El increíble plan de la activista contra el cambio climático que quiere comenzar una revolución junto al Papa Francisco

Se llama Molly Burhans, tiene 29 años y en el Vaticano la llaman ‘Lady of the Maps’ (‘la señora de los mapas’). De hecho, el Papa Francisco quiso ponerla al frente de la recuperación de los tesoros cartográficos del Vaticano (ella es una experta cartógrafa digital) y convertirla en la primera mujer al frente de un departamento vaticano. Burhans, sin embargo, se negó. Su objetivo al acudir a Roma a reunirse con algunos cardenales iba mucho más allá de conseguir un puesto para sí misma, aunque fuera su sueño hecho realidad. Su propósito, el más ambicioso posible, es reclutar al Papa argentino para que lidere su increíble plan contra el cambio climático. Colocaría a la Iglesia católica en la vanguardia de la acción climática global, gracias a la tecnología de datos.

El plan tiene todo que ver con el trabajo de Burhans como cartógrafa: ha documentado sobre mapas la totalidad de las tierras que la Iglesia católica posee en todo el mundo (un trabajo que no se hacía desde 1901). Hablamos de más de 80.000 hectáreas de terreno que incluyen granjas, bosques, diócesis, parroquias, catedrales, iglesias, monasterios… Molly Burnhans expuso en el Vaticano cómo una gestión sensible con lo ambiental de todo este territorio puede proteger a una enorme cantidad de personas del desastre climático que se augura para 2050: riadas, inundaciones… Especialmente en África Central, el Amazonas y Asia, la influencia de la Iglesia es enorme. “De ninguna manera podemos luchar contra el cambio climático a tiempo si los católicos no nos comprometemos”, explicó Burhans, aspirante a monja y bailarina de ballet antes que cartógrafa, a la revista ‘The New Yorker’.

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Esta activista contaba a su favor con la “Laudato Si”, la encíclica en la que el Papa Francisco señaló la degradación ecológica, el consumismo irresponsable y el calentamiento global y reclamó la sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables y el reconocimiento de la “deuda ecológica” que los países ricos hemos contraído con los pobres. Fue al escucharla cuando Molly decidió montar GoodLands, una organización que busca “la movilización de la Iglesia Católica para un uso benefactor de sus tierras”. Pero para ello tenía que rastrearlas, un trabajo ingente que realizó con la última tecnología y software disponible, programado especialmente para su proyecto.

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En 2017, su mapeado demostró ser útil para algo más que determinar las tierras donde la Iglesia podía extender un buen trato medioambiental y social. Utilizando datos recopilados por la organización Bishop Accountability (Responsabilidad de los Obispos), mapeó los casos de abusos que involucraran a sacerdotes, con el objetivo de que no desaparecieran en nuevos destinos donde podían volver a abusar y agredir. De hecho, Molly Burhans y su equipo de GoodLands descubrieron que gracias a estos traslados, la Iglesia había ayudado a desaparecer a de 450 curas que, gracias a sus mapas, aparecían ligados a un registro de acusaciones, sentencias, penas y cobertura de prensa del caso.

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“Lo que Molly está intentando hacer es transformar digitalmente la Iglesia, a través del pensamiento espacial”, ha explicado a ‘The New Yorker’ Jack Dangermond, el propietario de la empresa de software que respalda a la activista. “Los problemas que tiene la Iglesia católica no son distintos de los que enfrentan las grandes corporaciones o Naciones Unidas”. En el verano de 2018, el Papa Francisco quiso reunirse con Bunhans para conocer su proyecto. Fue entonces cuando quiso ponerla al frente de la conservación cartográfica en el Vaticano. A finales de 2019, Naciones Unidas la premió con el más importante premio para ambientalistas entre 18 y 30 años.

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“La infraestructura de datos no es nada sexy ni una preocupación mayor para la Iglesia Católica o sus donantes, pero es absolutamente clave”, explica Molly Bunhans, que insiste en el potencial de la red católica, con más de 1.300 millones de personas en todo el mundo, para cambiar el planeta. “Podrían salvar a millones de personas si se propusieran abrazar la ciencia de datos y el mapeado que hacemos en GoodLands. Si quisieran mapear todos los hospitales católicos del mundo, imagínate lo que podrían hacer con toda esa información compartida”. De momento, Molly sigue esperando la llamada del Papa Francisco. Ya le ha enviado su plan para modernizar a través de las cartografías digitales ‘su rebaño’. Quizá después de la pandemia, espera. Mientras tanto, va a poner su tecnología y talento a disposición de otras organizaciones.

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