Alejandra Martos, la discreta hija de Raphael: restauradora en el Thyssen, amante del ballet y madre de dos adolescentes

Su padre es uno de los artistas más relevantes de la historia de la música española, ha cantado en los grandes templos de la canción en todo el mundo y cuenta con una carrera de más de 60 años a sus espaldas. Raphael (77) es un artista, una leyenda y un mito de la música en español que ha ido adaptándose a los nuevos tiempos como pocos artistas de su generación. A pesar de ser conocido y admirado en medio mundo, el de Linares siempre ha optado por llevar una vida tranquila junto a su mujer, la escritora Natalia Figueroa (hija de Agustín de Figueroa, marqués de Santo Floro, nieta del conde de Romanones), y sus tres hijos, Jacobo, Alejandra y Manuel. Sin duda, la mediana de los tres, Alejandra, es la más discreta de todos y hace apenas unos días cumplía 46 años en compañía de sus seres más queridos.

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Happy birthday to me!!!! 46! 🎁🎉🎈🍾

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Aunque Alejandra y sus hermanos vivieron las ausencias de su padre durante su infancia, recuerdan esos años como algunos de los más felices para ellos. “Por su trabajo no ha estado en casa todo lo que podrían estar otros padres, pero yo nunca he echado en falta la figura de mi padre, físicamente sí, pero él siempre ha estado con nosotros. Se metía unas palizas tremendas para poder venir a vernos. A lo mejor venía a casa un día desde Argentina y se volvía a marchar al día siguiente”, explicaba Alejandra en una entrevista concedida a Canal Sur. "Mis hermanos y yo hemos tenido mucha suerte con mis padres. Mi padre, por ejemplo, siempre era muy cariñoso con nosotros cuando éramos pequeños, sobre todo cuando volvía de las giras y no podía haber estado más tiempo con nosotros", confesaba Manuel Martos en Antena 3.

La que siempre estuvo a su lado fue su madre. “Ha tenido un papel fundamental en nuestra familia. Ella se casó con mi padre siendo ya él quién era. Ella sabía muy bien lo que quería y supo muy bien con quién se casaba. Otra cosa es que haya tenido momentos duros, pero lo ha hecho muy bien. Yo creo que ella ha sido muy feliz siendo madre”, recalcaba. A modo de anécdota, los hijos de Raphael siempre cuentan que su padre jamás canta en casa, ni siquiera en las fiestas navideñas en familia.

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Del ballet al arte

El sueño infantil de Alejandra siempre fue convertirse en una bailarina famosa y practicó ballet durante toda su infancia y adolescencia. Hoy continúa asistiendo a espectáculos de ballet clásico pero únicamente como espectadora. Pero lo que nunca intuyó fue que terminaría dedicándose a la restauración de grandes obras. Desde temprana edad vio cómo en la casa de sus padres ‘recobraban’ vida algunas pinturas de artistas rusos y eso le hizo interesarse por el mundo del arte. En 2004 comenzó a trabajar en el departamento de restauración de obras en el Museo Thyssen-Bornemisza (que ya entonces era su museo favorito) donde ha tenido la oportunidad de trabajar en la conservación de pinturas el Mata Mua de Gauguin o Les Vessenots de Van Gogh. Además, trabaja llevando a cabo diferentes estudios e investigaciones para conocer a fondo las obras del museo de Tita Cervera.

Alejandra disfruta de su profesión ‘en la sombra’, aunque en las últimas semanas, cualquiera que pase por el Museo Thyssen puede verla trabajar. La hija de Raphael y su compañera Susana Pérez se encuentran restaurando el cuadro Joven caballero en un paisaje del pintor renacentista italiano Vittore Carpaccio, que data del año 1505. Las dos lo están haciendo de cara al público en la sala 11 del museo y los visitantes pueden verlo en vivo y en directo hasta previsiblemente comienzos de 2021, ya que la próxima primavera será expuesto en la National Gallery de Washington en una muestra sobre el artista.

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El peor momento de su vida

Cuando todo parecía ir sobre ruedas en la familia Martos-Figueroa, la enfermedad hepática de Raphael que sufrió en 2003 les hizo pasar los peores meses de su vida. “Fue durísimo. Él estaba realmente mal y todos sufrimos muchísimo porque solo nos quedaba esperar que llegara un hígado para él. De repente un día nos llamaron para decirnos que nos fuéramos corriendo al hospital. Casualmente, ese día estábamos todos comiendo en casa de mis padres”, contó entonces Alejandra. Afortunadamente, el trasplante de hígado fue un éxito y Raphael continuó haciendo su vida y su trabajo con normalidad.

“Yo creo que algo en él cambió, ahora da menos importancia a cosas que en verdad no la tienen”, explicaba la hija del cantante, por el que siente devoción. “Para mí es sencillamente mi padre, le quiero con locura, le admiro y tengo mucha suerte de tenerle. Mi padre tiene una fuerza física y mental increíbles”, concluía.

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Una boda de postín

La única hija de Raphael y Natalia se casaba en julio de 2001 con Álvaro de Arenzana, hijo de los Condes de Fuente Nueva y uno de los jefes del departamento de marketing de Telefónica Digital. La pareja se dio el ‘sí, quiero’ en un servicio religioso celebrado en una carpa instalada en el jardín de la casa de sus padres a la que llaman ‘Los Martos’, ubicada en la lujosa urbanización Montepríncipe, en el municipio de Boadilla del Monte. El párroco encargado de oficiar el enlace fue Julio Rodrigo junto a otros dos sacerdotes, entre los que se encontraba el padre José Cenovio, que curiosamente fue el que casó a Raphael y Natalia en 1972.

Como testigos por parte de la novia firmaron sus hermanos, Jacobo y Manuel, y su primo Gonzalo Chávarri, entre otros. Alejandra Martos eligió para el día más especial de su vida un diseño de Roberto Torreta al que ella misma había aportado alguna pequeña idea. Lució un vestido de líneas sencillas y escote barco en raso crudo y adornó su cabello con una bonita corona de flores blancas y azules, a juego con los tonos del ramo.

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A la boda de la hija del artista asistieron personalidades de la política, del espectáculo y de la alta sociedad. Entre los invitados pudimos ver al entonces presidente del Gobierno José María Aznar junto a su mujer Ana Botella, al expresidente de Castilla La Mancha, José Bono, o al que fue alcalde de Madrid, José Álvarez del Manzano. Tampoco faltaron los compañeros de profesión de Raphael, como Rocío Jurado, acompañada de José Ortega Cano, Lina Morgan, Carmen Sevilla, Rocío Dúrcal, Alaska y Mario Vaquerizo. Marta Chávarri, sobrina de Natalia Figueroa, también estuvo en la boda junto a Blanca Suelves, al igual que Fernando Martínez de Irujo.

Dos años más tarde llegaba al mundo la primera hija de la pareja. La pequeña Manuela (que cumplió 17 años hace unos días) nacía el 11 de agosto de 2003, apenas cuatro meses después de que su abuelo, Raphael, se hubiera sometido al trasplante de hígado que le mantuvo un tiempo retirado de los escenarios. Fue la primera nieta para el cantante y Natalia Figueroa y toda la familia se mostró entonces feliz y encantada tras unos meses complicados por la enfermedad del intérprete de Mi gran noche. El segundo hijo del matrimonio, Carlos, nació tres años más tarde. El pasado mes de enero cumplió 14 años y su madre le felicitó en sus redes sociales con una bonita fotos juntos dándose un abrazo.

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En 2016 ponía rumbo a México

“Es muy luchador, una persona muy trabajadora, con mucho sentido del humor y un pedazo de padre”, ha dicho en alguna de las escasas entrevistas que ha dado Alejandra sobre su marido. Álvaro es licenciado en Marketing y Gestión Empresarial por la escuela de negocios ESEM y más adelante completó su formación con un master en Finanzas en el CEF (Centro de Estudios Financieros) y en 2019 llevaba a cabo un MBA en The Power MBA que concluía con una calificación de sobresaliente. De Arenzana ha sido director de servicios interactivos en Infinitto Networks, manager de marketing en el Mutua Madrid Open y gerente en IMADE, entre otros cargos. En mayo de 2013 fichaba como global content project manager de Telefónica Digital donde, entre otros proyectos, puso en marcha diferentes iniciativas audiovisuales en Latinoamérica.

Tres años más tarde, toda la familia ponía rumbo a México tras convertirse en director de gabinete del vicepresidente ejecutivo del Grupo Vidanta, compañía dedicada a desarrollar servicios turísticos, especializado en destinos vacacionales, marcas de hoteles de lujo, campos de golf, bienes raíces y entretenimiento y que cuenta con más de 25 resorts en su cartera, con sede en Puerto Vallarta. En ese momento, Alejandra pidió una excedencia en su trabajo en el Museo Thyssen, puesto que ha recuperado en los últimos meses. En diciembre de 2016 comenzaba una nueva etapa en el mismo grupo como Director Customer Experience puesto en el que trabajó hasta noviembre de 2019.

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La discreción de los tres hermanos

Si por algo destacan los hijos de Raphael y Natalia Figueroa es por su discreción. El más conocido es Manuel Martos, el pequeño de los tres vástagos de la pareja y que está casado con Amelia Bono, hija del exministro de Defensa José Bono y con la que Alejandra mantiene una gran relación. “A mi cuñada la idolatro”, decía en una entrevista en LOC hace unos años. Manuel es músico (tuvo su propio grupo de pop rock, Mota, junto a su amigo Álvaro de Azcárate), pero desde hace varios años es director artístico y productor ejecutivo de Universal Music Spain. Entre otras cosas, se encarga del lanzamiento de los discos de algunos artistas españoles como David Bisbal. También le hemos visto como jurado del programa de talentos de TVE, Operación Triunfo.

Manuel y Amelia llevan más de 13 años juntos. Su relación comenzaba en 2006 tras conocerse en un desfile de Roberto Torretta y algo más de un año después, el 28 de junio de 2008, se daban el ‘sí, quiero’ en la Iglesia del Hospital de Tavera en Toledo en una gran boda que unía dos sagas familiares del mundo de la política y la cultura de nuestro país. Amelia lució un diseño de Manuel Mota, entonces director creativo de la firma Pronovias, un modelo de alta costura de línea romántica con una cola de tres metros.

A la ceremonia y fiesta posterior asistieron unos 600 invitados entre los que se encontraban personalidades como Eugenia Martínez de Irujo, Genoveva Casanova, Marta y María Chávarri (primas del novio), Salvador y Rosa Tous, Ágatha Ruiz de la Prada y Pedro J. Ramírez, Alberto Ruiz Gallardón, Alfredo Pérez Rubalcaba o la hoy vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo. Pero también pudimos ver a personajes del mundo de la música como David Bisbal junto a su entonces novia Elena Tablada, Alaska y Mario Vaquerizo, Paloma San Basilio, Carlos Baute o José Luis Perales. La fiesta terminaba al amanecer en el Cigarral del Ángel Custodio.

Menos de un año después de su boda, el 4 de junio de 2009 venía al mundo su primer hijo, Jorge (11). En octubre de 2010 nacía el segundo vástago de la pareja, Manuel; en diciembre de 2013 lo hacía Gonzalo y tres años más tarde, en octubre de 2016, llegaba el pequeño de la casa, Jaime. La pareja se muestra muy natural en sus perfiles de Instagram y Amelia es toda una fan de Tik Tok y suele subir divertidos videos junto a su marido y sus hijos bailando o llevando a cabo complicados challenges de la red social más popular entre los jóvenes.

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Jacobo (46) es el mayor de los tres hermanos y se dedica a la producción y realización audiovisual tras formarse en la Universidad de Miami, ciudad en la que también había estudiado los últimos años de colegio en la Ransom Everglades School. Allí comenzó su carrera trabajando para Univisión y el programa Hola América donde fue ayudante de realización.

Trabajó tres años en Globomedia al volver a España en 1999, la productora de Daniel Écija, y actualmente lo hace en Plano a Plano. En una de esas producciones conoció a la actriz Toni Acosta, con la que se casó en 2002 en Tenerife y con la que tuvo dos hijos (Nicolás y Julia). Toni y Jacobo se separaban en 2015 pero siguen manteniendo una relación tan estupenda que hasta veranean juntos.

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