Mon Laferte: "Me sentía incómoda sonriendo en la alfombra roja viendo cómo en Chile matan gente"

“En Chile torturan, violan y matan”. Esa es la frase que Mon Laferte (Norma Montserrat Bustamanete Laferte, Viña del Mar, 1983) se pintó sobre su pecho y mostró, al descubierto, en la alfombra roja de los Premios Grammy Latino. Sabía, perfectamente, que sería un golpe de efecto. Por eso, como ella misma dice, se armó de valor y dejó a un lado “mi imagen personal y mi integridad para que llegara el mensaje”.

Vaya si llego. No hubo ni un rincón del mundo que no se enterase. Hoy, la situación de Chile está mucho menos oculta entre otras informaciones de calado internacional que atienden a intereses creados. Pero aún hay mucho trabajo por hacer. Ella lo sabe y lo acepta. No solo eso, sino que, a pesar de necesitar pisar el freno, este tsunami que se ha montado le ha dado fuerzas para seguir trabajando en reivindicar mediante la música.

Porque, si hay una palabra que la defina, es la del compromiso. Algo que demuestra en esta charla en la que, por supuesto, además de situar en el mapa el drama que se vive en las calles de su país, también hablamos de las inquietudes que trata de saciar con su trabajo.

Hoy Corazón: ¿Se imaginaba que se iba a montar este revuelo?

Mon Laferte: Sí, sí lo pensé. De hecho, era mi objetivo, que se escuchara y que se supiera en el mundo que en Chile se violan los derechos humanos. Es un país muy pequeño, muy al sur del mundo y creo que, en el resto del planeta, no se sabe lo que está pasando. Creo que ha funcionado, porque se está hablando de las injusticias sociales que suceden en Chile. Y, además, se abrió otro debate que tiene que ver con el feminismo, con la mujer…

Hoy Corazón: Es un debate recurrente en los últimos tiempos.

Mon Laferte: Pero pienso que generar este tipo de conversaciones está bien. Se abrió este debate sobre cómo en las alfombras rojas el cuerpo de la mujer cuando el desnudo es como objeto sexual está aprobado y aplaudido, y cuando es para una demanda social es un tema tabú, prohibido, mal visto.

Hoy Corazón: ¿Justamente eligió esa manera porque se podía generar ese debate y hacer que la repercusión fuese mayor?

Mon Laferte: Fui a Chile, fui parte de las manifestaciones, hablé con dirigentes, con el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos, fui a barrios con abogados y psicólogos para hablar con la gente… Hicimos un montón de actividades, y aún así el mundo no se entera, sigue quedando como un tema local y se siguen violando derechos. Y me dije: ‘¿Qué puedo hacer que realmente llame la atención?’. Y como vivimos en este mundo en el que todavía hay quien se horroriza con un par de tetas en estado original, me lancé, porque pensé que, así, el mundo iba a hablar de ello. Me puse al servicio de la causa dejando a un lado mi imagen personal y mi integridad para que llegara el mensaje.

Hoy Corazón: La gente se escandaliza con los pechos al aire e, incluso, en Instagram prohiben mostrar pezones femeninos. ¿Hay cierto tinte de hipocresía en las redes, permitiendo unas cosas sí y otras no?

Mon Laferte: Creo que lo que pasa es que las plataformas no saben cómo llevar el tema. El mundo está cambiado tan rápidamente, que no se puede comparar un contenido sexual con, por ejemplo, mi acto en la alfombra roja, que fue completamente social y de protesta. Esto va a ir cambiando poco a poco. No creo que don Instagram o doña YouTube sean los malos de la película, solo que se tiene que ir acoplando. No sé cómo lo van a hacer, pero los tiempos y los contenidos cambian y se tendrán que adaptar.

En este mundo, todavía hay quien se horroriza con un par de tetas en estado original”

Hoy Corazón: Dé unas pinceladas de qué es lo que pasa en Chile exactamente, para que nuestras lectoras se sitúen y puedan comprenderlo.

Mon Laferte: En Chile en 1973 hubo un golpe de estado y una dictadura, con Augusto Pinochet, que duró 17 años. Durante esa dictadura se instauró el modelo económico neoliberal y se escribió una constitución que avala este modelo en el que el sector privado tiene prioridad. Por ejemplo, si yo quiero comprar toda el agua de Chile y vendérsela a los chilenos, puedo; y si el Estado no me deja, puedo demandarlo. 30 años después de que, supuestamente, se instaurase la democracia, sigue con este modelo en el que, absolutamente todos los derechos básicos, están privatizados: salud, educación… Una lista muy larga. La gente se empezó a manifestar, comenzando por unos estudiantes que se convirtieron en la gota que colmó el vaso de las injusticias vividas durante 30 años. Esto creció y el presidente, Sebastián Piñera, en vez de sentarse y conversar, actuó de la peor manera: sacando a los militares a la calle, poniendo un estado de emergencia y toque de queda, que es justo lo que pasó en el 73 durante la época más oscura del país. En este último mes de protestas, la gente ha sufrido violencia descarnada, por parte del ejército y la policía. Hoy, Chile es el país con mayor gente que no tiene ojos por los balines. Mujeres y hombres violados. Han muerto más de 20 personas. Todo esto, por exigir derechos básicos.

Hoy Corazón: Volviendo a los Grammy Latinos, ¿cree que las alfombras rojas se han convertido en una especie de escaparate para hacer visibles este tipo de causas?

Mon Laferte: No sé… La verdad es que yo vi la oportunidad. Me sentía muy incómoda en una alfombra roja después de estar en Chile viviendo en mis carnes esas violaciones de los derechos humanos. Los Grammy Latinos no tienen la culpa de lo que pasa en mi país, pero yo me sentía incómoda posando sonriente con mi premio, con mi vestido hermoso, viendo cómo matan a gente en Chile. Así que, lo que hice fue aprovechar el momento, exponiéndome y sin pensarlo mucho.

Hoy Corazón: Ustedes, los artistas, tienen una posición privilegiada para poder hacer uso de ella.

Mon Laferte: Por supuesto. Desde mi sitio privilegiado puedo levantar la voz, también por la gente que no puede. Y porque yo lo viví toda mi infancia. No nací en un sector privilegiado. No pude estudiar. A los 13 años dejé los estudios y me puse a trabajar, porque en casa no daba el dinero y no tenía posibilidad de seguir, porque la universidad cuesta más que el sueldo básico en Chile. Sé lo que son las injusticias sociales, por eso, desde esta posición privilegiada que me he ganado con trabajo y esfuerzo, puedo alzar la voz.

Hoy Corazón: ¿En qué comenzó a trabajar para ayudar en casa?

Mon Laferte: Cantando. Nunca hice otra cosa que cantar: en las calles, en el metro, en un circo… Donde fuera.

Hoy Corazón: ¿Imaginaba entonces que acabaría donde está hoy y pudiendo ejercer de altavoz?

Mon Laferte:

(risas) ¡Por supuesto que no! Lo único que quería era terminar el día y tener para comer al día siguiente, que es como funciona la vida de la gente sin recursos. No piensas más allá, porque en un país con tantas desigualdades como Chile, no existe el futuro.

Hoy Corazón: Antes de este golpe de efecto, igual la conocía mucha menos gente. Véndase, ¿qué música hace Mon Laferte?

Mon Laferte: Es difícil de explicar… Digamos que hago pop. El Grammy lo gané al mejor álbum de música alternativa y es donde me catalogan, pero, realmente, lo que me gusta es conectar con la gente. Este último disco, ‘Norma’, tiene salsa, cumbia, trap, algo de electrónica, algunas canciones de folclore, rock en el indie… Me divierto con la música, me gusta jugar con ella. Ahora, hice un reguetón a raíz de toda la protesta. Lo que quiero es contar historias y llevar un mensaje con los ritmos.

Hoy Corazón: Esta bien usar el reguetón para lanzar un mensaje en positivo, más limpio.

Mon Laferte: No hay que olvidar que el reguetón empezó como un movimiento de protesta en el Caribe. Que después se hizo masivo y más comercial, con letras más machistas, el ritmo es bueno y viene de un movimiento social. La música no tiene la culpa e hice un reguetón porque es lo más masivo y quiero que mi mensaje social sea masivo.

Me divierto con la música, me gusta jugar con ella”

Hoy Corazón: Hemos hablado de forma; ahora, de contenido. ¿Hace música para reivindicar?

Mon Laferte: Creo que sí, aunque no siempre, porque tengo canciones que son mis propias terapias para mis problemas amorosos. Le escribo canciones a mis ex. Algunas me sirven para llorar. Al final, hago música por lo que me mueve.

Hoy Corazón: ¿Hacia dónde caminas con su música?

Mon Laferte: Quería tomarme un par de meses de vacaciones, porque también pinto y quería dedicarme a ello, pero he decidido seguir con la música. Pero a raíz de esta explosión social, me vinieron las ganas de nuevo de componer. Probablemente saque un álbum pronto. En este momento sigo de gira, con mis compromisos en Sudamérica. De hecho, tenía una gira por Europa que cancelé por ir a las manifestaciones en Chile y que tendré que retomar el próximo año. Sigo tocando y, seguramente, haya música nueva pronto.

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