La acusación de racismo de Meghan se convierte en un arma política contra Isabel II en la Commonwealth

Durante su polémica entrevista con Oprah Winfrey, el príncipe Harry y Meghan Markle rechazaron revelar la identidad del miembro de la familia real británica que hizo los comentarios racistas relativos al color de piel con el que nacerían sus hijos. “Creo que eso les haría demasiado daño”, dijo la duquesa de Sussex. Sin embargo, no ha hecho falta dar nombres para que las sospechas de racismo que pesan sobre cada uno de los familiares de la reina Isabel II, la única descartada de la lista de sospechosos junto al duque de Edimburgo, constituyan una amenaza para la Commonwealth, cuyo día conmemorativo coincidió precisamente con la emisión de la polémica entrevista.

“Espero que mantengamos este renovado sentimiento de cercanía y comunidad”, había dicho Isabel II en un programa especial dedicado a la Commonwealth que se emitió en la televisión de Reino Unido horas antes de que los duques de Sussex se sentaran a hablar con Oprah Winfrey.

Según el análisis de distintos medios británicos como The Guardian o The Telegraph, la entrevista de Harry y Meghan se ha convertido en un arma política para quienes quieren cortar esos lazos “de cercanía y comunidad” que unen a Reino Unido con el resto de los 54 países que componen la Commonwealth.

Preocupa que países como Jamaica que mantienen a la reina Isabel II como jefa de Estado sigan el camino de Barbados, cuyo gobierno anunció en septiembre del año pasado que a finales de 2021 retirará a la monarca británica como jefa de Estado para convertirse en una república. En este país caribeño, donde la población negra supera el 90%, las declaraciones de Harry y Meghan parecen haber apuntalado esa decisión.

“[La entrevista con Oprah] pone de manifiesto que Barbados tomó la decisión correcta al querer tener un jefe de Estado nativo”, declaró hace unos días en la cadena BBC Guy Hewwit, ex alto comisionado de Barbados en Reino Unido. “Las redes sociales son una señal. La gente joven apoya a Harry y Meghan porque cree que cualquier protesta, y en especial si ha sido formulada por una mujer negra, merece credibilidad y apoyo”.

News Americas, un grupo mediático presente en varios países del Caribe, llegó a publicar una editorial pidiendo que los países caribeños miembros de la Commonwealth como Jamaica “se liberen” de una vez por todas de su “amo colonial” y se conviertan en repúblicas vía referéndum. “Si algo ha revelado el chismorreo de Harry y Meghan es el obvio racismo que existe en la realeza”, afirmaba dicha editorial la semana pasada.

Algo parecido ha ocurrido en países africanos como Uganda, donde a pesar de no tener ya a Isabel II como jefa de Estado, las acusaciones de racismo de Meghan Markle han “abierto los ojos” sobre la Commonwealth a analistas como Nicholas Sengoba, un columnista que se pregunta si después de la entrevista de los duques de Sussex, los dirigentes de los países africanos miembros de la Commonwealth aún se sentirán “orgullosos de cenar” con los miembros de la realeza británica. Idayat Hassan, directora de una ONG nigeriana (Centro para la Democracia y Desarrollo en Nigeria), ha asegurado por su parte que tras la entrevista de Meghan los nigerianos están “decepcionados” con la familia real británica. “Somos una nación orgullosa y siempre hemos asumido que la familia real eran partidaria de África. Habíamos asumido que estábamos al mismo nivel que ellos, pero parece ser que nos despreciaban”, aseguraba hace unos días al diario The Times.

Las reacciones en contra de la familia real británica se han producido también en Canadá, en donde el jefe de la oposición, Jagmeet Singh, ha declarado que “el racismo sistemático que hemos visto [en la entrevista]” confirma que la monarquía británica “no reporta ningún beneficio al día a día de los canadienses”.

Además de en Reino Unido, la reina Isabel II es la jefa de Estado de Antigua y Barbuda, Australia, Bahamas, Barbados, Belice, Canadá, Granada, Jamaica, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Islas Salomón, y Tuvalu. "Diría que el 60 o 70% de la población de la Commonwealth es gente de color, ¿verdad?", declaró Meghan Markle cuando en su entrevista con Oprah Winfrey dijo no entender los comentarios racistas de la familia real británica sobre sus hijos con Harry.

Dos días después de la emisión del programa, la casa real británica emitió un comunicado en el que la reina Isabel II mostraba su preocupación por el racismo que denuncia haber sufrido la duquesa de Sussex, mientras que el príncipe Guillermo se saltó el protocolo de Buckingham para negar que su familia sea racista.

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