¿Se saltó la reina Letizia el protocolo al caminar por delante del rey Felipe? La verdad tras la polémica

En los últimos días, una de las costumbres menos tradicionales de la reina Letizia ha dado mucho que hablar. En varias ocasiones de la gira española, como en sus recientes visitas a Murcia o a La Rioja, doña Letizia ha caminado por delante del rey Felipe VI, supuestamente saltándose el protocolo.

En realidad, ese protocolo no existe por escrito. No está recogido en ninguna de las normas que regulan los honores, tratamientos y títulos del rey que este tenga que caminar por delante de nadie en paseítos cortos. Y Letizia no es la única que ha desarrollado esta costumbre en público. En enero de 2017, por ejemplo, pudimos ver a la reina Sofía, en destacadísimo rojo, adelantarse a un rey Juan Carlos con bastón en la entrega de los Premios Nacionales del Deporte.

Pero la sombra de The Crown es alargada, y en España seguimos confundiendo el boato de los británicos, tan complicado y efectivo como un mecanismo relojero, con lo que se espera de la Corona española. El duque de Edimburgo, por ejemplo, siempre ha sido conocido como "el hombre que camina detrás de la reina" en los eventos públicos, pero la jerarquía allí opera de forma distinta, y mucho más estricta. Y el orden de precedencia –que es algo que existe en España, pero se aplica de otra forma– opera hasta en los andares.

El orden de precedencia, en realidad, lo que indica es quién tiene prioridad en los actos oficiales. Es un complicado encaje de bolillos cuando hay figuras civiles y nobles y militares, que los expertos hilvanan como pueden. Pero que, en suma, indica que el rey, nuestro jefe de Estado, es la figura prioritaria en cualquier acto oficial en el que intervenga. En España, no es algo sencillo. En parte porque nuestra monarquía no cuenta con una tradición milenaria e ininterrumpida como la británica, donde han tenido siglos y siglos para destilar la fórmula.

En nuestro país, los decretos que regulan la precendencia (firmado en 1983, años después de que la Constitución señalase a Juan Carlos como rey), los tratamientos y honores (1987) y los honores militares (2010) aclaran algunas cosas, pero se dejan otras en el tintero, que afectan incluso a nuestro rey y al resto de personalidades en la actualidad. Por ejemplo, el rey como capitán general le correspondería, en cada parada de su gira nacional que, si los efectivos lo permiten, el Ejército lo recibiese con una buena parafernalia, que incluye gritarle siete veces "¡Viva España!".

Pero esos mismos decretos no indican, por ejemplo, qué tienen que hacer el presidente del Gobierno o la reina cuando suena el himno nacional. Lo que lleva a que veamos muchas veces por escrito que tal o cuál figura "faltaron al respeto al no cuadrarse ante el himno". Algo que sólo le corresponde al rey y a los militares. Hay demasiados huecos en nuestras normas. Y Felipe ha hecho de la informalidad una pequeña bandera: él mismo no ha tenido problemas –lo pudimos ver recientemente en el acto de la apertura de la frontera portuguesa– en colocarse como mejor le parezca para las fotos informales. El rey y la reina sólo están sujetos al protocolo en las fotos oficiales, los eventos oficiales y los momentos oficiales de los actos ídem. El resto del tiempo, pueden hacer –y hacen– lo que les viene en gana, a pesar de que los más monárquicos se mesen los cabellos.

Con lo de caminar, pasa lo mismo. El protocolo en la Casa Real ha cambiado bastante desde que Letizia es reina, y los nuevos reyes nombraron al jurista Alfredo Martínez Serrano nuevo jefe de protocolo. Pero la norma de caminar por delante o por detrás del rey nunca ha existido como tal. Ni siquiera como costumbre.

Lo que sí existe, y es un gran fallo protocolario, en el que han caído tanto Letizia como el propio rey Felipe en alguna ocasión, es la norma no escrita de que las parejas no caminan solas. Si el rey o la reina se quedan hablando con alguien en un acto oficial, y la otra mitad de la pareja se va por su cuenta (algo que Letizia hizo en La Rioja, por ejemplo), se considera una grave ruptura de etiqueta. Y ya. Pero esta norma de protocolo se aplica a todos los estamentos: políticos, militares, diplomáticos, etcétera. Si se es parte de un acto oficial, las parejas no caminan solas. Por protocolo y para que la otra mitad no se quede colgada y tenga que ir sola y apresuradamente a buscar a la otra parte. ¿Es un buen consjeo para bodas y saraos, aunque no se sea royal? Es un buen consejos para bodas y saraos, en general.

La diferencia con Inglaterra es fácil de entender, además de la disrupción histórica que mencionábamos: la reina de Inglaterra es la jefa del Estado, como Felipe VI lo es de España, de acuerdo, pero su Corona encarna demasiados poderes (nominales, sí, pero…), que aquí el rey sólo representa de forma aproximada. Es "el Gobierno de Su Majestad", los "Tribunales de Su Majestad", el Ejército de Su Majestad", etcétera, etcétera. Y, si perteneces a la Familia Real británica, el orden debe observarse siempre, hasta en los andares en un acto oficial. De hecho, la cosa es tan estricta, que la reina tuvo que usar uno de sus poderes, la patente real, para que Felipe de Edimburgo no tuviese que ser el último de la fila.

Porque Felipe de Edimburgo, como Letizia, no tiene opciones al trono (británico). Y, peor, no hay normas protocolarias que regulen qué pasa con los hombres cuando son consortes, que no reyes, de las reinas en Inglatera. Así que, según las normas de precedencia de la Corona británica, según fueron naciendo sus hijos y nietos y bisnietos, el duque tendría que haber caminado cada vez más lejos de su esposa. Hasta detrás de los hijos del príncipe Guillermo, por poner un ejemplo (esto, en un acto oficial y royal, claro. En el resto, las cosas se hacen por cortesía y deferencia, pero no por protocolo establecido).

Y por eso la reina hace décadas que tuvo que escribir una de sus patentes reales para indicar que el duque de Edimburgo va por delante de todos los hombres del Reino Unido. De uno, en concreto: el príncipe de Gales, su hijo. Que es el que debería caminar justo detrás de la reina, si seguimos el orden de precedencia. La norma de precendencia en Inglaterra se aplica a militares, políticos, aristócratas, lores y otros cuantos estamentos. También a los jefes de Estado de la Commonwealth. Pero no al resto. Así que, cuando Trump caminó por delante de la reina en su visita de Estado, provocando sofocos y blimeys entrecortados, no se estaba saltando el protocolo. Solo estaba siendo un maleducado.


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