Cómo decorar tu casa para un verano luminoso, según Isabel López Quesada

Un bazar divertido y cambiante, a la vez rústico y elegante, urbano y antiguo. Así define Isabel López-Quesada su estudio, que es punto de peregrinación para amantes del arte, las antigüedades y las escogidas piezas de brocanterie francesa que definen el sello de una de las interioristas de mayor proyección internacional en el panorama español, con proyectos en EE.UU., Francia, Japón, República Dominicana…

“Todo lo que tengo aquí, y que voy cambiando con cada temporada, me entusiasma, lo he comprado en todos los puntos del mundo”.

El resultado es un exuberante mood board en el que se mezclan estilos, texturas, colores y épocas, con una exquisita versatilidad. En los espacios conviven rojos y turquesas, sofás blancos de aire francés y mesas de médula, un tarugo de madera tallada con sillas españolas de los años 60 o butacas de estilo inglés con retratos del siglo XVIII y un armario gustaviano.

Piezas con alma, cuya mezcla inusitada funciona con brillante química. “La mezcla me encanta porque da un espíritu de divertimento a una casa”, dice la interiorista.

En primavera y verano, el escenario se llena de flores y ramas que dialogan con el jardín. “Las flores, frescas o en un tapizado, me encantan. Junto al mimbre, las fundas blancas, las esteras o el cesto, refrescan la atmósfera, crean un aire etéreo y maravilloso”, confiesa.

De esta elegancia ecléctica nacen casas de verdad, lejos de la afectación y la pretenciosidad, relajadas, vividas, naturales. “La pompa me da risa. El gusto es cuestión de delicadeza, no de dinero”.

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