Sassa de Osma, Carolina de Mónaco y la tiara floral que las une

En marzo de 2018, Sassa de Osma celebraba su boda religiosa con Christian de Hannover, su novio desde hacía cinco años. Una cita muy especial, en su tierra natal, para la que Sassa escogió un espectacular vestido diseñado por Jorge Vázquez, de silueta clásica, con cuerpo de encaje sobre un bustier con escote de corazón que recordaba mucho al que había lucido Kate Middleton seis años antes para su boda con el príncipe William.

Pero esta no era la única coincidencia de aquel look nupcial con la realeza europea. Sobre la cabeza de Sassa destacaba una espléndida tiara floral propiedad de la Casa Hannover, una pieza que, antes que ella, había lucido con su inconfundible estilo Carolina de Mónaco.

Se trata de una pieza realizada en platino y diamantes con motivos florales que data del siglo XIX pero cuya historia es bastante desconocida. Su belleza es innegable y era una de las favoritas de la primera mujer de Ernesto de Hannover, Chantal Hochuli, madre de Christian y suegra de Sassa.

Una pieza que también estaba entre las preferidas de Carolina de Mónaco. Poco dada a lucir este tipo de piezas, Carolina la sacó del joyero para la cena previa a la boda de Mary Donaldson y el príncipe Federico de Dinamarca. Carolina estaba espectacular con un vestido en color champán con un llamativo escote, guantes altos y la tiara floral de los Hannover.

Aún corrían buenos tiempos para el matrimonio compuesto por Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, que tuvieron una hija en común, Alexandra Hannover, y durante unos años criaron juntos a sus hijos, Ernesto y Christian Hannover y Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi. Todos ellos crearon lazos de amistad que, a pesar del distanciamiento de sus padres, han mantenido. Por eso, todos los hermanos Casiraghi fueron de los pocos invitados al enlace civil de Sassa de Osma y Christian de Hannover en Londres, para el que escogió un look de Chanel que hubiera aprobado la mismísima Carolina.

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La tiara floral de los Hannover no solo la han lucido recientemente Sassa de Osma y Carolina de Mónaco. También fue la elegida por Ekaterina Malysheva para su boda con el primogénito de Ernesto de Hannover, su hijo Ernesto. La boda tuvo lugar en Alemania, en julio de 2017, y la novia estaba radiante con un vestido bordado de perlas, un llamativo velo también bordado y la famosa tiara floral.

Mucho se especuló sobre si Ekatarina llevaría la otra gran tiara de los Hannover, la tiara Brunswick, caracterizada por su cenefa de laurel con tres grandes diamantes. Una pieza con una historia mucho más conocida. La joya perteneció a la emperatriz Josefina, esposa de Napoleón I, y a principios del siglo XX viajó a Alemania para convertirse en el regalo de bodas de Victoria Luisa de Prusia (abuela de la reina Sofía), que se iba a casar con el príncipe Ernesto Augusto III de Hannover.

Victoria Luisa la lució en muchos momentos de su vida, pero tras su muerte, ninguna mujer volvió a lucirla. Fue heredada por su nieto, Ernesto de Hannover, y Carolina tuvo el privilegio de volver a portarla en 2004. Una tiara que también podrían haber lucido Ekaterina y Sassa de Osma, como consortes de la nueva generación Hannover. Pero todo apunta a que sigue en poder de Carolina de Mónaco.




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