Felipe de Edimburgo: un funeral marcado por la tristeza y la emoción

La muerte de Felipe de Edimburgo, marido de Isabel II, a los 99 años, ha sacudido de lleno al pueblo británico. Pese a su dilatada edad, el príncipe consorte era un personaje muy apreciado por sus compatriotas, estando ahora todas las miradas puestas en su funeral, el cualtiene lugar este sábado, 17 de abril de 2021, en la capilla gótica de San Jorge, edificación que se encuentra dentro de los terrenos del castillo de Windsor. Dejando constancia de su carácter austero hasta después de su muerte, Felipe Mountbatten dejó instrucciones para que su funeral fuera lo más discreto posible, eso sí, con una gran presencia militar, puesto que el marido de la Reina siempre estuvo muy orgulloso de su papel como héroe naval durante la Segunda Guerra Mundial.

El cortejo fúnebre acompaña el ataúd del duque de Edimburgo hasta la capilla. Este está formado porla princesa Ana, el príncipe de Gales, el príncipe Eduardo de Wessex, el príncipe Andrés, el príncipe Harry, Peter Philips, el príncipe Guillermo, el vicealmirante Sir Tim Laurence y el conde deSnowdon.

La reina Isabel II llegaba en coche acompañada de una dama de honor, con el semblante muy serio y con gran tristeza, la Reina despide a su marido.

Pese a que la capilla cuenta con un aforo para 800 invitados, siguiendo las restricciones que están en vigor en Reino Unido por la pandemia de Covid, tan solo asisten al acto una treintena de invitados. Entre ellos, la reina Isabel II, el príncipe Carlos, Camilla de Cornualles, el príncipe Guillermo, Kate Middleton, el príncipe Harry, el príncipe Andrés y sus dos hijas, el príncipe Eduardo junto a su mujer y sus hijos, la princesa Ana, la princesa Alexandra, Peter Phillips, el duque de Kent y el duque de Gloucester.

Los únicos representantes de la realeza europea que acuden al acto solemne, por expreso deseo del fallecido, son dos sobrinos nietos y un primo de la familia alemana de Felipe de Edimburgo: Bernhard, príncipe heredero de Baden, el príncipe Donato de Landgrave de Hesse, así como el príncipe Felipe de Hohenlohe-Langenburg. A su vez, la ausencia más destacada ha sido la de la esposa del príncipe Harry, Meghan Markle, quien se ha excusado aduciendo que los médicos le han recomendado no volar con motivo de su segundo embarazo.

El ataúd del duque de Edimburgo ha sido trasladado desde el castillo de Windsor a la citada capilla en su coche favorito, un Land Rover que él mismo rediseñó para tal fin. El cortejo fúnebre que seguía al vehículo ha estado presidido por los guardas de la Casa Real y los jefes militares. Detrás hemos podido ver al príncipe Carlos, seguido del resto de sus familiares. Por si parte, Isabel II ha recorrido el trayecto en un Bentley y ha entrado en la capilla por el pórtico Galileo.

El duque de Cambridge y el que era el duque de Sussex no han ocupado las mismas posiciones a la hora de despedirse de su abuelo. En lugar de caminar uno al lado del otro, tal y como establecen las reglas de protocolo, Palacio ha decidido hacer un cambio para que entre ellos estuviera su primo Peter Phillips.

Dejando a un lado las normas de etiqueta que rige este tipo de actos, los asistentes no han lucido ningún tipo de uniforme militar. Esta decisión fue tomada por Isabel II para no evidenciar todavía más la brecha abierta con el príncipe Harry, quien no puede vestir de uniforme militar debido a que tiene retirados estos honores tras su salida de la familia real británica.

Sobre el ataúd del duque se encontraba su bandera personal, la cual representa tanto sus orígenes griegos como sus títulos británicos. En el altar de la capilla se han dispuesto algunas de las medallas y condecoraciones que el duque recibió a lo largo de su vida. Otro momento destacado del acto ha sido cuando han sonado los disparos de la Artillería de las Tropas Reales y las campanas se han puesto a repicar en su honor.

Durante las exequias, los asistentes han tenido que llevar mascarillas y los no convivientes guardar las distancias de seguridad oportunas. El funeral ha podido seguirse en directo a través de varios canales internacionales y también en internet, a través del canal de YouTube de la Casa Real británica. Pese a que el luto nacional decretado por Boris Johnson finalizaba hoy, la familia real lo mantendrá durante las próximas dos semanas.

Ante el temor de aglomeraciones, el féretro del marido de la reina de Inglaterra no ha sido exhibido en público, ni tan siquiera para llevar a cabo el tradicional desfile que se realiza en el ‘mall’ de Londres cuando fallece un miembro de la familia real.

Teniendo en cuenta el delicado estado de salud del duque, desde hace más de dos décadas se venía trabajando en lo que se ha dado a llamar como la ‘Operación Puente de Forth’, o lo que es lo mismo, el dispositivo ante un posible fallecimiento del miembro más longevo de la familia real británica.


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