La princesa Mako de Japón: el culebrón de la polémica boda que nunca llega (y que se ha convertido en un problema para la familia real y un debate para toda la nación)

Han pasado más de cuatro años desde que la princesa Mako de Japón parecía lista para dejar de formar parte de la familia real nipona. En el país del Sol Naciente no hace falta ningún Megxit para abandonar para siempre las posibilidades de pasear por palacio, si eres mujer basta con casarse con un plebeyo. El hombre escogido por la princesa era un compañero de facultad, Kei Komuro. Pero lo que parecía un moderno cuento de hadas va camino de convertir a la prinesa de Japón en una princesa triste y rebelde a la altura de Charlène de Mónaco.

Junto con el compromiso llegaron los problemas. Y el hecho de que el prometido de la princesa para intentar “acelerar” el proceso haya explicado recientemente su posición frente a todas las polémicas que suscita su compromiso con un comunicado ha empeorado aún más la situación y ha conseguido que la boda de la princesa se convierta en debate nacional. ¿Pero cuál es el motivo por el que la princesa Mako y Kei Komuro no se hayan podido casar hasta ahora?

Kei Komuro, su madre, su ex y el dinero de la discordia

En principio la boda que expulsaría a la princesa de familia real nipona se debía de haber celebrado en 2018. Pero, para sorpresa de todo el mundo, ese compromiso no solo se retrasó sin fecha a la vista (dijeron que hasta 2020… pero tampoco ha podido ser), sino que el novio “huyó” del país para permanecer tres años en Estados Unidos estudiando derecho.

Por mucho que en aquel momento el novio pusiera tierra de por medio, los medios japoneses se hicieron eco de un rumor que posteriormente fue confirmado por la propia casa real: los jóvenes no se casaban por la situación financiera de la familia del novio. La madre de Kei Komuro, Kayo, debía unos 30.000 euros a su ex pareja, dinero que le pidió y no le devolvió. Ella afirma que el dinero fue un regalo y él que de regalo nada, que fue un préstamos, y en ese punto seguimos cuatro años más tarde.

En 2018 al trono del crisantemo le preocupaba que la princesa acabara heredando esa deuda, entre otras cosas porque cuando contraiga matrimonio y abandone la familia real dejará de cobrar del estado. El mensaje tanto del emperador como de su heredero fue claro en 2018 (primero la deuda, después la boda) y sigue siendo el mismo en este momento… aunque ya están hartos de la situación.

En 2020, cuando el padre de la princesa, el príncipe Akishino futuro emperador de Japón, convocó a los medios como es tradicional el día de su cumpleaños declaró que aprobaba la unión porque la Constitución del país lo consentía pero que “mucha gente no estaba convencida ni contenta con ese matrimonio”. Un malestar del que la propia princesa es consciente.

Ya ha llegado 2021 y las aguas siguen revueltas para la pareja. Kei Komuro acaba de lanzar un comunicado en medios para “aclarar” la situación que lo único que ha conseguido es que la sociedad japonesa se le eche encima. Además de afirmar que sus sentimientos siguen siendo los mismos a pesar de los años, los términos de la deuda materna siguen sin clarificarse: para Kei Komuro el dinero del ex novio de su madre no fue un préstamo ni fue una donación (a pesar de que su madre pagó el impuesto sobre donaciones por ese dinero).

Por qué los japoneses no quieren que la princesa Mako se case con Kei Komuro

A pesar de no ser ni ingreso, ni donación, ni ser una deuda propia, Kei Komuro ha decidido devolver de su bolsillo el dinero al ex novio de su madre en vista de que son incapaces de llegar a un acuerdo. ¿Quedando la deuda saldada se acabó el problema? En realidad, no.

La declaración del prometido de la princesa ha caldeado aún más el ambiente sobre este tema. Desde los medios le han caído todo tipo de críticas, desde llamarle narcisista maligno, por haber interpuesto su orgullo a las necesidades de la pareja, a los que consideran que es una persona arrogante incapaz de reconocer sus errores. Pero en el fondo de todo este debate se encuentra la duda sobre si ha llegado el momento de cambiar la complicada ley sucesoria nipona.

El trono crisantemo afronta una gran crisis dinástica, cuando Mako abandone la línea sucesoria sólo su padre quedará como representante de su dinastía. Algunos expertos apuntan a que se está planteando la posibilidad de que se anule la ley que obliga a las mujeres a abandonar la familia real cuando se unen con un plebeyo. La idea sería que esas mujeres conserven su condición de princesas para que, si todo falla, sus hijos varones también puedan ser príncipes. Pero parece que el pueblo nipón, de momento, no tiene muchas ganas que un hijo de Kei Komuro pueda ascender al trono del crisantemo.

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