"Me he quedado sin un duro". Kiko Matamoros se sincera tras cerrar, por fin, el capítulo de su vida con Makoke

Han pasado dos años y medio desde que, en medio de ese verano de 2018, nos enterásemos de que Kiko Matamoros y Makoke habían puesto punto y final a su matrimonio. Y ese es el mismo tiempo que llevamos escuchándoles reproches, de ida y vuelta, en los medios de comunicación. Ahora, él espera que eso cese.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que ha finiquitado el último fleco que le quedaba de esa relación rota. “Estoy cansado de historias y guerras, que hace dos años que me separé. Soy muy feliz, estoy tranquilo y me va muy bien en la vida”, comenzaba Kiko tras haber hablado de esas imágenes que vimos la semana pasada en las que Makoke y su hijo Diego Matamoros habían coincidido en una fiesta.

No cruzaron ni una sola palabra. Al menos, así lo explicaba Kiko este miércoles en ‘Sálvame’: “Marta y Makoke estaban en la mesa de atrás y se acercaron. Diego me ha contado que no cruzó ninguna palabra con ella en toda la noche”. Y añadía: “No me sentaron bien las imágenes porque no me parecen necesarias, me parecen oportunistas para coger el penalti”. Tampoco le gustó que Javier Tudela, hijo de su ex, hablara de este asunto públicamente, y se mostraba muy crítico con este y con Makoke: “Les acercan un micrófono y les falta tiempo para hablar”.

Lamento que lo que debería ser mío no lo sea”

Kiko, en ese momento, se refería a cómo se ha deshecho de muchas pertenencias para poder cerrar este capítulo que se estaba convirtiendo en un infierno cuando él, lo único que quiere, es poder disfrutar de su amor al lado de Marta López Álamo: “Lamento que lo que debería ser mío no lo sea, pero al final lo material tiene muy poco peso en la vida”.

“Los muebles ya me van llegando, me está quedando una casa muy bonita, pero no son los muebles, son 20 años de currar, de invertir en muebles y al final me he quedado sin un duro. La ropa también me la ha devuelto. Me faltan alguna cosa que me han desaparecido, se han perdido, no aparecen por ningún lado…”, remataba Matamoros con cierto tono de tristeza por haber tenido que terminar así.

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