¿Por qué ha vuelto el flequillo cortina y la melena setentera de Farrah Fawcett?

Un año encarnando a Jill Monroe en ‘Los ángeles de Charlie’ a mediados de los 70 le bastó a Farrah Fawcett (1947, Texas) para pasar a la eternidad. Frente a las melenas largas y lánguidas que triunfaban en la época, Fawcett lucía una cabellera dorada y leonina, sexy, con mucho movimiento. Un estilismo capilar que anticipaba los volúmenes de la década siguiente.

Ahora, una red social de gente cuyos padres casi nacieron en los 70, TikTok, ofrece tutoriales para lucir el flequillo cortina, el capeado y el desfilado de Farrah, y las celebrities no dejan de apostar por este corte de pelo en versión actualizada.

El padre de Fawcett trabajaba en el negocio del petróleo. Su madre era ama de casa. Ambos potenciaron la faceta más deportista de su hija, que sobresalía en las actividades físicas. Años después, su cuerpo atlético y saludable conformaría un nuevo canon de belleza. Farrah (al parecer, su madre se inventó el nombre porque le parecía que iba bien con su apellido) fue a la Universidad de Texas a estudiar primero microbiología y después Arte.

En este periodo continuó ganando premios de belleza como lo había hecho en la escuela y el instituto. Al final, las fotos de uno de estos concursos llegaron a un ojeador de Hollywood que tras insistir un par de años consiguió que la belleza texana se mudara a Los Ángeles a probar suerte.

Farrah Fawcett: la melena salvaje, sexy y -aparentemente- natural

1976 fue el año clave para Fawcett. Además de debutar como ángel de Charlie protagonizó el icónico poster en bañador rojo que la convirtió en un sex symbol internacional. Ese mismo año vendió 6 millones de copias. En los 80, esta rubia bronceada, dinámica y con pelazo conocería a Andy Warhol a través de su segundo marido, Ryan O’Neal, y acabaría retratada por él para terminar de convertirse en un referente pop resistente al tiempo. Después, su carrera, especialmente en la televisión, la consolidaría como actriz con nominaciones a los Globos de Oro y los Emmy.

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Suele decirse que cuando una mujer se corta el pelo está a punto de cambiar de vida. ¿A qué vida aspiramos cuando pedimos la melenaza de Fawcett en una peluquería? “En mi colección de peinados de este otoño he sacado lo que sería la versión de una nueva Farrah Fawcett“, explica María Baras, directora artística de Salón Cheska y una de las estilistas de confianza de muchas celebrities patrias.

Baras destaca que es un corte de pelo que sienta bien a todo el mundo, especialmente a los rostros delgados y finos, en los que “el volumen a los lados consigue suavizarlos, redondearlos”. Además, añade, es fácil de mantener y queda bien en cabellos lisos y rizados.

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¿Qué dice de este momento histórico esta vuelta a los 70, tanto en moda como en belleza, esta revalorización de cánones como el de esa chica energética y de belleza natural? “Hay una época en la vida en la que te encantan los 70. Los 70 vuelven cada año”, apunta la experta en cabello. Quizá en un momento de crisis como el actual, en el que se ha revalorizado lo cómodo, lo práctico y lo ‘healthy’, todas queramos esa imagen libre, salvaje, feliz y desenfadada -aunque, como apunta la estilista, estaba muy trabajada-.

En definitiva, como concluye María Baras: “El pelo de Farrah Fawcett está ahí para siempre. Sobre todo el flequillo, como el flequillo de Brigitte Bardot, más sesentero… No son moda, son iconos“.

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