Protección solar: Cómo usar bien

La protección solar es algo fundamental, y sobre todo caemos en la cuenta de esto cuando llega el verano. Pero no solo vale con protegernos del sol, sino que hay que hacerlo bien. Y es que, se cometen más errores de los que se imaginan. Además, a esto hay que unir que muchos de ellos se producen por todos los mitos que giran en torno a lo que implica la protección solar.

“Si no se utiliza bien o si no se utiliza, la radiación ultravioleta tiene muchas y muy malas consecuencias para la piel, entre las cuales destacan el fotoenvejecimiento (envejecimiento más rápido de la piel), aparición de arrugas y líneas de expresión en la zona de los ojos, boca y/o frente; además de las quemaduras solares en una exposición continua al sol sin estar bien protegidos. El efecto más grave es la aparición de cáncer (melanomas y carcinomas)”, señala la farmacéutica Cristina Valenciano acerca de la necesidad de usar y bien la protección solar.

Errores a la hora de usar protección solar

“El principal error es no usar o no saber cuál es el factor de protección más adecuado para cada tipo de piel. Hay que tener en cuenta cuánto tiempo tarda nuestra piel en quemarse, si nuestra piel es más clara o más oscura. Y en función de esta información utilizar SPF 20, 30 o 50, teniendo en cuanta que el factor de protección solar multiplica ese tiempo en que tardamos en quemarnos (ej: si tardamos 15 minutos en que nuestra piel comience a quemarse, estaríamos protegidos (15×30=450) 450 minutos frente a la radiación solar”, apunta Cristina.

Otro de los errores también puede venir por no aplicar la crema protectora solar en el sitio adecuado, o al menos, no en todos. En este sentido deben protegerse “las zonas que más expuestas estén, sobre todo cara, cuello, hombros y escote además de zonas tipo empeine de los pies o espalda, que muchas veces pasa desapercibido y son zonas susceptibles de quemarse”, añade la experta.

Además, según apuntan desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, usar poca cantidad de fotoprotector disminuye su eficacia. En concreto, es conveniente aplicar, aproximadamente, 2mg por centímetro cuadrado. Y a esto hay que añadir que si se usan protectores orales habrá también que usar en crema, pues son complementarios.

Por descontado, ponerse debajo de una sombrilla no será motivo para no usar protección solar. Puede recibirse por reflexión hasta el 80% de los rayos UV.

Otro de los grandes fallos a la hora de usar protección solar es usar la de años anteriores, y es que si está fuera de la fecha de caducidad o del tiempo que indica que puede estar abierto el producto, este pierde validez.

Por su parte, no solo vale con aplicar el fotoprotector una vez, ni siquiera aunque no nos hayamos bañado. “Depende de cada tipo de piel y cuánto tarda cada piel en empezar a quemarse, pero normalmente cada hora y media-dos horas suele ser necesario renovar la protección solar”, recomienda Valenciano.

Gafas de sol

Con protección solar nos referimos principalmente a la crema solar, pero no es la única. Otra muy importante son las gafas de sol.

En primer lugar, las gafas de sol no son solo para el verano. Así lo confirma el Consejo General de Colegios Farmacéuticos: “Las radiaciones solares son perjudiciales y pueden afectar a todas las estructuras oculares por lo que es conveniente protegerse a lo largo de todo el año”, señalan. Al igual que también deben usarse cuando está nublado porque sigue habiendo radiación solar.

Recomiendan usar lentes polarizadas porque son mejores pues “filtran radiación con una determinada dirección, eliminando reflejos y mejorando visibilidad”. Además, no se deben utilizar gafas rayadas porque “pueden provocar pequeños deslumbramientos y una disminución de la agudeza visual”. Y las gafas de sol no se deben comprar por lo oscuras que sen, sino porque su eficacia “viene dada por la categoría del filtro, no el color”, al igual que no tiene nada que ver su precio.




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