El caso Nevenka llega mañana a Netflix: así es la crónica del trágico infierno que causó el primer político español condenado por acoso sexual

El 26 de marzo de 2001 los medios de comunicación de toda España dirigieron sus cámaras y sus micrófonos hacia Ponferrada. Allí la joven concejala de Hacienda había convocado una rueda de prensa para anunciar su dimisión y denunciar el acoso al que le había sometido el alcalde, Ismael Álvarez. Arrancaba así el que se conoció como “caso Nevenka”, y no “caso Ismael” porque a alguien le pareció bien señalar a la víctima, que llevaba a los medios algo que la sociedad aceptaba y pocas veces se denunciaba, el acoso sexual en el trabajo. Un acto de valor en una sociedad machista y retrógrada que terminó con la (leve) condena del primer político español por acoso sexual, pero también con la huida de la víctima, a la que llamaban con amenazas de muerte y de la que no hemos sabido nada en 20 años.

Afortunadamente las cosas han cambiado algo en estas dos décadas y movimientos como el #MeToo y la transformación de la mentalidad de la sociedad han ayudado a que el acoso ya no sea algo que estigmatiza a la víctima y estimula los elogios sobre la masculinidad del acosador. Y aunque queda mucho por avanzar cada vez son más las que se animan a contar su caso y señalar a su agresor. Como Nevenka Fernández, que veinte años después demuestra de nuevo su valentía poniéndose frente a las cámaras para contar su caso en una miniserie que también lleva su nombre, por derecho propio, y que Netflix estrena mañana.

Compuesta por tres episodios de duración, el documental producido por Newtral cuenta con el testimonio de la exconcejala para relatar los dos años que transcurrieron desde que le ofrecieron sumarse a la candidatura a la alcaldía de Ismael Álvarez hasta esa rueda de prensa que dio a conocer a toda España el infierno al que este le había sometido. En realidad, el terrorífico relato vendría después, en el juicio, un momento al que la joven concejala llegó después de haber sido juzgada por todo aquel que tuviese una opinión al respecto pero, muy especialmente, por los que eran sus vecinos. Un acoso en el que tuvo que soportar todo tipo de comentarios en los que se le tachaba de culpable, y que solo contribuyeron a crear una atmósfera insoportable que la destrozaron física y psicológicamente.

El testimonio de Nevenka está acompañado de imágenes de archivo, recortes de periódico de la época y testimonios de personas cercanas al caso, como periodistas locales y políticos que formaban parte de aquel ayuntamiento, para construir un desfavorecedor retrato de la España de hace no tanto. Esa en la que los medios sospechaban de la víctima por no conceder entrevistas y concedían minutos a todo aquel que ponía en duda los hechos que había denunciado.

Tres episodios que nos recuerdan que nosotros ya tuvimos una heroína que se atrevió a ir contracorriente y no se dejó amilanar por todos aquellos que la señalaban tras denunciar a un hombre que era considerado poco menos que un héroe en la localidad. Pero a la que no supimos reconocer el valor y la valentía que se merecía porque pesaba más la moral machista que sugería que “ella se lo ha buscado” y porque hasta que ella llegó nadie se había atrevido a decir públicamente “no es no”. Ojalá esta miniserie sirva para pidamos perdón como sociedad, pero también para que aprendamos a ser más como ella.

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