Luto, elegancia y un truco de Kate Middleton: las claves del último ‘look’ de Máxima de Holanda

La holandesa plaza Dam se tiñe de negro cada 4 de mayo, Día de la Memoria, para conmemorar a las víctimas de la II Guerra Mundial, unos actos en los que Máxima de Holanda –quien ya estaba de luto tras el fallecimiento de su tío materno, Jorge Cerruti por coronavirus– y el rey Guillermo siempre acompañan. Los reyes han asistido así este martes a la ceremonia nacional más importante de Ámsterdam, replicada en numerosos pueblos y ciudades de todo el país. El ambiente nada festivo se torna al día siguiente en uno mucho más esperanzador, que conmemora el Día de la Liberación o la salida de las tropas nazis del país.

Tal y como la ocasión lo requería, la consorte del país se ha vestido de luto de pies a cabeza, optando en esta ocasión por una fórmula que emula a la que Kate Middleton orquestó en el funeral del duque de edimburgo: elegancia sobria decorada con perlas. Las perlas son sin duda un gran aliado dentro del joyero de Máxima, pero no son ni mucho menos su seña de identidad, como sí que lo son de otras mujeres en la familia real británica, entre ellas la reina Isabel II o su hija Ana de Inglaterra. Esa fue una de las razones por las que la duquesa de Cambridge las escogió para un momento tan solemne; las de Zorreguieta son puramente estilísticas: añaden estilo y marcan la diferencia en un conjunto de luto, sin restarle seriedad.

Las suyas han sido unos pendientes de gran tamaño que suele combinar con otras piezas colgantes de las que en esta ocasión ha prescindido, luciendo solo la pieza con forma de botón. Una declaración de intenciones en cuanto a rectitud, que ha completado con un broche de diamantes con forma de media luna, que de lejos parecía una rama de olivo – un símbolo universal de la paz- con una perla colgante con forma de lágrima. El conjunto de joyas no podía ser más acertado, tanto por su significado como por su forma, en un día en el que la reina se ha dejado ver emocionada durante los dos minutos de silencio en los que todo el país se ha paralizado -ni siquiera ha estado disponible el transporte público en esos instantes- y como consecuencia de los discursos de los familiares de las víctimas.

La imagen de Máxima dista enormemente de la que vimos en el día del rey o Koningsdag, en el que la mujer del homenajeado se vistió con un colorido conjunto de Natan, haciendo gala de su alegre personalidad. En esta ocasión ha ignorado todas sus estridencias estilísticas y se ha enfundado en una elegante capa negra-una de sus señas de identidad, sin duda- a modo de vestido de cuello alto y falda estilo A. Lo ha combinado todo con con guantes y bolso de cuero, medias y tocado a tono. En materia de belleza, la royal ha dejado todo su pelo escondido dentro del turbante que llevaba en la cabeza, excepto un gran mechón rubio que sobresalía del mismo a modo de flequillo, emulando casi un corte pixie falso, que ha resultado favorecerle mucho. En el maquillaje se ha alejado de cualquier tipo de color, incluyendo mejillas y labios y ha llevado la piel cubierta con una base mate y los ojos con sombras negras y rímel marcado, confirmando que todo su estilismo estaba pensado para la ocasión.

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