EXCLUSIVA Isabel Pantoja quería convertir Cantora en un complejo hotelero

  • Kiko Rivera reaparece en televisión en ‘Cantora, una herencia envenenada’ para descubrir qué ocurrió realmente con la última voluntad de su padre.
  • En plena guerra con su hijo, Isabel Pantoja vende su ático de Fuengirola por 995.000 euros.

    Cantora siempre ha sido el refugio de Isabel Pantoja, pero ahora es el foco de conflicto en la guerra que mantiene con su hijo Kiko Rivera. No obstante, Cantora también ha supuesto para la tonadillera un balón de oxígeno de cara a sus cuentas corrientes. En mayo del año 2000, Isabel Pantoja acudió al Ayuntamiento de Medina Sidonia (provincia de Cádiz), término municipal en el que se encuentra Cantora, para presentar un proyecto que le ilusionaba mucho, una vía de negocios e ingresos que se alejaba complemente de la música. El proyecto, en el que trabajó durante meses, fue la solicitud de una licencia de obras para la construcción de una pensión y un restaurante dentro de los terrenos de la finca.

    Al igual que el restaurante, el hotel-pensióntendría acceso directo desde su finca y podría ampliarse con la construcción de una gasolinera que complementase el proyecto empresarial y que se situaría a pie de carretera. El complejo tendría en su inicio una superficie en planta de más de 600 metros cuadrados y su ampliación estaría supeditada a la demanda del servicio.

    La obra ascendía, según consta en el primer proyecto presentado a inicios del año 2000, a 385.717,14 euros (una cantidad para desembolsar muy importante hace 20 años). Isabel Pantoja no presentó la documentación a su nombre, sino al de su sociedad Franbel Artis SL. El objeto de la pensión restaurante eran los pollos, una actividad que requería además la tramitación de un procedimiento de calificación ambiental.Francisco Carrera Castillo, el alcalde de Medina Sidonia, respaldó el proyecto desde el primer momento argumentando el beneficio turístico para la zona, aunque en sus inicios tuvo dos alegaciones en contra, dos de sus vecinos colindantes, uno de ellos Ángel Vilariño, que además tenía arrendados los terrenos de Cantora.

    Pero ¿qué pasó para que este proyecto no saliera adelante? Isabel Pantoja, hacia finales de 1999, estaba sin pareja. A principios de 2000, todo cambia: la tonadillera conoce a Diego Gómez y, poco después de empezar una relación, Isabel ve la posibilidad de trasladar su proyecto a Fuengirola, en lugar de hacerlo en su domicilio, Cantora.

    Cantora se ‘traslada’ a Marbella

    La artista inicia nuevos planes y descarta el hotel. Isabel Pantojase centra en abrir Cantora restaurante y Cantora Kopas sobre unos terrenos municipales que le cedieron durante 25 años en Marbella.

    Pese a sus nuevos proyectos, Isabel no descarta del todo su anterior plan. De hecho, obtiene la licencia en 2002 y mantiene la posibilidad de construir en su finca durante dos años más, hasta el año 2004, pero en ese momento su vida ya sí que había dado un vuelco total tras la aparición de Julián Muñoz.

    Las obras y la apertura de Cantora restaurante, en julio de 2001, fue el comienzo de una nueva etapa de problemas económicos. La periodista Encarna Sánchez, una década antes, le había ayudado a solventar otra crisis financiera importante. El restaurante, la discoteca, la tienda de souvenirs y el minigolf, en el que llegó a trabajar su hijo Kiko, fueron su ruina.

    A mitad del año 2002 tuvo que hipotecar la finca, que en ese momento ya estaba libre de cargas, por un valor de 2,7 millones de euros. La situación se le complicó cada vez más hasta que conoció a Julián Muñoz a finales de 2002. La tonadillera quizás pensó entonces que el alcalde de Marbella iba a salvarle de su precaria situación económica. Sin embargo, la historia, como todos saben, fue bien distinta. Ambos acabaron en la cárcel.

    Kiko Rivera reclama su parte de Cantora

    Kiko es dueño del 47,5 por ciento de Cantora y su madre dispone del 52,5 por ciento. Este reparto de la herencia provoca que el DJ tenga que ponerse de acuerdo con Isabel para vender la finca, que es lo que a él le gustaría. Por lo pronto, el hermano de Isa P. ya ha desvelado públicamente que no sabe las cargas que tiene Cantora, ni lo que le pidió que firmara su madre cuando cumplió los 18 años. Kiko Rivera le ha prometido a su padre Paquirri que llegará hasta el final con tal de saber si se cumplieron sus últimas voluntades.

    La propiedad tiene 370 hectáreas y una casa principal en la que vive Isabel con su hermano Agustín y su madre Doña Aña. A pesar de que reclama su parte del pastel, Kiko Rivera asegura que su enfrentamiento con su madre no es por motivos económicos. “A mí me da igual la herencia, yo lo que no quiero es que me hayan metido en un marrón sin saberlo”, le contó a su hermana cuando llamó al programa ‘La caja fuerte’.


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