Un matrimonio obligado y ‘de penalti’, dos bodas sorpresa, infidelidades, divorcios y portadas de revista: la vida de Isabel Preysler, la reina de corazones

En España tenemos tres reinas, una con corona (nuestra Reina Letizia) y dos de corazones, que son indiscutiblemente Ana Obregón e Isabel Preysler. De la primera, analizamos cada uno de sus looks hasta el más mínimo detalle (incluido por qué solo usa un tipo de mascarilla); de la segunda, en su año más triste por la trágica muerte de su hijo Álex Lequio, repasamos hace solo unos días su lista de grandes amores. Y claro, tocaba el turno de la tercera, la que para muchas es la mujer más elegante de nuestro país.

Orígenes y llegada a España

Nacida en Manila el 18 de febrero de 1951, Isabel Preysler proviene de una acomodada familia. Por parte de madre, Beatriz Arrastia Reinares, su familia (de orígenes que enraízan con la nobleza indígena pampangana de Bataán.) era terrateniente de grandes plantaciones de arroz y azúcar; mientras que su padre Carlos Preysler Pérez de Tagle, de ascencencia europea, era el delegado del Banco Español de Créditoen Filipinas. A los 17 años, sus padres la envían a España vivir con sus tíos y estudiar secretariado internacional. Sin embargo, entre libro y libro, la filipina fue haciéndose asidua de las fiestas más exclusivas de la alta sociedad madrileña, donde se hizo íntima de Carmen Martínez Bordiú. Y pasó lo que tenía que pasar: en una de ellas, encontró el amor. ¡Y vaya amor! Ni más ni menos que Julito Iglesias, entonces aún aspirante a cantante y futbolista, que se encandiló de la belleza exótica de la joven, y no paró hasta enamorarla.

Julio Iglesias y una boda de penalty

El ahora cantante de éxito internacional, había defendido hasta entonces la camiseta blanca del Real Madrid, y aunque no sabemos si estaba en sus planes, lo cierto es metió el penalty de su vida: con 19 años, y menos de dos años de noviazgo, Isabel Preysler se quedó embarazada. Era la España de comienzos de los ’70, y había cosas que aún no estaban bien vistas, así que el padre de Julio Iglesias, ‘Papuchi’, los obligó a casarse antes de que a la joven se le notara la barriguita y comenzaran las habladurías. Y nada de algo discreto: se dieron el ‘sí, quiero’, ante 1.500 invitados, ni más ni menos. Para que las cuentas les salieran a los más puntillosos, la familia dijo que Chábeli, la primera hija del matrimonio, había sido prematura.

Julio Iglesias empezó a cosechar éxito internacional, y junto a Isabel Preysler formaba una de las parejas más guapas y elegantes de la época. Parecían ‘power couple’ perfecta del momento. Ella intentaba acompañarle a los conciertos, y entre gira y gira, se quedaba embarazada. De su relación nacieron también Julio José y Enrique, pero parece que ‘la Preysler’ se cansó de ejercer de esposa perfecta después de tantos rumores de infidelidades, y ocho años después de su boda en Illescas, el matrimonio se disolvió en el verano del 78. Aunque en un primer momento parecía que su guerra de portadas terminaría también con una guerra familiar, lo cierto es que siempre han mantenido una relación excelente de amistad.

De las fiestas más exclusivas al campo por amor

A principios de los ’80, con Isabel Preysler convertida en la ‘socialité’ más deseada de la España de la Transición, llega el bombazo: su boda secreta con Carlos Falcó. Por amor, ella deja las exclusivas fiestas de la capital y se traslada a vivir al campo con el Marqués de Griñón, con el que tiene a su hija Tamara (cuarta hija de ella, y tercera de él), digna heredera del título nobiliario de su padre, pero también del papel de su madre como reina de corazones. Eso sí, su segunda boda también terminó en divorcio. Dicen que esta vez también fue por una tercera persona, pero en este caso, un hombre… Miguel Boyer aparece en escena.

Miguel Boyer, el gran amor de Isabel Preysler

El ilustre economista y ministro del gobierno PSOE por aquella época también estaba casado (con Elena Arnedo) cuando conoció a Isabel, pero lo que tuvieron fue un flechazo de película. Cuando se confirmaron los rumores de su relación, él tuvo que dimitir como miembro del ejecutivo socialista y se fueron a vivir juntos. Poco después, Isabel Preysler tenía su segunda boda secreta en menos de una década: la pareja se dio el ‘sí, quiero’ en los juzgados de Madrid a las 8 de la mañana.

De su relación, la más larga y estable hasta el momento de la ‘socialité’, nació su hija Ana. Dicen que Boyer ha sido el gran amor de Isabel Preysler, que no dudó en convertir su casa en un hospital para atender a su marido cuando este sufrió un ictus que le dejó secuelas de movilidad en 2012. El exministro falleció en 2014 a causa de una repentina embolia pulmonar, y aún quedan en el recuerdo las imágenes de una Isabel de luto riguroso rota de dolor por la pérdida de su marido.

El Nobel y el amor maduro

Pero sus amores no terminan con Boyer. Cuando aún no se había cumplido el primer aniversario de la muerte del político, saltó un nuevo bombazo a las portadas de la prensa de sociedad: Isabel Preysler volvía a estar enamorada y era ni más ni menos que del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, a quien conocía de sus veranos en Marbella. Lo que parecía un rumor de verano se ha consolidado en una estable relación madura. El chileno pronto se instaló en Villa Meona con Preysler y Tamara Falcó, con quien mantiene una estupenda relación.

Con tres bodas, dos divorcios, un amor maduro, cinco hijos, cuatro nietos (aunque Ana Boyer pronto le dará el quinto), e incontables portadas de revista, Isabel Preysler es, a sus casi 70 años, una de las mujeres más elegantes y sofisticadas de nuestro país. Y nuestra reina de corazones.


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