Todos los arreglos que le faltaron al vestido verde de Meghan, explicados por una experta

Meghan Markle se posicionó como la más estilosa y la más llamativa –aunque no la más elegante, ese puesto se lo dejamos a Sofía de Wessex– en la pasada misa anual por la Commonwealth, celebrada este lunes en la abadía de Westminster. La duquesa de Sussex llegó con un atuendo verde esmeralda, con significado incluido, que no dejó indiferente a nadie. Meghan capturó la atención de todos en su último acto oficial como miembro de la realeza.

El vestido midi en color verde con capa de Emilia Wickstead fue todo un acierto de vestuario. Muy acorde al estilo sencillo de la duquesa, con prendas de líneas rectas, tejidos sin estampados y colores vibrantes. La capa lateral, sus zapatos de Aquazzura, el tocado a juego de William Chambers –también muy de su estilo–…. la lista sigue. No había ni un solo detalle descuidado, un estilismo armonioso de pies a cabeza. O eso parecía. A los que vimos el vídeo en directo, nos llamó la atención una especie de arruga en la espalda de la duquesa cuando el plano la enfocaba por detrás o de perfil. Al ver las fotografías, nuestras sospechas se confirmaban: ese vestido no le quedaba bien a Meghan. Habría necesitado arreglos y alguna prueba de vestuario que otra para poder enfundarse en el diseño y que le quedara como un guante.

En este momento es donde entra en juego Shilo Bryd, una experta en patronaje que ha desvelado a través de su cuenta de Instagram todos los secretos y errores que esconde el vestido de Meghan. La patronista explica de forma sobresaliente el por qué de esa gran arruga en su espalda: “Hay demasiada tela a lo largo del torso y al nivel de la sisa”.

Además, ni corta ni perezosa, propone dos soluciones posibles con las que se podría haber evitado el desastre. “Un sastre tendría que salvar esa diferencia bajando el hombro y la parte de atrás de la espalda y subiendo la cintura. Si hubiera que hacer una corrección de patrón, simplemente recortaría todo lo que sobra de la sisa en el mismo patrón”, sentencia.

A diferencia de lo que cualquiera podría pensar, este se trata de un error más que común entre las firmas que presentan sus colecciones en pasarelas. Los diseños se crean pensando en que deben sentar bien a las modelos de tallas imposibles, larguísimas de cuerpo –y de piernas, claro– y delgadísimas; pero luego deben ser adaptados a la hora de su venta al público y antes de producirse más unidades. Algo que Shilo se encarga de dejar claro. Un toque de atención a toda la industria de la moda.

“Sí, eso significa hacer el patronaje y las pruebas completas dos veces. Hay muchas razones por las que esto no pasa, y la mayoría tienen que ver con intentar ahorrar tiempo y dinero de forma insensata”, apela así directamente a las empresa, animándolas a que organicen su tiempo para poder completar este proceso de forma adecuada. “Tengo entendido que este vestido es de Emilia Wickstead y su marca ha tenido siempre la reputación de hacer todos los diseños con un torso superlargo. Pero no es solo su marca, es toda la industria la que tiene ese problema”, termina de sentenciar con respecto al vestido que firma una de las diseñadoras favoritas de Kate Middleton.

Las arrugas del vestido de Meghan en su espalda no son las únicas que se debían a errores de vestuario. En la parte delantera la cosa es incluso más complicada y cada arruga apunta a un problema diferente, según Shilo Byrd. Empezando por los hombros, el único visible de Meghan se levanta ligeramente debido a un error en la pendiente de la costura, que es demasiado pronunciada según afirma la experta patronista. Además, la sisa está demasiado alta y es demasiado pequeña: “me apuesto que debe de ser superincómodo”, dice la profesional. “Las líneas horizontales del bíceps indican que la circunferencia de la manga es muy pequeña”, termina.

El exceso de largo del cuerpo del vestido también se manifiesta en la parte delantera del mismo (aunque de forma un poco menos llamativa), en las arrugas del mismo en la parte inferior del pecho. Con respecto a la pinza del pecho también encuentra errores, mucho más difíciles de identificar: “no es una cuestión de sastrería, es una cuestión de diseño, pero la pinza nunca debería quedar por encima del pecho”.

Aún así, también hay comentarios que alaban al diseño, por parte de la patronista. “El drapeado de la capa alrededor del cuello es precioso. ¡Y este color! Me encanta”. Además de alabar el buen gusto de Meghan y lo guapa que estaba, Shilo Byrd también dedicó una de sus historias de Instagram en bromar con las arrugas de la falda.“Cualquiera podría pensar que también voy a destrozar el ajuste de la falda, ¡pero no! Creo que todas esas arrugas simplemente son cosa de la falda en movimiento”.

Aún así la experta añade que la duquesa está fantástica en ese vestido verde esmeralda, pero tiene “algunos problemas con la persona que está encargada de que le hagan la ropa a medida”, añade. “Seguro que ahora no podéis parar de mirar todas esas arrugas en su cuerpo. Bienvenidos a ser yo”, comenta divertida. Dudas despejadas, ya sabemos todo lo que tiene que hacer Emilia Wickstead la próxima vez que quiera vestir a Meghan Markle: asegurarse varias veces de que le quede bien el vestido.

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