La Reina Letizia preside el acto más feminista (y polémico) de su agenda con un look empoderado y con mensaje: así ha sido el homenaje a Clara Campoamor en el Congreso de los Diputados

La agenda de la Reina ha arrancado fuerte este lunes 12 de abril en una semana en la que tiene actos programados casi todos los días. Doña Letizia ha presidido el homenaje en el Congreso de los Diputados a la figura Clara Campoamor, el primero de los homenajes con el que se conmemora el 90º aniversario de la aprobación del voto femenino en España, y su presencia ha sido tanpolémica como impecable. Y con el mismo traje con el que hace tres años ya nos mandó un poderoso mensaje feminista.

Hace solo unos días, Gabriel Rufián saltaba a la palestra por criticar la presencia de la Reina en este acto, quizá por desconocimiento del importante papel que durante estos años ha desempeñado doña Letizia a favor de la mujer en aspectos como la lucha contra la violencia de género (hace dos años fue reconocida por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género por «su implicación en la lucha contra la violencia machista y su preocupación por las mujeres maltratadas, especialmente las que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad»), sus alegatos por la igualdad y contra la brecha salarial (temas sobre los que no ha tenido reparos en referirse en varios discursoso) o su apoyo a la figura femenina en el deporte (de la copa de la Reina de baloncesto al apoyo a la selección nacional femenina de rugby). Sea como fuere, nuestra Reina no ha dudado en presidir este histórico homenaje en el que ha estado acompañada por otras tres mujeres muy relevantes en la política nacional: la presidenta del Congreso, Meritxel Batet; la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo; y la presidenta del Senado, Pilar Llop.

Para esta cita con el feminismo, doña Letizia ha recuperado su traje sastre de chaqueta y pantalón de Roberto Torretta, un conjunto reciclado (lo estrenó en marzo de 2018 y, desde entonces, lo ha repetido en varios actos) que le sienta de maravilla y con el que viene a recordarnos que el rojo no solo es su color y su tono favorito para las grandes ocasiones por ser el que más le favorece, sino por su significado: históricamente es sinónimo de legitimación del estatus social y la autoridad política, además de un color que evoca poder, confianza, fuerza y pasión.

La Reina sabía que iba a acaparar todas las miradas en este acto simbólico en el que se ha procedido al traslado del escritorio de Clara Campoamor a un espacio más relevante dentro del Palacio del Congreso de los Diputados, y lejos de apostar por un look discreto con el que pasar desapercibida, ha elegido un estilismo llamativo y lleno de fuerza con el que parece querer reivindicar su papel protagonista como mujer poderosa, empoderada y muy segura de sí misma. ¿Eso no es también feminismo?


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