El bucle de tristeza en el que ha caído Mila Ximénez

Casi cinco millones de españoles están afrontando el confinamiento en soledad. Entre ellos, Mila Ximénez que, con el paso de los días, ha visto cómo su ánimo ha ido erosionándose, hasta caer en lo que ella misma ha definido ante la audiencia de ‘Sálvame’ como “un bucle de tristeza” para el que no encuentra la salida.

La colaboradora entraba, como es habitual durante estas semanas, a través de videollamada. Kiko Hernández, su pilar fundamental en el programa, le dedicaba unas bonitas palabras: “Es la persona menos elitista que conozco. Clasista tampoco es, porque se junta con toda la chusma: conmigo, con Anabel, con Suso… Nadie es perfecto hasta que lo quieres. Yo te quiero”.

Se me ha ido la fortaleza!

Ella, era incapaz de contener las lágrimas. “Estoy conviviendo con un alien, no pensé que me iba a derrumbar, pero he visto a Kiko y se me ha ido al fortaleza”, manifestaba rota. “Nos llamamos y hablamos de vez en cuando. Cada vez estoy más bajita y me estoy metiendo en un bucle de tristeza“, añadía, verbalizando ese sentimiento que tiene muy clavado y ante el que no se ve con fuerzas para luchar.

“Estoy soportando un dolor tremendo con el herpes que no se va. Mañana es el cumpleaños de Alba y son muchas cosas que van sumando y me está afectando. No está siendo fácil. Para mí el confinamiento está siendo duro y difícil, porque antes hacía cosas que parecían muy fáciles y ahora esas cosas se han vuelto imposibles, como ir a trabajar, ir a tomar algo…”, proseguía, antes de sacar a la luz su mayor miedo en estas semanas: “No tengo narices, tengo miedo, no por mí, sino porque si me pasa algo y mi hija está fuera y mis hermanos. No lo estoy pasando nada bien”.

Por supuesto, el encargado de darle aliento, ha sido el mismo Kiko que había conseguido emocionarla hasta romperse: Si estuviera solo seguramente lo estaría pasando muy mal, pero lo que hay que pensar para venirse arriba es que hoy es un día menos para que todo vuelva a la normalidad y que cuando estemos otra vez juntos lo vamos a valorar todavía más. Antes me decíais que no salgo nunca, que no me tomo nada con los compañeros. A partir de ahora es que lo voy a hacer todo, porque en un ‘¡chás!’ te lo quitan y esto lo estamos aprendiendo con esta mierda de virus”.

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