Por qué Chenoa sigue arrastrando a las masas 20 años después de ‘OT’

¿Quién le iba a decir a aquella joven que entró en algo tan desconocido para todos nosotros por entonces como la Academia de ‘Operación Triunfo’ que 20 años después seguiría en primera línea? Chenoa no ganó aquella primera edición del ‘talent’, pero dos décadas después se sigue hablando de ella como si lo hubiera hecho. En el terreno musical y también en el personal, donde parece que ha encontrado el ‘tono perfecto’ para ’empastar’ su vida al lado de otra persona.

María Laura Corradini Falomir, nuestra Chenoa, ha sabido asentarse en una sigilosa tranquilidad. Intentando evitar polémicas, rumores, conflictos… Tratando que su música sonara siempre más fuerte que el ruido de, por ejemplo, esas palabras con las que su padre quiso abrir una guerra mediática (y se encontró el silencio y la discreción de su hija, a la que no le interesa hablar de otra cosa que no sea su trabajo). Incluso, le ha costado siempre hablar de sus amores.

Quizás porque quedó muy marcada por esa ruptura con David Bisbal y la comparecencia, que es historia de nuestra prensa rosa, en chándal, envuelta en lágrimas. Pero también por dotar a su figura de ese halo de misticismo esencial, inevitable y casi necesario que toda estrella de la música que se precie, debe tener. Por eso, la naturalidad con la que habla de Miguel Sánchez Encinas y su próxima boda, siempre ha dado buenas vibraciones a esos ‘chenoistas’ incondicionales, que son los que la encumbraron, pero, sobre todo, los que la mantienen.

Por el corazón de Chenoa han pasado un buen puñado de nombres hasta dar con este médico discreto (como a ella le gusta) con quien ha tenido que retrasar la boda por exigencias de la pandemia. Empezando por ese Bisbal que hizo que su corazón saltara en millones de pedazos. Ojo, que antes ella se lo había pulverizado a Luis Depreste, el hombre junto al que compartía su vida cuando entró en ‘OT’. Pero esa es otra historia…

Chenoa, a quien no le gusta dar más detalles de los necesarios a los medios, se ha visto en las páginas del papel cuché de la mano de Álex González, David de María, Alain Cornejo, Curi Gallardo, Javi Arpa… Ninguno era tan perfecto como Miguel, claro está, pero ellos también le echaron una mano a mantener viva la llama del ‘chenoismo’. A que sus conciertos se llenaran y sus discos se escucharan a lo largo y ancho de nuestro país. Y traspasaran fronteras.

Ciberfama y manejo de la carrera

La mallorquina (sí, nació en Argentina, pero se crió en la isla balear) es un auténtico icono. Lo es porque ha sabido mantener ese velo sobre lo que pasa de puertas para adentro de su casa, pero también porque ha procurado mimos a su legión de fans. Una tarea mucho más fácil ahora, en tiempos de Instagram, que cuando comenzó su andadura por el mundo del estrellato. Así las cosas, da igual lo que comparta, porque tiene asegurado el apoyo de a quienes les debe buena parte de lo que es.

Lo mismo se aplaude que pose en bikini, presumiendo de ese cuerpo que ha mantenido a raya a base de un entrenamiento muy exigente durante la cuarentena, que cosecha ‘likes’ por decenas de miles con la imagen de un gallo. ¿Por qué? Porque es Chenoa y lleva casi 20 años ganándoselo.

Al margen de su música, del esfuerzo por mantener ese halo de misterio y de ser capaz de conectar con su público sin perder ni un ápice de confianza, hay algo más que hace a Chenoa indestructible: su capacidad para diversificar su actividad laboral. Para experimentar en otros campos, aunque siempre con aroma musical.

A Chenoa la hemos visto siendo jurado de ‘Tu cara me suena’ y presentando unas memorias (‘Defectos perfectos’) que generaron una expectación pocas veces vistas en un personaje similar. Un libro en el que desgranaba cómo fue darse de bruces con la fama, pero también cómo consiguió convertirlo en normalidad. En su día a día.

Y llegar hasta hoy, siendo capaz de arrastras a las masas en las redes y en los recintos en los que tocaba (antes de la pandemia) y en los que tocará cuando la ‘nueva normalidad’ le permita continuar con los dos planes que más desea en la vida: cantar y que se hable de su música, y dar ese ‘sí, quiero’ que ya le está tardando.

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