Laura Opazo, claves para un armario sostenible

Black Friday y Cyber Monday son dos términos importados de EE.UU., que llegaron hace unos años con vocación de quedarse. Y, como ocurre con todo lo heredado del continente americano, los hemos adoptado encantados y nos hemos acostumbrado a gastar una buena cantidad de dinero en ropa y productos electrónicos, con la excusa de los descuentos y el adelanto de las compras de Navidad.

Hoy Corazón Laura Opazo es autora de Armario sostenible: aprende a comprar de manera consciente e inteligente (Editorial Zenith). Porque una cosa no está reñida con la otra, ¿no?

Laura OpazoPara nada. El título no lo decidí yo, lo eligió la editorial. A mí siempre me dio miedo que fuera muy reduccionista porque el libro está compuesto por siete capítulos y solo en los dos últimos recojo cómo consumir de forma inteligente y consciente. Lo explico desde el punto de vista publicitario, porque vengo de ese entorno y hablo de cómo impacta en nosotros la publicidad como consumidores, porque es cierto que, en los años 50, época dorada de la publicidad, la gente recibía impactos diarios, pero no como ahora, que nos llega una cantidad de información y publicidad tremenda. Tanta, que es muy difícil no sucumbir a ese bombardeo.

H.C. Los próximos 27 y 30 de noviembre celebramos el Black Friday y el Cyber Monday, ¿es posible aprovechar esas fechas y, a la vez, ser solidarios y respetuosos con el medio ambiente?

L.O. Nadie nos pone una pistola en la cabeza para obligarnos a comprar. Lo que debemos tener claro es que los discursos que nos lancen desde las empresas, a través de publicidad y redes sociales, son sus discursos. Tú tienes el derecho a decidir. Hay que conseguir que nuestra autoestima no dependa tanto de nuestro consumo. Yo, lo que promovería para ser más sostenible de cara a estas fechas es ir de compras por tu armario. La gente hace dos cambios de armario al año, coincidiendo con los dos grandes cambios de estación. Yo soy de las que mueve y recoloca el armario una vez al mes, porque normalmente lo que no te pones es porque no lo estás viendo, ya que tenemos los armarios sobrealimentados. Si no cambias las cosas de sitio en ‘tu propia tienda’, al final acabas utilizando el uniforme cotidiano. Es la manera de redescubrir las prendas que tienes.

H.C. A ese redescubrir habría que sumarle algo de lo que habla en su libro, la regla de las tres R: reducir, reciclar, reutilizar.

L.O. Y cuidar, porque de nada sirve que reduzcas tu consumo, reutilices lo que tengas, o compres algo hecho con mimo y cariño, made in Spain, de artesanía de vanguardia, si no cuidas bien tus prendas. He visto armarios de gente que cuelga las prendas de punto o echa a lavar la ropa oscura y la clara mezclada o que, por defecto, lava con temperatura bastante alta, echándole a todo suavizante. De nada sirve comprar algo hecho con mucho cariño si en tus manos esa prenda no alarga su ciclo vital. Si cuidas tus prendas, te sorprenderá descubrir que tienes cosas que, a priori, parece que no tengan mucha calidad, pero, como le has dispensado un buen cuidado, llevan contigo siete temporadas. Incido mucho en lo de cuidar, porque es algo que depende de nosotros y gran parte del consumo hídrico se efectúa en los hogares. Si vives en Madrid, no vas a necesitar secadora. Usarla por sistema, aparte de que genera un gasto energético tremendo, estropea muchísimo las prendas.

H.C. Se habla de moda sostenible, pero muchos se preguntarán qué es exactamente…

L.O. Más que de moda sostenible, me gusta hablar de consumo sostenible porque hay que verlo todo en su conjunto. Es cierto que hay tejidos en los que se exige poco consumo energético y de agua en su elaboración, que se producen con energías limpias, que son creados en condiciones de trabajo dignas, que se reciclan… pero de nada sirve eso si no cuidamos esas prendas.

“De nada sirve comprar algo hecho con mucho cariño si en tus manos esa prenda no alarga su ciclo vital”

H.C. No tenemos costumbre de leer las etiquetas y ver de qué materiales están hechas las prendas de vestir, para saber si estamos hablando de un tejido sostenible o no…

L.O. La gente la mira solo si va a invertir en una pieza importante, como un buen abrigo, por ejemplo, para asegurarse del tanto por ciento de lana que lleva. Es decir, casi es por una cuestión de desconfianza. Hay quienes nada más llegar a casa, cortan las etiquetas y, de ese modo, no puedes dispensarle el cuidado adecuado. En cualquier caso, las cosas van cambiando poco a poco, recuerda que hace años la gente no miraba la lista de ingredientes de un alimento, o de los productos cosméticos y ahora, cada vez nos vamos volviendo más expertos. La etiqueta nos da bastante información. Así sabemos cuán sostenible es, cómo cuidarla, dónde está hecha…

H.C. ¿Este ‘annus horribilis’ que estamos viviendo va a hacer que cambie el modo de consumo?

L.O. Sí, porque ahora mismo la ropa que nos ponemos en estos últimos meses no tiene nada que ver con la que nos acompañaba hace un año. Buscamos prendas más cómodas. Yo diría que estamos comprando menos, pero estamos comprando mejor.

H.C. ¿Qué tenemos que corregir como público? ¿Por dónde debemos empezar?

L.O. Por el autoconocimiento, por conocernos mejor. Todos somos distintos y tenemos una mirada diferente sobre las cosas. ¿Cómo puede venir una industria a decirnos lo que se lleva? Tiene que prevalecer nuestro discurso, no el que nos cuenten. Me hace gracia cuando la gente dice: «Yo adapto las tendencias a mi estilo». Pero, cuando estás constantemente adaptando la moda a tu estilo, tu estilo está pervertido. A mí, por ejemplo, me encanta la figura de Alaska, porque ha sido siempre fiel a sí misma. Conoce su cuerpo, le gusta destacar sus curvas… Pasarán los años y no se verá anticuada, porque va acorde con ella. Hay otras figuras públicas que se convierten en los arquetipos o iconos estéticos de muchas chicas y piensas: «Pero, si esta señora se pone todo lo que se lleva». No puede ser que todo te encaje. Tienes que crear tu propio discurso. Claro que puedes elegir cositas que te vayan, pero no te amoldes tú, la moda tiene que estar a tu servicio, no debes someterte. Para eso hay que autoconocerse muy bien e invertir el tiempo en uno mismo.

H.C. Último consejo para enfrentarse al Black Friday.

L.O. Lo principal: desarrollar tu creatividad. Invito a la gente a que lo haga, porque nos lo dan todo tan hecho… Cuando trabajas tu creatividad te sientes más feliz, menos necesitada de cosas, porque eres más versátil y sacas más partido a lo que tienes. Hay que aprender a leer de muchas formas aquello que nos cuentan.

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