Miguel Bosé: drogas, desamor, polémicas… todas las confesiones (y contradicciones) que explican la caída en desgracia del ídolo

Desde 1989 hasta 2015 Miguel Bosé consumía dos gramos diarios de cocaína, además de marihuana, alcohol, éxtasis… pero es incapaz de ponerse una vacuna contra el coronavirus porque para el cantante no todas las drogas son iguales. Las que él tomó durante 20 años fueron una respuesta a un desamor y acabaron convirtiéndose en una rutina para “ganar creatividad” y un problema serio de dependencia que el cantante asegura que consiguió abandonar de la noche a la mañana mientras se subía un escenario por la fuerza de su poder mental.

Declaraciones como estas hubieran sido un escándalo si no fuera porque el Miguel Bosé de los últimos tiempos, el que desvaría en redes sociales apoyando las teorías más conspiranoicas sobre el coronavirus, el mismo que niega que su madre murió por covid-19, ha conseguido desbancar en el imaginario popular la imagen de artista rebelde y exitoso que se había forjado durante décadas. Pero que una persona sea capaz de drogarse a diario durante veinte años y después rechazar una vacuna no ha sido la única contradicción que ha dejado Miguel Bosé en su reciente entrevista con Jordi Évole.

El hijo de la actriz Lucía Bosé y el torero Luis Miguel Dominguín se ha abierto más de lo esperado en la primera parte de una entrevista en la que se habla de todo pero nada queda muy claro. Como sucede cuando sale a colación el tema de su relación con sus hijos o su ex pareja Nacho Palau, una relación sentimental de 26 años que acabó con una separación traumática para el cantante y para su familia no familia (como él mismo la define).

“Cuando el amor no existe, el enamoramiento ha desaparecido y la amistad y el buen rollo se difuminan y se pierde la admiración por la persona con la que estás, cuando todo se derrumba, por responsabilidad, por educación y por discreción aguantas. Pero cuando algo así estalla, estalla mal y empiezan los problemas serios y el primer problema gordo que yo tuve fue la voz, la perdí por completo”, explica el cantante a Jordi Évole.

La voz de Miguel Bosé no es lo único que perdió el cantante con su separación del escultor Nacho Palau: la familia que entonces eran (que en la entrevista de Évole ya no reconoce como tal sino como “un acuerdo”) y que tenía cuatro hijos en común pasó a ser una familia con los niños repartidos a ambos lados del océano. La demanda que interpuso Nacho Palau en Madrid para que se reconociera que los cuatro niños eran hermanos y que deberían tener un régimen de visitas para que no perdieran el contacto fue fallada a favor del cantante en primera instancia por lo que dos de los niños permanecían en Valencia con Nacho Palau y los otros dos seguían con Miguel Bosé en México.

El acuerdo entre las partes no parecía posible pero esta misma semana el cantante compartía una imagen de los cuatro niños en México en su cuenta de Instagram. Parece que lo que Miguel Bosé quería en el juicio (de momento) se ha cumplido: no tiene problema en que los cuatro niños se críen juntos como hermanos… siempre y cuando legalmente no se les reconozca esa filiación porque se niega a reconocer la paternidad de dos de ellos.

Dicen sus allegados que ha tomado esta decisión porque no desea tener que contar para nada con Nacho Palau en la crianza de los niños, una contradicción (la de crío a tus hijos pero no los reconozco como familia de los míos) que puede esconderse tras las palabras pronunciadas en él mismo en su entrevista cuando afirma “soy un padre soltero” (lo que no nos queda claro es de cuántos niños).

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