Rocío Carrasco narra su infierno con Antonio David

Su bajada a los infiernos comienza en 1994 cuando conoce a Antonio David: “Para mi estaba super bien… Qué poco sabía yo por aquel entonces que sería mi verdugo”. Rocío Carrasco no ha dudado en hablar abiertamente de los peores episodios que supuestamente vivió con el que era su pareja y padre de sus hijos. El capítulo 1 del documental, ‘Como una ola’, ha recogido las declaraciones de Rocío durante sus años más mediáticos con Antonio David.

“Conocí a Antonio David en Chipiona”, cuenta que los presentó un amigo en común de ambos. “El día que nos conocimos me dijo que no me había visto nunca, primera mentira de un periplo de 20 años… Lo supe años después porque su madre era fan de Rocío Jurado y tenía todas las revistas en las que aparecíamos mi madre y yo”. Asegura que era “un tío simpático, embaucador… Para mi era felicidad, un amor de verano, lo pasamos muy bien”. Pero no fue más que el principio de su infierno.

“Hoy por hoy sé lo que es estar enamorada de alguien y eso no lo era”, asegura, “eso era la ilusión de una cría”. Algo que ha llamado la atención de todos es que no le ha nombrado en ningún momento, solo se ha dirigido a él como “este ser”: “No lo nombro, es una mezcla… No quiero, no puedo, no me hace bien nombrarlo”.

Confiesa que “me llegaban muchas informaciones de él con otras mujeres, pero él se hacía la víctima diciendo que la gente no quería que la hija de Rocío Jurado estuviera con un simple Guardia Civil… y tú con 17 años te lo crees”. Su relación avanzaba y ambos estaban encantados y haciendo oídos sordos a las críticas. Entonces llegó la boda de Rocío Jurado y José Ortega Cano, a la que Antonio David acudió acompañando a Rocío.

“El día de la boda de mi madre y Ortega Cano lloré lo indecible”

“Viéndola a ella feliz, yo era feliz”, confiesa, “siempre le tuve muchísimo cariño a José, pero los sentimientos son diferentes”. Asegura que ahora no cree que aquello fuera una buena decisión por parte de su madre.

Una de las cosas de las que más se arrepiente en su vida es de haber dejado a su madre llorando cuando decidió marcharse de casa con Antonio David: “Mi padre me dijo ‘te va a arruinar la vida y vas a volver con una barriga porque es lo que quiere. No se equivocaron ninguno de los dos”.

“La convivencia en un principio empieza bien, pero muy pronto me empiezo a dar cuenta de que las cosas que me contaban de otras mujeres podían ser verdad”, confiesa. Rocío estaba viviendo en un pueblo en el que no conocía a nadie, solo por Antonio David, así que llegó a plantearse qué estaba haciendo. “Fue una etapa complicada, en muy poco tiempo ocurre lo de la famosa multa y aquello fue la bomba”.

Tras repasar las denuncias que recibió Antonio David mientras estaban juntos (por robos y hasta peleas callejeras) y sus consecuentes arrestos domiciliarios, Rocío ha contado el que fue su infierno. Después de su accidente de moto, necesitó ayuda así que se trasladaron a la casa de unos amigos para que la cuidaran: “Allí empezaron los insultos: Inútil, estás gorda…”, asegura que Antonio David tenía dos caras: “Una de puertas para dentro y otra fuera, donde todo era ‘qué guapa’, todo maravilloso, besos…”.

“En una ocasión la cosa pasó a mayores, me dio un tirón de pelo que me tiró para abajo y me dio con la cabeza en la mesa. Se me pasó por la cabeza irme o ‘me levanto y le reviento’, pero no hice ninguna de las dos cosas”, cuenta. “Me dijo que era una hija de p*** y que me fuera con mi madre”.

Rocío ha confesado que siempre lo justificaba: “Me creía sus disculpas, lo veía normal, lo justificaba… y lo perdonaba”.

El infierno tras su separación

“Cuando me devolvía a los niños en la puerta de la casa, él me increpaba y me insultaba… ‘Te los voy a quitar hija de p***, te van a odiar, voy a hacer que te odien”.

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