La verdad ‘piadosa’ de Jesús Mariñas: Froilán y Mar, seis años de divertida y estratégica relación

La historia sentimental de Froilán, de quien se dice que está loquito de pasión o encoñado, parece continuar las historietas amorosas –casi todas inéditas, qué pena– de su abuelo don Juan Carlos de Borbón. Lo suyo con Mar Torres, a la que conoció en 2014, parece no tener fin. Una pasión que siempre ha estado llena de altibajos, contradicciones, idas y venidas y la situación actual, con «¿me voy o no me voy?». Escurro el despistante retorno de algo de nunca acabar tras más de un año alejados. Suma y sigue. Deseo y aplaudo que tengamos historieta para rato.

Ellos siempre aparentemente indecisos o acaso teniendo muy claro qué hacer para sobrevivir actuales como vienen haciéndolo, siempre produciendo temores, en sus ya seis años –que se dicen pronto– de inconstante o bien montado susto de la en el fondo divertida y estratégica relación o lo que sea, que ya me pierdo hasta con brújula.

No cabe duda que responde a un plan tramado y hábil que les consiente mantenerse en vanguardia del candelero. Como ven que les resulta, que son muchos seis años de tira y afloja, de me voy pero en seguida vuelvo, sostienen, miman, montan bien y prolongan sus tan sólo aparentes diferencias. En el fondo de mi escéptica alma –¡qué la tengo aunque algunos no lo crean!– pienso que disfrutan causando temores. Saben que así tienen un cheque al portador y tiene muchos ceros. Y los que todavía generará con juego tan equívoco y repetido.

No acabo de entender cómo no ven su estrategia y los mandan a la basura, pero es lo que ahora se estila por aquí. Lo importante parece ser convertirse en algo –nunca diría que en ‘alguien’– tal es este repudiable, triste y vergonzante caso. Parece que nada nos importe la dignidad, qué pensarán o qué dirán. Quizá desde ahora veremos un cambio social para el que aún no estamos mentalizados, y ellos, habitualmente tan estrictos, aún menos. Pero que no nos preocupe, aflija o desconsuele. Le cogeremos el ritmo antes de lo que imaginamos. Nos acostumbraremos y lo digeriremos porque poderoso caballero es Don Dinero. Y si no, tiempo al tiempo. Bien lo demuestra con su tan aparente inconstancia la amorosa y supongo que enamoradísima Mar Torres, nieta de Tomás Fuertes, creador de embutidos El Pozo.

Me pregunto qué pensarán de su tan rompedora parentela la Infanta Elena de Borbón, o la reina Sofía, tan cuidadora del orden familiar, y el abuelazo millonetis . ¿Dónde dejaron la prosapia coronada y borbónica, los siglos de estirpe casi inmaculada? Ya estarán curados de espantos caseros tras ahora verlos cenando el pasado weekend en un conocido local madrileño, según comentan alegres pero alucinados sus círculos mas cercanos. Desearía por su bien que se encojan de hombros y se lo echen todo a sus bien forradas espaldas. Al menos, es lo que yo haría en su caso para no darme un tiro o pegárselo a ellos aunque no estemos en el salvaje Oeste.



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