Richy Castellanos: "Se pueden tener amigos famosos siempre y cuando respetes su intimidad"

Más de 25 años de profesión a sus espaldas organizando eventos de todo tipo. Desde ruedas de prensa, conciertos, presentaciones de discos, homenajes, aniversarios, hasta unos Grammy…

Richy Castellanos Ha sido un sueño haber hecho esta carrera, que nunca pensé que pudiera alcanzar. Era futbolista y me retiré por una lesión, igual que Julio Iglesias o Antonio Banderas, solo que a ellos los conocen en Hollywood y a mí en mi casa.

H.C. No sea tan modesto. No creo que haya mucha gente con una agenda tan completa como la suya

R.C. La he ido haciendo despacio y bien, poco a poco, porque las prisas son para los toreros malos. A mí me gusta torear, salvando las distancias, como Curro Romero, Rafael de Paula o Manzanares, a cámara lenta.

H.C. Una agenda tan completa había que aprovecharla para cosas buenas, para fines solidarios. Por eso organiza cada año el partido benéfico entre artistas y toreros.

R.C. Al principio fue así, luego lo amplié. La idea fue de Santiago Segura que me dijo: “Amiguete, si lo abres a artistas y famosos van todos”.

H.C. Lo del toro era porque venía de familia, ¿no?

R.C. Justo. Mi abuelo fue matador de toros y mi padre novillero y yo tengo esa espinita porque de pequeño iba con mi padre a verle a los tentaderos o a Vistalegre. Pero al toro hay que tenerle un respeto, por eso preferí dedicarme al fútbol.

H.C. Y, ¿cómo surge la idea de organizar estos partidos benéficos?

R.C. Cuando yo empecé en esto, conocí a gente con nombre y apellidos con problemas, de todo tipo, en sus familias. Por ejemplo, el hijo de Jorge Sanz tenía fibrosis quística. Indagué y vi que estas personas necesitaban medicamentos muy caros. El hecho de que yo pudiera aportar mi granito de arena, desde mi corazón, para conseguir dinero, me llenó de orgullo. Con ellos estuve nueve años. Recuerdo cómo venía Jorge, cada año, a jugar como portero, encantado, para ayudar a la causa. La verdad es que lo hacía muy bien. Luego convencí a Silvia Abascal, embajadora de UNICEF, para colaborar otro año. Así fui, peldaño a peldaño, acercándome a distintas fundaciones. Otro año, José Mota me presentó a un doctor que había salvado a muchos niños en África, donde muere un niño cada tres segundos, por falta de agua. Me propuse conseguir pozos y estuvimos tres años haciendo calendarios para lograr llevar a cabo ese proyecto. También ayudé a nuestro gran amigo Andrés Aberasturi, que cada vez que habla de su hijo Cris, que tiene parálisis cerebral, se me llenan los ojos de lágrimas. Y a uno de mis mejores amigos, Pedja Mijatovic. Su hijo también tenía parálisis cerebral. Pedja me pidió organizar un encuentro para su Asociación y, por supuesto, también lo hice. El último partido ha sido hace un mes, en el campo del Rayo Vallecano, a beneficio de PRODIS, para chicos con discapacidad intelectual.

H.C. Ha publicado un libro: El hombre que susurraba a los famosos. Ha aparecido en casi todas las películas de Torrente…

R.C. Pero no porque yo haya querido salir, sino porque me lo pidió Santiago, que es un tío muy pícaro, muy inteligente, tenaz y persistente y me dijo: “Amiguete, la estructura ósea de tu cara es perfecta para hacer de malo” (Risas). Yo le pregunté: ¿Dónde? Me dijo: “En Torrente 2”. Le contesté: Pero, si yo organizo eventos. Me dijo: “Es muy fácil. Tony Leblanc es nuestro padre. Tú eres el hijo friki y yo el casposo. Como estás cachas, me interesa mucho que salgas. Además, si me traes toda la amalgama de artistas que me has proporcionado siempre…”. Y así fue: Cesc Fábregas, Iker Casillas, Guti, Carlos Moyá, José Luis López-Vázquez… Santiago, cuando le vio, casi le dio un beso en la boca, porque le emocionó trabajar con uno de los más grandes del mundo.

H.C. Y ahora, hay un proyecto para hacer una película sobre su vida…

R.C. Es una película basada, claro está, en hechos reales, pero metiéndole algo de ficción, porque yo no soy ni Pavarotti ni Vargas Llosa ni Plácido Domingo, que tienen un ‘carrerón’ a sus espaldas. Yo soy joven y no aspiro a eso, pero si me ofrecen la película, cómo no hacerla. Si antes de irte al hoyo, puedes hacer cosas grandes en la vida, que queden para otros, yo encantado. Tengo ya el proyecto con una productora muy buena y hay una cadena importante interesada, así que probablemente, se podrá hacer. Hablé, además, con el gran maestro de maestros, el más grande de la historia, mi gran amigo Julio Iglesias. Este verano estuve en su casa y me dijo: «Richy, eres un campeón. Estoy muy agradecido con todo lo que has hecho siempre por mí». Le pedí que saliera en mi película y me dijo que sí, que además de hacer la banda sonora, hará un cameo. También se lo he pedido al gran astro mundial, del cual la gente puede hablar bien, mal o regular, pero no hay duda de que es un genio. Me refiero a Diego Armando Maradona, que es el Walt Disney del fútbol.

“Me llena de orgullo poder aportar mi granito de arena para conseguir dinero para organizaciones benéficas”

H.C. ¿Por qué?

R.C. Porque jugaba como los dibujos animados, con el balón pegado y detrás de él, constantemente había jugadores enormes. Él se enfrentaba y se escapaba siempre de esos tiparracos. Un día, su hija le dijo: “Papá, tienes 26 años. Vi un vídeo tuyo de cuando tenías 10, en el que decías que cuando fueras mayor querías ser el mejor del mundo y ganar un mundial. Te quedan cuatro años, porque cumplirás 30 y no tendrás tanta fuerza”. Maradona le dijo a su hija, según me contó el propio Diego: “Claudia, cariño, yo voy a ser el mejor en el mundial y te voy a traer la Copa”. Así fue, finalmente. Es un gran amigo. Cada vez que viene a España, al único que llama es a mí y me ha asegurado que hará, también, un cameo.

H.C. ¿Qué más podemos saber de la película?

R.C. Lo que sí te puedo asegurar es que no quiero que sea una película ni casposa ni negativa ni crítica. No me quiero enemistar con nadie. Lo más importante es que haya un buen guion y que sea emocionante, que te rías, pero que sea una comedia con un sentido, que muestre cómo un chico que empezó jugando al fútbol, pasó a ser organizador de eventos y conoció a todo el mundo.

H.C. ¿Qué sueño le falta por cumplir?

R.C. Siempre digo que, si te quedas parado, nunca llegas al tren, pero si vas poco a poco, hilvanando amigos, sin dejar manchas negras, siendo respetuoso, atendiendo bien a la gente, tienes muchas puertas abiertas y los sueños se van cumpliendo.

H.C. Siendo respetuoso, teniendo intuición, paciencia, discreción… ¿qué más virtudes son necesarias para realizar un trabajo como el suyo?

R.C. Tienes que ser cabezón, transparente, tener serenidad y templanza, porque ten en cuenta que, cuando organizas un evento, tú haces una convocatoria e invitas a mucha gente, pero te pueden fallar.

H.C. Lo mejor que le ha dado esta profesión…

R.C. Muchos amigos.

H.C. Pero ¿se pueden tener amigos en este mundo del espectáculo, para muchos un tanto frívolo?

R.C. Por supuesto, siempre y cuando respetes su intimidad, teniendo claro que ellos también tienen sus virtudes y sus defectos.

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