‘Amor y Anarquía’: la comedia romántica sueca de la que habla todo el mundo

Los caminos de la seducción son inesperados, y el mundo está lleno de historias de amor que surgieron de la forma más inesperada. Las comedias románticas han explotado durante décadas la magia de las relaciones personales y aunque en los 90 vivieron su máximo esplendor ahora, quien sabe si por culpa de la tecnología o de la imaginación de los guionistas, no es un género especialmente atractivo ni para las productoras ni para los espectadores. Pero, afortunadamente, en un lugar tan frío como Suecia han sabido darle a la conocida fórmula el encanto y el interés que merece. Aunque sea de una forma totalmente inesperada.

Con el desconcertante título de ‘Amor y Anarquía’, la directora y guionista sueca Lisa Langseth se ha lanzado al mundo de las series de televisión con una producción ambientada en una editorial. Una empresa dirigida por un hombre experto en el arte del escaqueo, que debe adaptarse a los nuevos tiempos apostando por el formato digital y refinando sus gustos a la hora de escoger las obras que publica. Al frente de este reto estará Sofie, una mujer que lleva una vida acomodada y anodina junto a su marido y sus dos hijos.

Sofie afronta el desafío de renovar la editorial con decisión e ilusión, aunque sus nuevos compañeros de trabajo no la reciben con el mismo entusiasmo, temerosos de que termine con el modo de trabajo que llevan años desarrollando o, algo peor, que les despida. Por si la tensión no fuese suficiente en su primer día, el joven Max, el informático de la empresa, no le permite concentrarse, ocupado como está taladrando las paredes de la oficina.

Como tantas historias, su primer encuentro está marcado por la tensión y la falta de empatía, pero las cosas cambiarán cuando Max descubra el gran secreto de Sofie. Porque para descargar la tensión que le produce su matrimonio, olvidarse de la apatía de su vida y, simplemente, relajarse, a Sofie le gusta masturbarse. Incluso cuando cree que la oficina está vacía y nadie le observa.

Para sacar provecho de este descubrimiento, que Max no duda en inmortalizar en su teléfono, ambos comenzarán un intercambio de desafíos que les llevará a cometer los actos más inesperados, y cómicos, en la oficina, en una feria del libro o donde surja. Un juego que Sofie sigue con pasión, y con su barra de labios favorita como recompensa, como si de una divertida pausa de su aburrida vida se tratase. Hasta que el juego se convierte en algo más y ambos descubren en el otro la persona, y el sexo, que faltaba en sus vidas.

Compuesta por ocho episodios de media hora de duración, esta comedia sueca es una propuesta sorprendente y original que a través del humor, muchas veces incómodo, relata una bonita historia de amor en la que ni la edad, ni un marido manipulador, ni un padre con problemas psiquiátricos son suficientes para detener dos personalidades tan gamberras como cómplices.

Estrenada el 4 de noviembre por Netflix, la segunda producción sueca de la plataforma es esa pequeña joya que apenas se promociona pero que el boca-oreja convierte en la serie que tienes que ver. Porque Sofie, Max y su original juego de seducción son un soplo de aire fresco en un panorama audiovisual cargado de propuestas que, si algo necesita, son personajes dispuestos a hacer cualquier cosa para conseguir algo tan familiar y conocido como conquistar a esa persona que llegó a tu vida siendo un incordio y en la que ahora no puedes dejar de pensar.

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