Una fragante historia de amor

A Sylvie Ganter una entrevista de trabajo en Nueva York le cambió la vida para siempre. Frente a ella, haciendo las (“impertinentes”) preguntas para verificar su capacitación para el puesto, estaba Christophe Cervasel, su futuro socio y marido. “Conectamos inmediatamente”, recuerda él. “Ni se dio cuenta de que yo también era francesa”, bromea ella. Trabajaron mano a mano durante un año. Hasta que él decidió que necesitaba parar porque estaba exhausto. Cenaron juntos para despedirse y Sylvie le insinuó que quería montar su propio negocio. “Tuve que echar mano del champán para conseguir que me lo contara; al principio estaba muy reacia.

Creo que pensaba que le iba a robar la idea. Pero esta era tan fascinante que, en ese mismo momento, le pedí primero que se casara conmigo y, después, que por favor me dejara participar en su aventura, en ese orden”, asegura Chistophe. Probablemente Cupido había estado jugando con sus corazones todos esos meses, porque Sylvie no dudó en dar el sí esa misma noche. Nacía allí un matrimonio muy bien avenido y una nueva forma de abordar las fragancias que ha cambiado las reglas del juego de la perfumería mundial. Atelier Cologne, la firma que surgió de la unión empresarial y romántica de Sylvie y Christophe, ha situado a la colonia en lo más alto del establishment olfativo.

“Mi intención era crear un aroma con esa frescura y una permanencia mucho más intensa sobre la piel. Quería que la colonia tuviera la misma calidad aromática que un perfume, sin comprometer la transparencia”, explica. Sylvie quiso demostrar que la colonia es muy capaz de asumir diferentes personalidades. Y lo consiguió con una fórmula que se ha convertido en el corazón de Atelier Cologne: un absoluto que admite ingredientes que, hasta que llegaron ellos, se situaban fuera del universo tradicional de este tipo de fragancias.

Materias primas que, como se han esforzado en demostrar durante una década, casan de maravilla con la calidad aromática y cristalina de sus propuestas. Ya sea la madera cálida de Bois Blonde, la rosa majestuosa de Rose Anonyme, el té fragante de Oolong infini o el sándalo incandescente de Santal Carmin. Con su primera propuesta, Orange Sanguine, demostraron que sabían muy bien qué tenían entre manos. Convertida ahora en icono de las fragancias modernas, esta representación simbólica de la naranja es un canto a la libertad de los cítricos, un viaje lúdico e imaginario a un verano infinito que enamora desde la primera gota.

Un universo de personalización

Pero sigue habiendo mucha confusión cuando se habla de las diferencias entre colonia y perfume. El mayor desafío al que se han enfrentado en estos 10 años ha sido demostrar que ambos están al mismo nivel. “En Estados Unidos la colonia solo la usaban los hombres. En Europa era la hermanastra fea, algo de tus abuelos que se compraba en el supermercado. Ya sea por desconocimiento o por confusión, nos ha tocado luchar contra ese planteamiento despectivo”, apunta Christophe.

Y lo han hecho con una reinvención absoluta que demuestra que “la colonia es mucho más elegante que un perfume. Es menos fuerte y totalmente respetuosa con las personas a tu alrededor. Es delicada y mucho más chic”, añade. En sus inicios la colonia no tenía nada que ver con los porcentajes de alcohol que se le adjudican ahora. “La primera, la que creó el mítico Jean Marie Farina en el siglo XVIII, era un perfume con base cítrica: bergamota, nerolí, azahar junto con un toque de lavada.

Él vivía en Alemania y elaboró esa fragancia con ingredientes que procedían de su Italia natal porque le recordaban a su tierra -relata Sylvie-. No la creó para oler mejor, sino para que le hiciera sentir bien. Tenía la misma concentración alcohólica que un perfume y no pretendía enmascarar un mal olor ni seducir a nadie; la hizo para sí mismo, como una memoria olfativa de su vida”. Ese mismo espíritu de sensaciones placenteras e inspiradoras permanece en las fragancias de Atelier Cologne. “Somos la pasión tras los aromas -apostilla Christophe-. Nos gusta esta forma de perfumarnos porque es elegante, única y muy estilosa. Y somos muy afortunados de haber encontrado gente que siente lo mismo que nosotros“.

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