La conmovedora carta de Rozalén a sus seguidores que invita a la reflexión en Instagram

Un auténtico desahogo. Así es como ha definido Rozalén la última carta que acaba de publicar en sus redes sociales y en la que agradece el cariño que recibe siempre. Esté como esté. Se muestre ante sus ‘followers’ como se muestre. Unas líneas que invitan a la reflexión y que han sido muy aplaudidas.

“Necesito deciros: Gracias a quienes no me juzgáis por cada cosa que hago, pienso, digo o callo. A quienes os alegráis por mis alegrías y veis siempre la buena intención que tienen mis actos. A quienes os ponéis en mis zapatos. A quienes me criticáis constructivamente y con cariño”, comienza la cantante.

“Gracias a quienes me queréis a cara lavada, pero también a quienes no os importa verme maquillada, o con mi ojo siempre marcado. A quienes os da lo mismo si tengo unos kilos de más, de menos, más o menos Photoshop. Me ha costado quererme como me quiero. A quienes comprendéis que no puedo controlarlo todo”, continúa con esa crítica velada a una sociedad que prima la imagen, en muchas ocasiones, por delante de otras muchas virtudes.

Me ha costado quererme como me quiero”

Gracias a quienes entendéis que hay ocasiones que quiero subirme a unos tacones, vestirme de otras maneras, apreciar el trabajo artesano que hay detrás de unas telas… Aunque siga prefiriendo caminar desnuda o calzarme unas botas de montaña. No pierdo ‘mi esencia’ (¿qué esencia?) ni de lejos por eso. Son trueques maravillosos, aunque sí, tengo muchísima más ropa de la que necesito… Qué os voy a decir…”, sigue en esta especie de catársis.

“Gracias a quienes sonreís si me veis feliz en un barquito en las rías altas. Yo no tengo un barco, pero agradezco el detalle a la amiga que lo tiene, que se lo ganó con esfuerzo y lo comparte. Y lo disfruto como una niña porque sé de mi suerte y porque todos deberían disfrutar de esa sal y ese viento golpeándote en la cara”, se puede leer si una continúa y antes de que llegue a su último agradecimiento: “Gracias a quienes me respetáis y me defendéis… A quienes, si me veis hasta en la sopa, sabéis que es porque trabajo mucho, porque no sé decir ‘No’. A los que me echáis de menos si desaparezco unos días”.

“Yo sé que me equivoco, que no puedo gustarle a todo el mundo, que ni de coña soy perfecta, pero os puedo asegurar que intento hacer las cosas lo mejor que puedo… Para ser coherente debería vivir en una cueva rodeada de cabras. Y no lo hago. Me dijeron que sería el precio a pagar, que sería símbolo de éxito, que me acostumbraría… pero no sucede. Soy hipersensible a todo, todo me afecta de sobremanera y hay días que tengo miedo de que no compense. Gracias y perdón por el desahogo”, termina Rozalén.

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Necesito deciros: Gracias a quienes no me juzgáis por cada cosa que hago, pienso, digo o callo. A quienes os alegráis por mis alegrías y veis siempre la buena intención que tienen mis actos. A quienes os ponéis en mis zapatos. A quienes me criticáis constructivamente y con cariño. Gracias a quienes me queréis a cara lavada, pero también a quienes no os importa verme maquillada, o con mi ojo siempre marcado. A quienes os da lo mismo si tengo unos kgs de más, de menos, más o menos Photoshop. Me ha costado quererme como me quiero. A quienes comprendéis que no puedo controlarlo todo. Gracias a quienes entendéis que hay ocasiones que quiero subirme a unos tacones, vestirme de otras maneras, apreciar el trabajo artesano que hay detrás de unas telas… Aunque siga prefiriendo caminar desnuda o calzarme unas botas de montaña. No pierdo ‘mi esencia’ (¿qué esencia?) ni de lejos por eso. Son trueques maravillosos, aunque sí, tengo muchísima más ropa de la que necesito… Qué os voy a decir… Gracias a quienes sonreís si me veis feliz en un barquito en las rías altas. Yo no tengo un barco, pero agradezco el detalle a la amiga que lo tiene, que se lo ganó con esfuerzo y lo comparte. Y lo disfruto como una niña porque sé de mi suerte y porque todos deberían disfrutar de esa sal y ese viento golpeándote en la cara. Gracias a quienes me respetáis y me defendéis… A quienes, si me veis hasta en la sopa, sabéis que es porque trabajo mucho, porque no sé decir ‘No’. A los que me echáis de menos si desaparezco unos días. Yo sé que me equivoco, que no puedo gustarle a todo el mundo, que ni de coña soy perfecta, pero os puedo asegurar que intento hacer las cosas lo mejor que puedo… Para ser coherente debería vivir en una cueva rodeada de cabras. Y no lo hago. Me dijeron que sería el precio a pagar, que sería símbolo de éxito, que me acostumbraría… pero no sucede. Soy hipersensible a todo, todo me afecta de sobremanera y hay días que tengo miedo de que no compense. Gracias y perdón por el desahogo 🙏❤️

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