No entendemos por qué Pablo Motos llama al personaje de Andrea Duro en Física o Química zorra poligonera

Desconocemos las cifras, pero estamos seguros de que Física o Química: el reencuentro le ha dado muchas alegrías a Atresplayer Premium. Recuperar a los alumnos del Instituto Zurbarán para una miniserie con bodas, sexo, encuentros paranormales y mucho Cabano es una gran idea hoy, mañana y dentro de otros diez años. Para promocionar esta secuelaAndrea Duro y Angy (en versión digital/encierro/coronavirus) se reunieron con Pablo Motos en El Hormiguero. Todo iba muy bien hasta que el presentador habló del personaje de Andrea Duro en la serie, la archifamosa Yoli, llamándola “zorra poligonera” para después afirmar que en la actualidad ese tipo de personajes no podrían existir por la presión del público en su contra.

No vamos a analizar si Pablo Motos tiene razón en su estudio de mercado sobre el estado de las series de ficción para adolescentes en España o si como él cree los trolls de las redes sociales son los responsables de que las cadenas generalistas solo se atrevan a invertir en más temporadas de Cuéntame en vez de arriesgar en buscar la nueva Física o Química. (Sospechamos que esas mismas cadenas son las que emiten programas bien cargados de morbo y conflictos sexualesa cualquier hora del día y de la tarde).

Lo que nos hace reflexionar es que un personaje femenino que ejerce su sexualidad libremente siga siendo recordado como “la zorra poligonera” tantos años después. Que sí, que hasta en la serie conocían a Yoli por ambos epítetos, ¿pero es necesario seguir hablando de ella en los mismos términos 10 años después? Porque lo que hace 10 años era permisible ahora suena raro, raro, raro…

Si recordamos la trayectoria de Yoli (Andrea Duro) en Física y Química, uno de los pilares de la serie que estuvo presente desde el primer episodio hasta el último episodio, en la primera temporada se la presenta como “zorra poligonera” porque ejerce su sexualidad con quien quiere. Pero ya en la segunda, por supuesto, sufre una violación y a partir de ese entonces se acabó lo que se daba. Hasta novio evangelista y célibe le pusieron (impagable su frase de “se me está regerando la virginidad por momentos”).

Pablo Motos cree que el hate que recibiría un personaje femenino sexualmente activo en una serie adolescente que no estuviera escondida en una plataforma digital de pago sería demasiado grande como para que sobreviviera a la primera temporada. Pues mal vamos, porque la Yoli de Andrea Duro poco tenía de “zorra”, ni entonces ni ahora ni nunca. Seguir refiriéndose a estos personajes femeninos jóvenes que tienen una actitud activa en el sexo como chicas promiscuas y facilonas ya era malo hace diez años, peor aún ahora. ¿Por qué el sexo le pasa factura a las chicas (incluso a las que son de ficción)?

Además, pretender que Twitter se llevaría las manos a la cabeza ante un personaje femenino que pide sexo a su pareja es ingenuo. En España el primer contenido pronográfico gratuito llega a los ojos de los niños a los ocho años, a los catorce el consumo de pornografía es generalizado (según el estudio Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales). Ni que decir tiene que las mujeres en este tipo de contenidos accesibles a cualquier menor no deja a las mujeres en buen lugar.

La única solución ante esto es que si el sexo aparece en imágenes en sus vidas, que lo haga en buena compañía (la de sus padres para filtrar los contenidos y explicar qué está pasando) y a través de buenos personajes. Un estudio realizado por investigadores del Instituto Pacífico de Investigación y Evaluación de EE.UU. concluyó que para que un contenido sexual televisado pueda crear efectos positivos en los adolescentes debe cumplir algunas premisas: hace falta que ese contenido sea de ficción, con representaciones realistas y sociales de lo que supone el sexo y la intimidad y con personajes que toman precauciones, malas decisiones y lidian con las consecuencias. Efectivamente, la ciencia apoya a la Yoli, lo que no apoya nadie es que la sigan llamando zorra.

Fuente: Leer Artículo Completo