La reina Letizia deslumbra con vestido de flores, diadema de inspiración sixties y los pendientes de doña Sofía en la entronización de Naruhito

Naruhito se convirtió en emperador el pasado mes de mayo cuando su padre Akihito abdicó a los 85 años. Fue una ceremonia discreta, necesaria para asegurar la continuidad de la familia imperial pero se fijó hoy, el 22 de octubre, como el día en el que celebrar una entronización a la altura de la importante dinastía nipona. Hay cerca de 2.500 invitados entre los que se encuentran políticos y miembros de las Casas Reales de todo el mundo. El príncipe de Inglaterra, el rey de Noruega que ha acudido con una de sus hijas, la princesa Victoria o los reyes de Holanda, Guillermo y Máxima han sido vistos a su llegada.

En este histórico acto no podían faltar los reyes de España, quienes pocos días después de los premios Princesa de Asturias volaron rumbo a Japón. Les hemos visto muy atentos sentados en primera fila siguiendo con atención todo lo que sucedía en este acto centenario. La reina Letizia ha sorprendido con un colorido vestido.

Un diseño de manga larga y largo hasta los pies, como dictaba el protocolo, con un alegre estampado de flores en tonos rosas sobre un llamativo verde lima. La reina ha rematado el vestido con un cinturón ancho de hebilla cuadrada a juego con el color verde de su vestido. Par el resto de accesorios ha preferido jugar con el otro tono dominante, el rosa palo, llevando una cartera de mano y una original diadema ancha de terciopelo de efecto turbante que le daba un toque vintage a todo su conjunto.

Como joyas doña Letizia ha escogido los brillantes como única piedra preciosa en forma de pendientes, gargantilla y pulsera.

Ha llevado el pelo suelto, peinado con una onda mucho más marcada de lo habitual y un maquillaje en el que los ojos han sido los protagonistas.

Un look llamativo y de lo más favorecedor que contrasta con la elección que hizo hace ya 6 años en la coronación del rey Guillermo. En aquella ocasión se decantó por un diseño de Felipe Varela de encaje en color gris que era correcto y adecuado pero quizá un poco menos atrevido. La discreción podría haber sido en aquel entonces la máxima o también que la reina Letizia todavía se encontraba buscando su estilo como ‘royal’ mientras que hoy la hemos visto segura de sí misma, muy guapa y apostando por un look propio que la ha hecho destacar como una de las más elegantes.


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