La razón por la que Eugenia de York no llevó velo en du boda

El 12 de octubre de 2018 fue la fecha elegida por la princesa Eugenia y Jack Brooksbank para darse el «sí quiero» en la capilla de San Jorge, dentro del palacio de Windsor. Una boda real que ocupó todas las portadas de Reino Unido durante semanas y que a diferencia de otras celebraciones dentro de la monarquía británica, contó con inesperados detalles que sorprendieron gratamente al púbico, como la fiesta temática llevada a cabo el día posterior a la ceremonia o las tarjetas de agradecimiento manuscritas por los propios protagonistas.

Incluso el propio look nupcial logró romper con lo estrictamente protocolario de este tipo de ceremonias. El vestido estuvo en manos de Peter Pilotto y Christopher De Vos, un aspecto desconocido hasta el propio día de la moda, y contó con aspectos a destacar, entre ellos el favorecedor escote en V o la falda con gran volumen. Sin embargo, la sorpresa recaía en la ausencia de velo, un detalle imprescindible en anteriores novias de la Casa Real británica, como Lady Di o Kate Middleton que Eugenia de York decidió solventar con otro inesperado complemento, la tiara Greville Emerald Kokoshnik que le prestó su abuela, Isabel II. De esta manera dejaba atrás otra tradición familiar que indica que las hijas de la familia Windsor deben llevar la misma tiara que sus madres.

Una ausencia que escondía una gran declaración de intenciones: la princesa Eugenia quería dejar visible la cicatriz que tiene debido a su operación de escoliosis. Un aspecto que mantuvo con la elección de su segundo vestido, un diseño de Zac Posen en color nude.

Con este detalle, Eugenia de York quiso dar visibilidad a este problema cervical que afecta a un amplio número de jóvenes y que debe dejar de ser tabú o un gran desconocido para gran parte de la población. «Estaba tan orgullosa de Eugenie con su vestido de novia, mostrando su cicatriz con tanto coraje y audacia», explicaba Sarah Ferguson hace tan solo unos días para la revista Metro haciendo referencia a este episodio.

No ha sido ni la primera ni la última vez que la nieta de Isabel II ha dado visibilidad a la escoliosis pero sin duda alguna cuenta con un valor realmente importante.




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