Roberto Bautista: la vida de sonrisas y lágrimas del protagonista de la Copa Davis

Cuando el pasado jueves, en medio de la concentración de la selección nacional de Copa Davis, uno de sus integrantes tuvo que abandonar la misma, el capitán, Sergi Bruguera, tomo la decisión de no sustituirle. Roberto Bautista es el segundo mejor español en el ranking ATP, solo por detrás de Rafa Nadal y ocupando el puesto número 9. Y, desde el domingo, una leyenda y un ejemplo para el manacorí.

Lo dijo él mismo nada más conseguirse ese sexto título de Davis para nuestro país. “Roberto es un ejemplo para el resto de mi vida”, decía emocionado Nadal. Lo hacía después de haberse abrazado a su compañero, que había regresado junto a ellos para luchar por la victoria nada más enterrar a su padre.

“Si no hubiera venido a jugar, mi padre me hubiera dado un tirón de orejas”, decía el propio Bautista ya campeón. Su padre, Joaquín, que sufrió un grave accidente con su yeguada hace tres años del que jamás se recuperó, pudo contar con su compañía en las últimas horas de vida. Después de cumplir con el deber familiar, Roberto hizo de nuevo la maleta para cumplir con el deportivo.

No es el primer revés que la vida le da al castellonense. En 2018, pocos días antes de que diera comienzo Rolando Garros, su madre, Esther, fallecía. En aquella ocasión, también fue capaz de empuñar la raqueta y echarle coraje. Porque, si por algo se ha caracterizado, es por su compromiso y por no querer dejar las cosas a medias. Ni esta Davis que ya estaba su final a su vuelta, ni aquel torneo parisino que había preparado a conciencia.

Roberto no se queda solo. Y este mismo sábado tiene mucho que celebrar. La primera persona a la que se dirigió en la grada tras ganar su partido, fue a su novia. La que se convertirá en su mujer este día 30. Ana Bodí Tortosa. A menos que decidan, a última hora, cancelarlo. Sea de una manera o de otra, formaría parte de esa montaña de sonrisas y lágrimas en la que lleva inmerso Bautista desde hace años.


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