Meghan Markle no es la única royal que diseña: descubre quién le hace la competencia

La noticia de que Meghan Markle iba a diseñar una colección para Marks & Spencer provocó llanto y crujir de dientes entre los férreos defensores de la monarquía más estricta, esos mismos que también se rasgaron las vestiduras cuando los nietos de Isabel II se desposaron con sendas plebeyas. Con los tiempos que corren, los monárquicos acérrimos no ganan para disgustos. Porque tampoco les sirvió de mucho que Meghan Markle asegurase los beneficios de “sus labores” a la organización benéfica Smart Works, de la que es patrona, que ayuda a mujeres desempleadas. Pero la idea de que la nobleza no debe trabajar en cosas mundanas se ha quedado más obsoleta que Myspace.

La crítica a Meghan Markle era por tanto un poco desmedida, pues cuenta con competencia de probado abolengo. La más curiosa es, sin duda, la de su propio suegro, que tras el anuncio de los pinitos de su nuera como diseñadora en verano, el pasado mes se sumó al carro. El príncipe de Gales ha participado en una colección cápsula para Vin + Omi, un colectivo de diseñadores que emplean materiales ecológicos. Y las prendas que propone el heredero británico fueron elaboradas con plantas de la campiña británica.

Pero la moda de los royal, y sobre todo las royal, que se dedican a la moda no es una novedad ni se circunscribe únicamente al territorio británico. En Mónaco, por ejemplo, más que una excepción es la regla de la familia real. Carolina, sin ir más lejos, colaboró durante años con su buen amigo, el fallecido diseñador Karl Lagerfeld. Su nuera, Tatiana Santo Domingo, posee una marca de ropa Muzungu Sisters, que montó con una amiga. Y Carlota Casiraghi, por mucho que publique libros de filosofía y sea considerada la princesa intelectual, también se prodigó en frivolidades, como el diseño de una colección cápsula de joyas para mujeres atrevidas de Montblanc.

Pero en el pequeño principado, la que más en serio se ha tomado el diseño es Pauline Ducruet, la hija de Estefanía de Mónaco, que tras cursar estos estudios en París, en verano presentó en esta urbe su propia marca de prendas masculinas, llamada Alter Design. La joven de 25 años no cabía en sí de alborozo, que compartió en instagram con el mensaje: “Es un día para el que he estado trabajando mucho tiempo, es un viaje lleno de baches, muchas dudas y dureza para mí pero hoy no hay espacio para eso, hoy es el día en que mi sueño se hace realidad”.

Pero no sólo las más jóvenes nobles se prodigan en el mundo del dedal. Algunas más talluditas también le han encontrado el gusto a eso de enhebrar la aguja. Y entre la más veteranas encontramos a la reina Margarita de Dinamarca, que con 79 se ha puesto a diseñar y a hacer la escenografía de la obra de teatro ‘The Snow Queen’. Y no sólo eso: sino que durante el estreno, se subió al escenario y se marcó un baile.

Otras ‘royals seniors’ cuentan con una carrera ya consolidada. Miriam de Ungría se dedicaba al diseño de joyas desde 1991, antes de casarse con Kardam de Bulgaria. Y tras la muerte de su esposo, la española retomó su profesión, creando la firma MdU que propone originales diseños en plata bañados en oro.

La archiduquesa Sofía de Habsburgo también se dedicó durante una etapa de su vida a idear joyas, pero finalmente se pasó a los complementos, en concreto los bolsos, con colecciones anuales que codician tanto las royas como las ciudadanas de a pie.

Porque lo bueno de ser una noble diseñadora es que puedes venderle tu producto a otras princesas que lo lucirán en outfits que, a su vez, copiarán el resto de mortales. Es como una reunión de Tupperware pero con mucho más glamour. Y, probablemente, mucho más rentable.

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