Ojo con el avión, cuándo volver a la playa y qué hacer las 24 horas siguientes: todo sobre el bótox en verano

La pandemia nos ha hecho mirarnos a los ojos más que nunca –bien por encima de la mascarilla, bien a través de la pantalla– y lo que hemos visto no nos ha gustado demasiado. En los últimos meses de 2020 y los primeros de este 2021 nos hemos retocado más que nunca la zona de la mirada, según datos de La Vanguardia. Y el bótox, aquel pinchazo de glamour que borraba como por arte de magia la raya del entrecejo y las patas de gallo en Hollywood, ha acabado siendo el pan nuestro de cada día en las clínicas estéticas de medio mundo. Más aún en verano. ¿Por qué?

La Sociedad Española de Medicina Estética lo dijo ya hace tiempo: si vas a ponerte bótox, hazlo en verano. Es el momento en el que más se acentúan los gestos de expresión como consecuencia de una mayor exposición solar. Además, la infiltración de toxina botulínica tipo A (lo que llamamos bótox) requiere pocos cuidados antes y después, y ofrece resultados rápidos. Dos cirujanos médicos estéticos y una dermatóloga especialista nos aclaran qué hacer y qué no ante la jeringa más famosa del mundo.

Mejor en verano

“La combinación de agua y de la luz del sol dan como resultado que realicemos muchas gesticulaciones, sin darnos cuenta, ya que cuando nos molesta la luz del sol tendemos a entrecerrar los ojos y fruncir el ceño, dando como resultado la aparición de patas de gallo y arruguitas en la frente. El tratamiento con toxina botulínica tipo A es, sin duda, el más idóneo para prevenir estas arrugas”, comenta la Dra. Mónica Ulecia Metz, directora de la Cínica Vitaluz en Sevilla y experta en el uso de toxina botulínica y rellenos faciales. De hecho, en este momento del año, justo antes de las vacaciones, el bótox tiene un factor preventivo, tal y como señala el Dr. José Vicente Lajo Plaza, director del Centro Médico Lajo Plaza en Madrid: “Antes del verano es absolutamente recomendable, para que la toxina botulínica prevenga las arruguitas que, sobre todo, se forman alrededor de los ojos cuando se defienden de la luz del sol”.

Qué NO hacer antes

“Podemos continuar perfectamente con nuestra rutina skincare, dado que no actuamos sobre la piel sino que vamos a actuar al plano muscular”, nos dice la Dra. Lidia Maroñas, dermatóloga y Directora de la Unidad de Dermatología y Estética de Clínica Bmum en Madrid. “No es necesario realizar ninguna recomendación especial previo a la realización de un tratamiento con toxina botulínica para mejoría estética de las arrugas de expresión”, pero eso sí,“en la medida de lo posible, antes del tratamiento con toxina debemos evitar tomarnos fármacos antiagregantes. En caso de necesitar un analgésico por otro motivo (para el tratamiento con toxina no es necesario tomar analgesia oral de forma preventiva) es preferible recurrir a paracetamol que a fármacos tipo AAS o AINEs”, precisa. 

Las 24 horas siguientes

“En las primeras horas tras el tratamiento con toxina botulínica se recomienda estar incorporado evitando poner la cabeza hacia abajo, no masajear enérgicamente ni comprimir la zona (por ejemplo, evitar el uso de cascos o similar) y esa noche idealmente dormir con un par de almohadas. Las primeras 24 horas también debemos evitar realizar ejercicio físico. Respecto a la piel, se puede mantener la misma rutina post tratamiento, no es necesario modificar ningún aspecto, protegerse del sol con crema FPS50+ y utilizar medidas físicas como sombreros con ala ancha o gafas de sol para evitar fruncir el ceño. Esta última es una buena medida general para minimizar la aparición de arrugas de expresión y prolongar la duración del tratamiento”, recomienda la Dra. Lidia Maroñas.

Así, es importante evitar impactos en la zona en las horas posteriores al tratamiento. “En mi caso, siempre extiendo la prohibición de dormir de lado o boca abajo, hacer ejercicio y bajar la cabeza durante al menos dos días completos”, comenta el Dr. José Vicente Lajo Plaza. 

¿Cuándo puedo volver a la playa?

“Se puede ir a la playa desde el mismo día que nos realizamos un tratamiento con toxina botulínica sin ningún inconveniente”, avanza Maroñas. Lo importante, coinciden todos los expertos, es proteger la piel del sol tal y como se debe hacer siempre, independientemente del tratamiento. “Aunque ligeramente, se sabe que la formación de radicales libres puede reducir la duración de los resultados”, explica Lajo Plaza. “También es cierto que, al haber más horas de luz al día, la toxina botulínica puede durar menos, ya que guiñamos más los ojos para protegernos del exceso de luminosidad”.

En definitiva, no existe ningún motivo para demorar la playa: “a diferencia de lo que ocurre con otros tratamientos, como un peeling químico o una sesión de luz pulsada que requieren unos días o semanas sin que nos dé el sol, la infiltración con toxina botulínica tipo A es un tratamiento en el que no está contraindicado broncearse. La exposición al sol envejece la piel, pero no interfiere con los resultados del tratamiento. Por ello, siempre recomiendo evitar en lo posible el exceso de sol, usar siempre una protección solar alta y no olvidar las gafas de sol y una buena visera. Con ello gesticularemos menos y alargaremos los resultados de nuestro tratamiento”, afirma la médico-estético Mónica Ulecia Metz. “También aconsejo no hacer ejercicio intenso durante al menos un día para evitar congestionar la cara y también evitar el calor intenso pues favorece la vasodilatación y puede favorecer una difusión no deseada del producto”, explica Ulecia Metz.

Cuidado con el avión… y con la moto

“En especial en viajes de más de tres horas de duración. La presión de la cabina puede afectar al tratamiento y es preferible esperar unos días antes de embarcar”, explica el doctor Lajo Plaza. “Es esencial espaciar el tratamiento y los vuelos, sobre todo los largos”.

“Los pacientes ya son conscientes de que no deben usar casco integral de moto durante los días posteriores a una infiltración de toxina, pero quizás tienen menos en cuenta factores más propios del verano como son las gafas de bucear y hasta los gorros de piscina y sombreros más encajados. Mi recomendación es evitar estos complementos durante al menos 10 días, ya que hay riesgo de que el producto pudiera difundirse y actuar en zonas donde no queremos que actúe”, añade Lajo Plaza.

¿Qué mascarilla de protección llevar después?

Como el tratamiento con toxina botulínica se realiza en el tercio superior facial (frente, entrecejo, patas de gallo) “podemos seguir utilizando con normalidad cualquiera de las mascarillas científicamente avaladas. Idealmente, si nos hemos tratado la pata de gallo, es recomendable que las tiras de la mascarilla nos queden ligeramente holgadas las primeras horas post tratamiento”, especifica Lidia Maroñas.

Aparca la ‘guasha’ por unos días

Una de las recomendaciones más extendidas es la de no hacer gimnasia facial tras la infiltración de toxina botulínica: “No recomiendo nunca practicarla en una semana. Aunque dé la sensación de que no se pueden hacer los gestos de la ‘tabla’, de manera neurológica se intentan repetir, y esto provoca que la regeneración de SNAP25 (una de las proteínas cuya producción bloquea la toxina botulínica) sea más rápida. También hay que evitar la electroestimulación facial si queremos que los resultados sean más duraderos”, añade.

¿Cuándo se aprecian los resultados definitivos?

La gestión de la expectativa es un pilar importante tras la intervención: “Depende de la persona, de si es el primer tratamiento o no, y de la dosis utilizada pero, en general, los resultados se empiezan a percibir a partir del 5-10 día post tratamiento y el máximo efecto a partir de las dos semanas del mismo”, precisa la doctora Maroñas.

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