracioso que algunos de los chistes y zascas que puedes ver ahora mismo en Twitter”, expone la psicóloga Begoña Carbelo Baquero.

Un estudio de la Universidad de Texas chequeó que tantoempatía como tiempo influyen en cómo es percibida una broma. Por si lo dudas, los chistes sobre algo malo que ha sucedido hace apenas 15 días no tienen gracia. Concretamente este grupo de estudio analizó los tuits que se produjeron tras el paso del huracán Sandy. Antes de 15 días el humor era inaceptable, a los 36 días las bromas eran bien recibidas y pasados 100 días dejaba de tener gracia de nuevo. ¿Y cuáles eran los chistes mejor aceptados? Los que convertían algo horrible en algo estúpido. “El humor, cuando tiene este tinte, te ayuda a disociar la situación, nos ayuda a pensar “no es tan importante”, aunque sí lo sea” asegura Begoña Carbelo.

El humor y sus beneficios para nuestra salud mental es uno de los ejes de la investigación psicológica de los últimos 30 años. El profesor de psicología de la Universidad de Tel Aviv Avner Ziv describe en su libro Personality and sense of humor que reírnos de una amenaza como el coronavirus es una de las formas que la sociedad tiene de controlar impulsos que de otra forma podrían convertirse en una amenaza potencial (en este caso el miedo al contagio podría causar problemas), nos defiende de la ansiedady nos permite recuperar la sensación de tener las cosas bajo el control. Y a nivel personal el humor ha demostrado beneficios en el aumento de las defensas y como sistema para regular el estrés.

En conclusión, si el coronavirus te preocupa, lo mejor que puedes hacer es lavarte las manos a menudo, toser y estornudar en el hueco poplíteo (sí, así se llama la zona delantera de tu codo), hacer caso a los consejos de salud del dr. Google solo si proceden de cuentas de salud verificadas, ignorar los bulos de whatsapp… y reírte del coronavirus todo lo que puedas, pero con respeto, por favor.

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